La nueva obra de Christopher Nolan, La Odisea (The Odyssey), representa una fusión entre el entretenimiento y el cine de autor. En esta producción sombría, figuras prominentes del cine contemporáneo, como Matt Damon, Tom Holland, Zendaya y Anne Hathaway, dan vida a la milenaria narrativa sobre el regreso del héroe a Ítaca.
La película, que se estrenó el jueves 16 de julio en los cines de Guatemala y el viernes 17 en el resto del mundo, explora temas como el sacrificio, la memoria y la crisis de identidad, que Nolan ya había tratado en obras anteriores como Interstellar y Memento.
Con una duración cercana a las tres horas, la película narra las historias mitológicas que se atribuyen a Homero, escritas hace 2,800 años, entrelazándolas con una adaptación cinematográfica que invita a reflexionar sobre los horrores y las secuelas de un conflicto armado.
La trama se centra en un rey griego, interpretado por Matt Damon, que pasa 20 años alejado de Ítaca: primero, una década en la guerra de Troya y, luego, un viaje repleto de aventuras, enfrentándose a monstruos divinos mientras es consumido por la culpa y el duelo.
La película, contada de manera envolvente como un canto de un aedo —papel que desempeña el rapero Travis Scott—, se mantiene bastante fiel a los episodios principales de La Odisea, aunque moderniza ciertos elementos, como el lenguaje. Por ejemplo, Telémaco, interpretado por Tom Holland, se refiere a Penélope y Odiseo como “mamá” y “papá”.
Así, es más la economía que la fuga de Helena con Paris lo que desata la guerra, y es el cansancio ante la violencia, no los vientos de Poseidón, lo que lleva a Odiseo a tomar un camino que prolongará su regreso a casa por otra década.
Antinoo, un personaje despreciable, es uno de los antihéroes, junto al oscuro y parricida Agamenón, a quien Odiseo debe obediencia, pero que, en una decisión creativa de Nolan, se cuestiona. Robert Pattinson interpreta al principal pretendiente de Penélope, ofreciendo una actuación llena de matices.
La película otorga voz y autonomía a los personajes femeninos, algo que ya estaba presente en el poema original, con Anne Hathaway como una Penélope más astuta que sumisa y una Helena, interpretada por Lupita Nyong’o, que se rebela contra la violencia masculina. Zendaya, como Atenea; Charlize Theron, como Calipso, y Samantha Morton, como Circe, son otras figuras clave que guían al héroe.
El director ha sido criticado por ser “woke” (consciente de las injusticias sociales), tanto por incluir actores de ascendencia no europea como por dar un papel al actor trans Elliot Page como el guerrero Sinón, quien engañó a los troyanos. Sin embargo, en la propia Odisea ya aparece un personaje de género fluido, el adivino Tiresias, aunque su relevancia en la pantalla es menor.
Presupuesto millonario
Este poema épico incluye varias historias que, según Jorge Luis Borges, son las únicas que se han narrado a lo largo de los siglos: la ciudad sitiada defendida por valientes, el regreso, la búsqueda y el sacrificio de un dios. Además, su estructura no lineal provocó en el director londinense de 55 años una mezcla de humildad y gran emoción.
“Busco ser muy fiel a la estructura del poema original porque es tan aventurera. Hay historias dentro de historias, recuerdos dentro de recuerdos. Es, en realidad, un relato increíblemente sofisticado”, comentó Nolan en una entrevista con EFE.
A Nolan le gusta filmar en locaciones naturales y, tras el éxito de Oppenheimer, Universal Pictures no dudó en asignar un presupuesto estimado de US$250 millones (casi dos mil millones de quetzales) para esta adaptación cinematográfica.
Impresionantes paisajes de Marruecos, Grecia, Italia, Islandia, Escocia y Estados Unidos sirven de telón de fondo para las batallas y sufrimientos, así como para los elementos más sobrenaturales y aterradores del poema épico que dio origen a la literatura occidental.
Además, esta es la primera superproducción en utilizar cámaras IMAX con película de 70 milímetros, el doble del formato estándar, diseñada para proyectarse de manera óptima en un tipo de salas muy limitadas, ya que solo 40 en el mundo pueden hacerlo, distribuidas entre Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Australia, Bélgica, Francia y República Checa.
Sin embargo, este retrato de la fragilidad humana frente a los designios de los dioses podrá ser disfrutado de una manera ligeramente menos perfecta en otras partes del mundo.
Gracias por acompañarnos hasta el final de esta historia.
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