En las plataformas de redes sociales, a menudo se observan peticiones de asistencia por parte de rescatistas de perros y gatos, quienes se movilizan para salvar a estos animales y ofrecerles una nueva oportunidad de vida.
Una de estas rescatistas es Rosario Barrios, entrenadora de Cool Dog, quien ha llegado a albergar hasta 35 perros rescatados en su hogar. Estos animales han sido rehabilitados con sus propios recursos y, en su mayoría, han encontrado nuevos hogares. Sin embargo, no todos son aptos para la adopción, ya que algunos son mestizos o presentan problemas de comportamiento, y así terminan formando parte de su familia.
Es importante recordar que los perros y gatos que viven en la calle enfrentan diversas formas de sufrimiento, tales como el hambre, enfermedades contagiosas, atropellos, envenenamientos y desnutrición. Por ello, los rescatistas se esfuerzan por rehabilitarlos y ayudarles a dejar atrás esa vida de sufrimiento.
Según Barrios, existen diferentes tipos de rescatistas: aquellos que proporcionan alimento, atención veterinaria y acceso a la castración sin llevar a los animales a su hogar, pero que no buscan adoptantes; aquellos que tienen refugios y aceptan a todos los animales sin considerar si podrán satisfacer sus necesidades y no los promocionan para adopción, convirtiéndose en acumuladores; aquellos que ofrecen un albergue a los animales a los que pueden brindarles una buena calidad de vida hasta que sean adoptados; y los que buscan hogares temporales mientras encuentran un hogar responsable.
“Es un trabajo muy agotador. He ofrecido hogar temporal a muchos animales, pero no hay descanso. Los únicos perros que son míos son cinco, 10 están esperando ser adoptados y dos están en entrenamiento ahora”, comenta. “Es muy complicado que adopten, especialmente si son de talla grande”, añade. “Es crucial fomentar una cultura de adopción que no solo se centre en cachorros, sino también en adultos, que suelen adaptarse mejor”, concluye.
“Todos los rescatistas comenzamos rehabilitando un animal, pero nos enfrentamos a situaciones complicadas, como los altos costos que debemos cubrir de nuestro propio bolsillo”, señala. “Cuando empecé a notar la necesidad de ayudar a seres indefensos que no tienen voz, comencé poco a poco a ofrecer ayuda temporal o donaciones, y luego me comprometí completamente con el rescate”, explica la rescatista Vanessa Vichot. “Existen asociaciones que operan a través de donaciones y logran hacer sostenible su refugio o hogares temporales”, agrega Barrios. Esta labor “se realiza por amor, pasión y el deseo de salvar vidas”, afirma.
Lea también:
Barrios menciona que hay veterinarios dispuestos a apoyar a los rescatistas permitiendo el pago en cuotas por la atención que reciben los animales, pero siempre se debe cubrir este gasto. Lo ideal, dice, sería contar con un hospital público que atienda a perros y gatos de rescatistas registrados. “Nosotros somos personas que combinamos nuestro trabajo con labores de rescate”, explica.
Vichot, rescatista de perros, gatos, cuyos y tortugas, coincide en que el mayor desafío es cubrir los costos veterinarios y proporcionar alimentación de calidad para su recuperación, así como la escasez de adoptantes. “Llega un momento en que no se puede continuar ayudando, porque los casos que surgen son más que los que se logran dar en adopción”, indica.
La mayor satisfacción para Barrios y Vichot es encontrar un hogar para los animales que han rescatado y verlos felices y bien cuidados con sus nuevas familias.
Cómo ayudar
La sociedad puede apoyar de diversas maneras la labor de los rescatistas. Por ejemplo, compartiendo en redes sociales las adopciones de perros y gatos, donando para alimento, castraciones o cuentas veterinarias de animales en hogares temporales o refugios, o siendo voluntario activo, ayudando a limpiar, sacar, pasear o bañar a los perros en estos lugares y llevándolos a ferias de adopción.
Rehabilitación
El animal rescatado debe atravesar diferentes fases de rehabilitación antes de poder ser adoptado:
- Física: se lleva al veterinario para determinar su estado de salud y detectar fracturas o enfermedades. Muchos animales de la calle están desnutridos y tienen parásitos y afecciones de la piel. Se hacen los exámenes respectivos y se someten a tratamientos, vacunación y desparasitación. Luego de que recuperan su peso, se les debe castrar.
- Emocional: muchos animales manifiestan temor o agresividad por la vida que pasaron en la calle, por lo que con afecto, la mayoría logran alcanzar una conexión con las personas. “Muchos no saben qué es el cariño humano, sino que solo conocen el maltrato, por lo que hay que tenerles paciencia”, refiere Vichot.
- Conductual: si el animal no sabe aún dónde hacer sus necesidades fisiológicas, por ejemplo, el rescatista debe dedicarse a enseñarle y a educarlo sobre cómo comportarse, para que pueda ser aptos a la adopción. “El adoptante debe terminar de hacer la rehabilitación conductual del animal rescatado”, señala Barrios.
Gracias por acompañarnos hasta el final de esta historia.
Desde Referente Guatemala Creemos que la información también nos ayuda a comprendernos mejor como sociedad y a observar con mayor atención lo que ocurre a nuestro alrededor.








