La sensación térmica está directamente relacionada con la velocidad del viento y está impactando a los habitantes de Guatemala. National Geographic señala que este concepto, mencionado en los informes meteorológicos, representa una medida del frío que percibimos en la piel.
Por ejemplo, si en una estación se reporta una temperatura de 10 °C y el viento supera los 25 o 30 kilómetros por hora, la temperatura puede sentirse fácilmente uno o dos grados más fría. En resumen, cuanto más fuerte sea el viento, mayor será la percepción de frío”, explica César George, del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh).
En Guatemala, el frío intenso que se está sintiendo en la actualidad se debe al movimiento de masas de aire frío y seco que se desplazan desde el Polo Norte hacia la región del Caribe, detalla George. Este fenómeno ha causado una notable disminución de las temperaturas mínimas no solo en Estados Unidos y México, sino también en el país.
Hasta el momento, el amanecer más frío de esta temporada se registró el lunes 2 de febrero. “La temporada fría concluye en la primera quincena de marzo. Por lo tanto, mientras las condiciones actuales persistan, es probable que sigamos experimentando temperaturas similares o incluso más bajas”, advierte el especialista del Insivumeh.
Entre las principales recomendaciones se incluye abrigarse adecuadamente, especialmente en las noches y madrugadas, dado que las bajas temperaturas continuarán. También es fundamental estar al tanto de los albergues habilitados por la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), como medida preventiva para evitar enfermedades y proteger vidas humanas, añade.
National Geographic indica que el término “sensación térmica” fue creado en 1939 por el geógrafo y explorador antártico Paul Siple. Junto a su colega Charles Passel, estudiaron cuánto tiempo tardaba el agua en congelarse bajo diferentes condiciones de aire y viento. A partir de esos datos, desarrollaron fórmulas para calcular cómo el viento influye en la percepción de la temperatura en la piel.
“Con el tiempo, estas fórmulas han sido actualizadas con modelos informáticos más precisos y experimentos realizados con seres humanos”, menciona la investigación.
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