De acuerdo con el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC), la agencia pública de la Unión Europea encargada de identificar y evaluar enfermedades infecciosas, en el año 2026 se han contabilizado alrededor de 33 mil casos sintomáticos de chikungunya a nivel global, además de nuevas muertes.
Los especialistas de la ECDC advierten que el incremento de las temperaturas a nivel mundial, particularmente en Sudamérica y Estados Unidos, podría facilitar la propagación del virus hacia regiones templadas de Europa y Centroamérica, donde anteriormente la transmisión de esta enfermedad viral, transmitida por la picadura de mosquitos, era poco probable.
“En la actualidad, 139 países se consideran zonas de riesgo para el virus chikungunya. Según los modelos de cambio climático, el virus se expandirá hacia el norte, en áreas templadas, especialmente en EE. UU. y Europa”, afirmó Ye Xu, investigador de la Universidad de Zhejiang y autor de estudios publicados en la revista Fronteras en Microbiología Celular.
Frente a esta problemática, el nuevo estudio de Ye Xu concluye que el aumento de las temperaturas podría ampliar los hábitats de los mosquitos y, en consecuencia, las zonas de riesgo de chikungunya en todo el mundo, lo que generaría fiebre alta, dolores musculares y articulares severos, cefalea, fatiga, náuseas y erupciones cutáneas en miles de personas.
Chikungunya en EE. UU.
Aunque el chikungunya no es endémico en EE. UU., se reportan casos importados en viajeros provenientes de regiones tropicales y subtropicales, por lo que el estudio de Ye Xu advierte que el virus, transmitido por mosquitos, podría extender su distribución debido al aumento de las temperaturas y a los cambios en las condiciones climáticas.
“Las condiciones socioeconómicas y el sistema de salud juegan un papel importante, ya que limitan la propagación del patógeno. Un ejemplo es la malaria, que se considera una enfermedad tropical, aunque en el siglo XX estaba presente en EE. UU., pero fue erradicada de las zonas templadas”, comentó el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España.
En este contexto, los modelos climáticos utilizados por Ye Xu prevén una expansión hacia el norte bajo diferentes escenarios del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), con posibles áreas afectadas en el noreste de Estados Unidos, dado que estos mosquitos son una especie urbana muy adaptada al entorno humano.
Ante este panorama, el estudio concluye que limitar el calentamiento global y fortalecer la preparación sanitaria podría mitigar el riesgo de expansión del virus y de futuros brotes en la región, ya que el chikungunya se caracteriza principalmente por fiebre muy alta y dolores articulares intensos que pueden obligar a la persona a encorvarse.
Enfermedad importada por viajeros
A pesar de que el chikungunya en Estados Unidos es principalmente una enfermedad importada por viajeros, con casos locales muy raros, la mayoría de los casos reportados se encuentran en el noreste del país, como en Pensilvania, Vermont, Connecticut, Delaware, Maine, Maryland, Massachusetts, Nueva York y Nueva Jersey.
Asimismo, según la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington, aunque hasta ahora no se han reportado casos de chikungunya en los estados de Nuevo Hampshire y Rhode Island, el aumento de las temperaturas y la presencia del mosquito en esta región convierten la transmisión local en un riesgo creciente.
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