Ayer, en una ceremonia celebrada en el Palacio Nacional bajo rigurosas medidas de seguridad, se firmó el Acuerdo de Paz Firme y Duradera, que pone un punto final a un conflicto armado que ha perdurado por 36 años. Este significativo evento contó con la presencia de 10 jefes de Estado y Gobierno como testigos de honor, así como de los líderes de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG). Durante más de dos horas, alrededor de dos mil asistentes se congregaron en el ala poniente del Palacio para ser parte de este histórico momento.
El Acuerdo de Paz Firme y Duradera, que abarca un total de siete páginas, fue firmado por los cuatro líderes de la URNG: Rolando Morán, Pablo Monsanto, Carlos González y Jorge Rosal. También firmaron representantes de la Copaz, que incluyen a Gustavo Porras, Raquel Zelaya, Richard Aitkenhead Castillo, junto con un general en representación del Ejército.
En su intervención, el presidente de la República, Álvaro Arzú Irigoyen, subrayó la labor realizada por todas las partes involucradas y la importancia del perdón. “Hoy nos reunimos para declarar que hemos cumplido con nuestra misión y, al mismo tiempo, para abordar con seriedad y pragmatismo, pero también con esperanza y energía, todo lo que aún queda por lograr”.
Tras la ceremonia, Álvaro Arzú Irigoyen, junto al comandante guerrillero Rolando Morán, se encaminaron hacia la Plaza de la Constitución.
Silvia, una niña que ha sido afectada por el conflicto armado, les entregó una antorcha. Arzú y Morán, en un acto simbólico, encendieron la llama de la paz. Esta llama, que permanecerá encendida de forma continua, se ubicará en el centro de la Plaza de la Constitución, justo al pie de la bandera.
50 mil en la plaza
La Plaza de la Constitución vibraba con un aire festivo. Cerca de 50 mil personas, que incluían familias, jóvenes, sindicatos y representantes de comunidades indígenas, se reunieron para ser testigos de la histórica firma de la paz. Al igual que en una feria, el lugar estaba adornado con algodones de azúcar, chupetes, gorras para protegerse del sol y banderines coloridos que celebraban el mensaje de paz. En la tarima central, las organizaciones indígenas ofrecieron oraciones en honor a este significativo evento.
La diputada Rosalina Tuyuc se dirigió a la audiencia en quiché y español, solicitando respaldo para los acuerdos de pacificación. La celebración, llevada a cabo en la plaza, presentó diversas manifestaciones culturales, incluyendo el baile de gigantes, el baile de moros y cristianos, así como la actuación del grupo folclórico de Tezulutlán en la Concha Acústica.

Festejo en área ixil
En medio de las ruinas de comunidades devastadas, los habitantes del Triángulo Ixi1 conmemoraron la firma del acuerdo de paz. Esta zona, que sufrió intensamente la represión a lo largo del conflicto armado interno, abarca el área lxil, compuesta por los municipios quichelenses de Nebaj, Chajul y San Juan Cotzal. Con esperanza y entusiasmo, sus pobladores dieron la bienvenida a un nuevo capítulo marcado por la paz.
Las festividades religiosas, los actos conmemorativos y las exhibiciones culturales, en las que tomaron parte miles de agricultores, marcaron de manera simbólica el cierre de un conflicto que los habitantes rememoran como una época de oscuridad, violencia o la gran plaga.
Percepción de la población acerca de los Acuerdos de Paz
Una encuesta de opinión realizada poco antes de la firma de la paz estable y duradera revela que la mayoría de los guatemaltecos apoya la negociación entre el Gobierno y el Ejército para poner fin al conflicto armado con la comandancia guerrillera. Sin embargo, también se evidencia un escaso entendimiento sobre los detalles de los acuerdos alcanzados.
Un significativo 78 por ciento de los encuestados expresó su aprobación por el hecho de que las partes en conflicto hayan llegado a un acuerdo para iniciar negociaciones con el objetivo de poner fin a 36 años de hostilidades. En contraste, solo un 19 por ciento manifestó su desaprobación hacia el proceso utilizado, mientras que el 3 por ciento restante prefirió no emitir juicio al respecto.
El diario llevó a cabo una encuesta titulada “Una paz firme y duradera”, enfocándose exclusivamente en la capital. Es importante señalar que los resultados obtenidos no son representativos a nivel nacional, especialmente debido a las diversas repercusiones que la guerra tuvo en las regiones interiores.
Un 87 por ciento de los habitantes de la capital considera que el conflicto armado no tuvo un impacto en sus vidas, mientras que solo un 13 por ciento afirmó que sí les afectó, ya sea de forma directa o indirecta, a ellos o a sus seres queridos.
A pesar de que los medios de comunicación han otorgado amplios espacios y destacados titulares al asunto de la paz, el nivel de comprensión sobre los acuerdos es sorprendentemente bajo: un 74 por ciento de los encuestados admitió no estar familiarizado con su contenido.
Es interesante notar que los grupos de edad que superan los 46 años presentan el más alto nivel de desconocimiento, alcanzando un 81 por ciento. Además, un 59% de estas personas expresa su escepticismo respecto al cumplimiento de los acuerdos, mientras que un 78% opina que es fundamental contar con una verificación internacional.
*Basado en datos del informe especial de la edición 14686.
Escribir la historia
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