Lamentamos tener que informar a nuestros lectores que nuestro director y gerente general, el periodista Pedro Julio García, fue secuestrado anoche, justo cinco minutos antes de la medianoche, cuando individuos armados dispararon contra la puerta principal de su hogar y lo sacaron de manera violenta. García siempre ha sido reconocido por su integridad y su profundo compromiso con las causas justas, destacándose por su labor en un periodismo independiente, honesto y digno, tal como lo establece el lema de esta casa periodística.
Así ocurrió
Pedro Julio García y su esposa, María Dolores García, regresaban a su hogar alrededor de las 11:20 de la noche, cuando al llegar a su residencia, dos jóvenes no identificados se acercaron a su vehículo. Se aproximaron apuntándoles con metralletas y ordenaron a Pedro Julio que saliera. Él cumplió con la orden, y en ese instante se escucharon cinco disparos que impactaron en la puerta de metal de la casa.
Cuando el portón se accionó automáticamente, este se cerró mientras Pedro Julio y sus captores estaban en el zaguán, lo que llevó a los secuestradores a disparar contra la cerradura para poder salir a la calle y llevarse a Pedro Julio en un automóvil hacia un destino desconocido. Tras quedar libre, María Dolores García se comunicó de inmediato por teléfono con los ejecutivos para informarles sobre lo sucedido. Entre las demandas de los secuestradores, identificados como miembros del clandestino Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT), estaban la publicación de un manifiesto en periódicos de Guatemala, Centroamérica y Estados Unidos, así como un rescate económico.
Se recibieron numerosas manifestaciones de rechazo al secuestro y exigencias de liberación del periodista por parte de medios de comunicación, organizaciones sociales, políticas y religiosas.
Liberación
Después de dos semanas de cautiverio, el 23 de octubre de 1983, el periodista Pedro Julio García fue liberado. Familiares, amigos y colegas temían por su salud. El 24 de octubre se levantó temprano para retomar sus actividades. Salió al jardín, tarareando una melodía. Empezaron a llegar visitas, le ofrecieron un pache quetzalteco y lo aceptó con gusto. Comió mientras conversaba con algunas personas que, al enterarse de su liberación, habían acudido a visitarlo. El teléfono sonaba constantemente; amigos llamaban para expresar su alegría al saber que estaba libre.
*Con información de notas de las ediciones 9951, 9952 y 9966.
Escribir la historia
Este artículo forma parte de la serie conmemorativa de nuestras bodas de diamante, un recorrido por noticias que han marcado la historia de Guatemala, con textos e imágenes originales de cada época, como un testimonio fiel de nuestra misión de servicio.
Gracias por acompañarnos hasta el final de esta historia.
Desde Referente Guatemala Creemos que la información también nos ayuda a comprendernos mejor como sociedad y a observar con mayor atención lo que ocurre a nuestro alrededor.








