Cerca de una de cada quince mujeres a nivel global (6.8%) experimenta depresión posparto en el año siguiente al parto, mientras que una de cada dieciséis (6.2%) la presenta durante el embarazo, según un estudio sistemático publicado el 1 de mayo de 2026 en la revista The Lancet Psychiatry.
El estudio también indica que la incidencia de la depresión posparto —conocida como trastorno depresivo mayor (TDM)— fue más elevada en las primeras dos semanas tras el parto (8.3%) y continuó siendo significativa durante el embarazo y hasta un año después del nacimiento.
El TDM es un diagnóstico relativamente frecuente durante el embarazo y el año posterior al parto, pero ha sido complicado entender su magnitud a nivel mundial.
Este trastorno mental, cuyos síntomas son más intensos que los de la depresión común, provoca una profunda tristeza, pérdida de interés, dificultades para enfrentar las actividades diarias y una fatiga extrema, entre otros efectos.
La revisión, dirigida por Alize J. Ferrari de la Universidad de Queensland en Australia, examina la incidencia del TDM durante el embarazo, el periparto (tanto antes como después del parto) y evalúa cómo se han medido o cuantificado los estudios previos sobre la depresión.
Utilizando datos de 780 estudios que abarcan a más de 2 millones de mujeres y niñas de entre 10 y 59 años de 90 países, los investigadores hallaron que las herramientas de detección basadas en síntomas pueden exagerar las tasas de TDM entre un 71% y un 122% en comparación con diagnósticos clínicos exhaustivos.
El estudio también identificó variaciones regionales en la prevalencia del TDM durante el embarazo y el año posterior, siendo más alta en el sur de África subsahariana (15.6% y 16.6%, respectivamente) y más baja en las regiones de altos ingresos de Asia-Pacífico (3.1% y 3.3%, respectivamente).
A la luz de estos hallazgos, los autores enfatizan la necesidad de mejorar la detección, prevención y tratamiento del TDM en el cuidado materno, destacando que las primeras semanas después del parto son cruciales.
Emma Motrico, profesora del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Sevilla, España, e investigadora del Instituto de Biomedicina de Sevilla (IBIS), señala que el estudio no solo revela que la depresión está presente a lo largo del embarazo, sino que alcanza su “pico” dos semanas después del parto y persiste durante todo el primer año posparto, teniendo un “impacto devastador” en la madre, el bebé y la familia.
Como una posible solución, sugirió la integración de protocolos claros de prevención y tratamiento, así como el desarrollo de guías clínicas fundamentadas en evidencia científica.
Eduard Vieta, catedrático y jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Clínic de Barcelona, además de investigador del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM), considera que el estudio valida que el embarazo es un período de mayor riesgo psiquiátrico en comparación con otros momentos.
Por esta razón, expresó su preocupación por la falta de programas especializados en España para abordar la salud mental de las mujeres durante esta etapa y criticó que muchas pacientes no reciban la atención necesaria, “lo cual es fundamental para el desarrollo emocional futuro”, añadió.
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