Hablar mientras se duerme es un fenómeno bastante común y generalmente involuntario; no obstante, los especialistas indican en qué circunstancias podría ser necesario buscar atención médica.
La somniloquia, que se refiere a hablar durante el sueño, abarca desde murmullos y susurros hasta gritos. Este comportamiento implica la emisión de palabras, sonidos o frases por parte de una persona mientras está dormida. Algunas personas lo experimentan con más frecuencia que otras y, por lo general, no son conscientes de ello a menos que alguien se lo mencione.
Según un artículo de WebMD, un portal de salud y bienestar, aproximadamente dos tercios de la población ha experimentado somniloquia en algún momento. Cada episodio puede durar alrededor de 30 segundos, aunque es posible que se repita varias veces en una misma noche. Al igual que con cualquier fase del sueño, resulta complicado vincularlo directamente a los sueños.
Datos proporcionados por la American Academy of Sleep Medicine (AASM) indican que este fenómeno es más común en la infancia, donde se estima que la mitad de los niños entre 3 y 10 años habla dormida. En contraste, solo un 5% de los adultos continúa experimentando episodios de somniloquia.
Cleveland Clinic relaciona este fenómeno con situaciones que interrumpen el sueño, como el estrés, la ansiedad, la falta de sueño, el consumo de alcohol y problemas como la apnea del sueño. También puede estar asociado con factores físicos, como fiebre, trastornos de salud mental, el uso de ciertos medicamentos o el abuso de sustancias.
Nancy Gálvez, psicóloga clínica y organizacional de Psicosalud NG, explica que, desde un punto de vista psicológico, puede reflejar que la mente está más activa o emocionalmente cargada, aunque no necesariamente indica un problema. Por ejemplo, esto puede ocurrir cuando una persona enfrenta una fuerte presión emocional.
No obstante, la especialista advierte que puede tener importancia clínica cuando se presentan episodios frecuentes, gritos o movimientos violentos durante el sueño.
Gálvez señala que esto también puede ocurrir en casos de sonambulismo marcado o severo, ansiedad intensa durante el día, cambios drásticos en el estado de ánimo y deterioro en el funcionamiento diario, por lo que es crucial evaluarlo.
En tales situaciones, Gálvez sugiere consultar a un psicólogo o a un especialista en sueño, quienes podrían investigar si existe un trauma, ansiedad generalizada u otros problemas relacionados con trastornos del sueño.
Si la somniloquia se manifiesta con gritos, agitación intensa, dificultad para despertar y movimientos bruscos o violentos que puedan poner en riesgo a la persona o a quienes duerman cerca, Mayo Clinic indica que esto podría ser un signo de un trastorno de conducta del sueño REM, el cual requiere la atención de un especialista en sueño.
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