Existen procesiones que hacen su aparición acompañadas de melodías y el sonido de campanas.
Esta no.
Solo se perciben pasos.
De acuerdo con antiguas leyendas, en ciertas madrugadas se puede observar una larga fila de figuras vestidas con túnicas oscuras.
Caminan lentamente.
Cada figura sostiene una vela.
Nadie conversa.
Nadie levanta la mirada.
Y no deberían estar presentes.
Son las ánimas.
Almas que, según la tradición, recorren las calles mientras los vivos descansan.
Los ancianos solían advertir que era mejor no acercarse.
Mucho menos interrumpir su paso.
Sin embargo, la curiosidad siempre ha sido un enemigo del temor.
En nuestra historia, una niña decide observar la procesión desde su hogar.
Entonces ocurre algo inesperado.
Una de las figuras se separa de la fila.
Se acerca.
Y extiende la mano.
Trae algo para ella.
La niña lo acepta.
Solo al amanecer del día siguiente se dará cuenta de que lo que recibió durante la noche no era precisamente lo que aparentaba.
¿Qué le otorgó el espíritu?
¿Y por qué nunca se debe aceptar nada de una procesión de difuntos?
El cuentacuentos
- Nombre: Víctor Paz Juárez
- Trayectoria: Locutor y cuentacuentos con 17 años de experiencia
- Dato destacado: Ha participado en festivales de narración en países como Colombia y España
- Redes sociales: @vicocuentos
Serie Leyendas de Guatemala
Del lunes 19 al domingo 25 de octubre, se publicará diariamente una de las leyendas más célebres en el
No se las pierda, contarán con la participación de destacados narradores guatemaltecos.
Gracias por acompañarnos hasta el final de esta historia.
Desde Referente Guatemala Creemos que la información también nos ayuda a comprendernos mejor como sociedad y a observar con mayor atención lo que ocurre a nuestro alrededor.








