Odille Sánchez, creadora de emprendimientos y ecosistemas, afirma: ‘La maternidad no nos limita, nos transforma. Nos enseña a amar más intensamente, a luchar con más determinación y a soñar en grande, tanto por nosotras como por nuestros hijos’.
Sánchez, compartiendo su experiencia como madre en un artículo en sus redes sociales, revela que antes de ser madre pensaba que ciertos debates eran cuestiones superadas por la sociedad. ‘Creía que el tema de ‘renunciar a tus sueños por ser madre’ era algo del pasado. Sin embargo, al vivir la maternidad, me di cuenta de que estas conversaciones siguen muy vigentes’.
La profesional señala que es habitual encontrar opiniones como ‘si eres madre, debes dejar de lado tus aspiraciones personales y profesionales’, ‘si te desarrollas profesionalmente, estás siendo egoísta con tus hijos’ o ‘si decides ser madre a tiempo completo, sacrificas tu potencial’. Aunque cada una de estas posturas puede tener sus argumentos desde diferentes ángulos, lo que ha aprendido es que nadie puede definir la manera ‘correcta’ de vivir la maternidad, explica Sánchez.
La verdad es que no existe un único camino. Cada mujer experimenta su propio proceso y aprende a equilibrar sus roles de la manera que puede y desea. Esta es una de las conclusiones a las que ha llegado Sánchez.
¿Dónde quedó el tiempo personal?
La psicóloga guatemalteca Nissely Herrera menciona que, generacionalmente, se nos ha hecho creer que el papel de una madre es encargarse de todo y que, al hacerlo, no hay espacio para una vida personal.
‘Parece que todo debe estar completado antes de que se pueda descansar, hacer una pausa o tener un momento para una misma. Esto hace que todo sea más desafiante, ya que necesidades tan básicas como respirar, disfrutar de un café caliente o atender una llamada se postergan constantemente. Además, con el acceso a redes sociales y tanta información, surge otra presión: no solo qué estoy haciendo, sino cómo debería lucir lo que estoy haciendo’, añade Herrera.
‘Se necesita una comunidad para criar a un niño’, enfatiza la psicóloga Herrera. Invita a retomar esa idea: ‘parece que el desafío es hacerlo todo al mismo tiempo y hacerlo solas. Deberías ser capaz de estudiar, desarrollarte profesionalmente, criar con conciencia, tener una relación de pareja ideal… todo. Pero el problema radica en pensar que todo eso debe hacerse sola. Eso no es sostenible ni realista’, reconoce.
Por lo tanto, más que cuestionarnos cómo hacer espacio para todo, también debemos preguntarnos: ¿quiénes están ahí para ayudarme? ¿Cuál es mi red de apoyo? ¿Con quién puedo contar para atender otras áreas de mi vida?, expresa Herrera.
La meta también incluye que la madre tenga sus propios espacios, comenta Herrera. Es fundamental liberar esa carga mental y permitirse momentos solo para una misma: hacer ejercicio, salir, descansar, sin tener que cuidar a alguien más al mismo tiempo, añade la psicóloga guatemalteca.
En un evento de Tedx, Paola Elizaga, madre emprendedora, conferencista y experta en estrategia, menciona que las madres enfrentan una lista interminable de pendientes. ‘No era la única con un día lleno de tareas, se llama la carga invisible’, explica. ‘La Organización Mundial de la Salud indica que las mujeres tenemos hasta dos horas menos de descanso’, agrega.
El descanso se convierte en un privilegio para muchas mujeres, especialmente en contextos donde las exigencias diarias son elevadas. A veces, incluso detenerse por un momento parece un lujo, concluye Herrera.
Elizaga identificó tres ladrones de su tiempo que podía controlar. El primero fue la búsqueda de la perfección, y comenzó a aceptar su realidad; el segundo, delegar y reconocer que antes contaba con el apoyo de la familia y la comunidad; y el tercero, que había limitado su tiempo personal.
‘Las mujeres a menudo se colocan en un lugar donde parece que no existen, y donde parece que todos los días, así empecé a soltar y disfrutar el tiempo que tenía y por primera vez empecé a tratarme con amor’, agrega Elizaga.
Por su parte, el ingeniero Cecilio Baeza, en su libro ‘Frente al Espejo, veinte años después’, describe la importancia de tener un plan de vida que permita preparar, reorientar y proyectarse para cumplir con la misión personal. ‘El plan de vida permite a la persona satisfacerse integralmente’, dice. El experto señala que el plan es una proyección de hechos en el tiempo, y lo primero es tener claro cuál es la visión de futuro y la misión.
El ideal es escribir los objetivos en cada área de la vida, qué se desea lograr, así como definir una estrategia para alcanzarlos. Baeza también menciona la importancia de hacer un seguimiento del progreso.
La culpa
‘La culpa es como una vecina que llega con frecuencia, a veces sin previo aviso, y se queda’, dice Herrera. Al referirse a ella, describe que esta emoción nos recuerda todo lo que pudimos haber hecho mejor: ser más pacientes, cocinar mejor, dedicar más tiempo.
Sin embargo, la culpa también aporta información. Aprender a escucharla con compasión puede transformar mucho la experiencia. ‘Si aparece, por ejemplo, porque hoy no ofrecí la mejor comida, podemos reconocerlo y también recordarnos: hoy hice lo mejor que pude con los recursos que tenía’, explica la psicóloga.
‘Ser madre implica una amplia gama de emociones y responsabilidades. A pesar del amor incondicional y el cuidado que las madres brindan a sus hijos, muchas enfrentan un desafío emocional particularmente complejo conocido como culpa de mamá’, menciona Daniela Díaz Flores, coordinadora de la licenciatura en Psicología Infantil de CETYS Universidad Campus Mexicali, en un artículo donde fue consultada en 2023.
‘Es un sentimiento que puede afectar a las madres en diferentes momentos de su vida y crianza. Puede surgir por varias razones, como sentir que no se está dedicando tiempo suficiente a los hijos, no cumplir con las expectativas personales o sociales, o enfrentar dificultades para conciliar la vida profesional y familiar’, ejemplifica la profesional.
Díaz Flores añadió que la culpa de mamá no es exclusiva de un grupo particular de mujeres y no debería ser objeto de juicio o estigma. Cada madre tiene sus propias circunstancias, desafíos y limitaciones, por lo que es esencial evitar comparaciones y reconocer que todas las experiencias de maternidad son válidas y merecen respeto.
La psicóloga Daniela Ortiz explica que nadie está feliz todo el tiempo. “Es normal tener momentos de preocupación, enojo o estrés. No se trata de eliminarlos, sino de equilibrarlos”.
Ortiz sugiere identificar las emociones predominantes y analizar su origen. “A veces lo que nos molesta no es lo que nos dicen, sino cómo lo interpretamos”, señala. En esos casos, cultivar la autocompasión, escribir un diario emocional o practicar técnicas de respiración profunda puede ser útil.
Gracias por acompañarnos hasta el final de esta historia.
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