En el mundo existen más de 50 cepas de esta enfermedad, cada una vinculada a una especie particular de roedor, como ratas y ratones.
Nancy Sandoval, médica internista e infectóloga, señala que en América Latina, especialmente en Argentina y Chile, hay una cepa que es única en el mundo por su capacidad de transmitirse de persona a persona.
El hantavirus puede difundirse en cualquier lugar donde haya roedores infectados. Sin embargo, los agricultores, campesinos y trabajadores rurales que manejan cultivos, establos, graneros o bodegas son quienes enfrentan un mayor riesgo.
Además, los excursionistas y ecoturistas que acampan o pernoctan en cabañas en áreas rurales o montañosas, el personal de limpieza de casas o bodegas deshabitadas con infestación de roedores, y aquellos que residen en zonas rurales o periurbanas con alta presencia de estos animales también están en riesgo.
Sandoval menciona que los hantavirus se dividen en dos grupos principales: aquellos que se transmiten exclusivamente de roedor a humano y aquellos que pueden transmitirse de persona a persona.
- Transmisión exclusiva de roedor a humano
La mayoría de las cepas en el mundo pertenecen a la primera categoría, incluyendo las que causan el síndrome pulmonar en EE. UU. (Sin Nombre) y las que provocan enfermedades renales en Europa y Asia. Las personas infectadas con estas cepas no son contagiosas.
- Transmisión de persona a persona
La cepa Andes en Sudamérica es la única que permite la transmisión de persona a persona. Esta característica fue documentada científicamente a finales de los años 90, lo que llevó a implementar medidas adicionales de aislamiento para los pacientes infectados.
Sandoval añade que esta clasificación es crucial durante un brote, ya que determina si el riesgo se limita a quienes han estado en contacto con roedores o si puede extenderse a los contactos de los pacientes infectados.
La infectóloga menciona que hay situaciones cotidianas de contagio que muchas personas no reconocen como riesgos, pero que deben considerarse si hay roedores en las cercanías:
- Limpiar sin protección una casa de campo, bodega, depósito, granero o granja donde haya excrementos, nidos o cuevas de ratones
- Abrir una cabaña cerrada que estuvo abandonada durante meses, ya que al barrer o sacudir se elevan partículas en el aire; por ello, primero debe rociarse agua
- Acampar en zonas rurales donde los roedores entran en las tiendas de campaña en busca de alimento
- Manipular alimentos almacenados contaminados por roedores infectados
- Trabajar en campos de cultivo, especialmente durante la cosecha, cuando los roedores son desplazados de sus madrigueras
“El verdadero peligro no radica en ver una rata o un ratón; el riesgo está en inhalar el aire de un espacio contaminado por excrementos de un roedor infectado, incluso si el roedor ya no se encuentra presente”, enfatiza Sandoval.
Gracias por acompañarnos hasta el final de esta historia.
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