En el año 2021, los accidentes cerebrovasculares (ACV), también conocidos como accidentes vasculares cerebrales, se posicionaron como la tercera causa de muerte y discapacidad a nivel global. Según la Organización Mundial de la Salud, se registraron 11,9 millones de nuevos casos durante ese año.
El riesgo de sufrir un ACV en el transcurso de la vida ha incrementado en un 50% en las últimas dos décadas, y se estima que uno de cada cuatro adultos experimentará un episodio a lo largo de su existencia.
En Guatemala, se calcula una incidencia de 120 casos por cada 100 mil habitantes. Aproximadamente el 60% de los pacientes que padecen un derrame cerebral quedan con una discapacidad severa. Además, el costo del tratamiento puede variar entre Q75 mil y Q150 mil sin cobertura de seguro, según José Domingo Barrientos, neurólogo del Hospital General San Juan de Dios y líder del proyecto Rescate Cerebral Guatemala.
Este proyecto tiene como objetivo que los pacientes reciban atención médica en un tiempo reducido. Está conformado por un equipo de médicos e ingenieros, con la meta de no superar las 4.5 horas y aumentar las posibilidades de recuperación. Gracias a este sistema, los socorristas pueden transmitir información crucial del paciente durante el traslado, lo que permite activar protocolos médicos de forma anticipada. De esta manera, el hospital está preparado para la llegada del paciente.
“Cada minuto que transcurre se pierden aproximadamente dos millones de neuronas. Esto resulta en discapacidades que impiden a las personas trabajar, caminar o realizar sus actividades cotidianas”, añadió.
“Esta aplicación es un bot que actúa como un sistema de comunicación entre los bomberos o el sistema prehospitalario, es decir, todos los paramédicos, y los hospitales”, aclaró.
“El lanzamiento de este sistema representa un avance significativo hacia la modernización de la atención de emergencias en el país. Nuestro propósito es continuar expandiendo su alcance para beneficiar a un mayor número de pacientes”, comentó la doctora Andrea Lara, investigadora y coordinadora del componente tecnológico del Instituto de Ingeniería Biomédica de la Universidad Galileo.
La espera dificulta recuperación
El ictus, enfermedad cerebrovascular, accidente cerebrovascular, stroke o derrame cerebral, tiene múltiples denominaciones en Latinoamérica y provoca una gran cantidad de discapacidades, llegando al extremo de que los pacientes pueden quedar postrados si no reciben atención a tiempo, según Barrientos.
Esta enfermedad afecta principalmente a personas mayores de 60 años, aunque también se han documentado casos en pacientes más jóvenes. Las estadísticas indican que una de cada cuatro personas experimentará un derrame cerebral en algún momento de su vida.
“Es decir, el 25% de la población mayor de 25 años sufrirá un derrame cerebral, y los factores de riesgo más significativos son el sobrepeso, el tabaquismo y el alcoholismo”, añadió Barrientos.
“En un primer momento, la familia puede identificar los signos y síntomas de un derrame cerebral. Luego, contactan al sistema prehospitalario, que se comunica directamente con nosotros para brindar atención inmediata. Eso es lo que hemos implementado”, agregó Barrientos.
Es fundamental que se reconozcan los síntomas. El sistema cuenta con un breve protocolo llamado Camaleón, que puede ser utilizado tanto por la familia como por los sistemas de salud; al identificar los síntomas mencionados, se debe llamar a los servicios de emergencia.
- Ca: se pregunta si se siente dormida la mitad del rostro
- Ma: también consulta si existe debilidad en las manos o piernas
- Le: o si existe dificultad en el lenguaje
- Ón: el sistema indica según las respuestas si es momento de activar el teléfono y llamar al sistema de urgencias
¿Cómo funciona?
El personal de emergencia atiende al paciente en el lugar. A través del chatbot, al que tienen acceso desde sus dispositivos móviles, se registra información clínica relevante. El sistema guía la evaluación para identificar la gravedad del derrame cerebral.
La información se envía automáticamente en tiempo real, y el hospital activa el protocolo y prepara al equipo médico antes de la llegada del paciente.
“Entonces, ellos llegan a la escena, evalúan al paciente y nos envían la información al hospital para que estemos listos para recibirlo. Esta enfermedad es dependiente del tiempo”, explicó Barrientos.
“Si sufro un derrame en este momento, tengo 4.5 horas para recibir atención. Cuanto más tiempo pase, mayor será la discapacidad que sufrirá el paciente. Por eso es crucial tratarlo desde que aparecen los síntomas”, añadió.
¿Cómo nació esta tecnología?
Barrientos comentó que a nivel mundial ha evolucionado el tratamiento de los derrames cerebrales, y que existen terapias disponibles, ya que estos se clasifican en hemorrágicos, cuando se produce una ruptura en una arteria, e isquémicos, cuando una arteria se obstruye.
“Ambos tipos tienen tratamientos que pueden ser implementados de inmediato. Por lo tanto, al ser una enfermedad que depende del tiempo, los pacientes deben llegar en momentos específicos para ser atendidos”, enfatizó.
“Frecuentemente, los familiares optan por trasladar al paciente por su cuenta, pero con el tráfico pueden perder tiempo valioso. El sistema prehospitalario puede ayudarnos a trasladarlos lo más rápido posible”, indicó.
Según Barrientos, la necesidad de este modelo surgió porque ya se utiliza en otros países y busca integrar el sistema prehospitalario con los hospitales para reducir los tiempos de atención.
La aplicación solicita datos como nombre, edad, sexo y ubicación del paciente. Además, informa al hospital cuánto tiempo tardará en llegar el afectado.
“El plan es que estén incluidos los hospitales de la red pública y algunos privados para que el sistema pueda identificar cuál es el centro más cercano para atenderlo”, explicó.
Por ejemplo, si el paciente se encuentra en Mixco, el hospital más cercano sería el Roosevelt; mientras que si está en la zona 18, correspondería el Hospital General San Juan de Dios.
La herramienta también solicita información sobre el estado del paciente, como dificultad para mover extremidades, sonreír o hablar, y genera una escala sobre la gravedad del caso.
“Con esos datos nos ahorramos en promedio 10 minutos de evaluación hospitalaria y eso disminuye el tiempo de atención”, afirmó.
Barrientos explicó que la prenotificación ya se utilizaba de forma informal, pero ahora buscan estandarizarla mediante la aplicación.
“Somos un grupo conformado por médicos e ingenieros biomédicos. Ellos desarrollan la aplicación y nosotros definimos qué información necesitamos y cómo debe llegar”, comentó. El proyecto comenzó a desarrollarse el año pasado junto con bomberos municipales y voluntarios, quienes también plantearon sus necesidades para mejorar la herramienta.
La iniciativa de Rescate Cerebral GT cuenta con el acompañamiento del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social y la colaboración de hospitales como El Pilar, Herrera Llerandi y Yardén, en un esfuerzo conjunto entre el sector público, privado y académico, como la Universidad Galileo, a cargo del desarrollo tecnológico de la herramienta.
“No todos los pacientes pueden ir a cualquier hospital; deben llegar directamente a uno que pueda atenderlos, porque si no se pierde tiempo valioso”, afirmó.
También buscan integrar hospitales privados al sistema de prenotificación.
“Nosotros llamamos la hora de oro al tiempo que tenemos para atender al paciente desde que llega a la emergencia”, concluyó Barrientos.
¿Dónde obtener información?
Más información en la página web ; en Facebook: Rescate Cerebral GT; Instagram: @rescatecerebralgt y TikTok: Rescate Cerebral GT.
Gracias por acompañarnos hasta el final de esta historia.
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