Un conjunto de tres estudios llevados a cabo por investigadores franceses ha señalado una posible conexión entre el consumo de conservantes alimentarios y un aumento en el riesgo de padecer cáncer, diabetes tipo 2, hipertensión y enfermedades cardiovasculares, según un comunicado del Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica (Inserm) en Francia.
Los estudios fueron realizados por equipos del Inserm, el Instituto Nacional de Investigación para la Agricultura, la Alimentación y el Medio Ambiente (INRAE), así como de las universidades Sorbonne Paris Nord y Paris Cité y el Conservatorio Nacional de Artes y Oficios (Cnam), en el contexto del proyecto de salud pública NutriNet-Santé, que compila información de más de 100 mil participantes.
Los investigadores han identificado que más de 139 mil productos alimenticios y bebidas, que están registrados en la base de datos colaborativa y de acceso público Open Food Facts, contienen al menos un colorante, mientras que más de 700 mil incluyen conservantes.
Los tres estudios, que fueron publicados en las revistas científicas Diabetes Care, European Journal of Epidemiology y European Heart Journal, revelan que las personas que consumen una mayor cantidad de colorantes alimentarios tienen un 38 % más de riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en comparación con aquellas que tienen menor exposición.
Ciertos aditivos específicos mostraron asociaciones aún más significativas, como el caramelo común (E150a), que se relaciona con un aumento del 46 % en el riesgo, y la curcumina (E100), que presenta un incremento del 49 %.
En lo que respecta al cáncer, los estudios encontraron que un alto consumo de colorantes se vincula con un aumento del 14 % en el riesgo de cáncer en general, del 21 % para el cáncer de mama y del 32 % para el cáncer de mama en mujeres posmenopáusicas.
La investigación sobre conservantes indicó que los consumidores con mayor exposición tienen un riesgo un 24 % más alto de sufrir hipertensión.
Algunos compuestos, como el sorbato de potasio (E202), un conservante común en la industria alimentaria para prevenir el crecimiento de mohos, levaduras y ciertos hongos, se relacionaron con un aumento del 39 % en el riesgo de hipertensión.
Los autores destacan que estos son los primeros estudios epidemiológicos de gran escala que examinan una amplia gama de aditivos alimentarios en relación con estas enfermedades.
Además, mencionan que los resultados son consistentes con investigaciones experimentales anteriores realizadas en modelos celulares y animales.
Los científicos opinan que estos hallazgos subrayan la necesidad de que las autoridades sanitarias reconsideren la seguridad de ciertos aditivos alimentarios y sugieren limitar el consumo de productos ultraprocesados, favoreciendo así alimentos frescos o poco procesados.
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