El público experimenta una variedad de emociones, como asombro, sorpresa, perplejidad e incredulidad, cuando asiste a espectáculos de ilusionismo. En Guatemala, este fascinante arte comenzó a ganar notoriedad a finales del siglo XIX. Desde entonces, varios magos guatemaltecos han dejado su huella, destacándose no solo en el ámbito nacional, sino también en el internacional.
A pesar de la limitada información disponible sobre los inicios del ilusionismo en el país, el mago Roberto Chinchilla, con la colaboración de su amigo, el mago e historiador argentino Alex Nebur, identificó a Luis de la Riva y Ruiz como el primer guatemalteco en realizar trucos de ilusionismo. Fundador de las empresas De la Riva en 1886, Luis se formó en la Rochester Academy of Arts, ubicada en Nueva York, Estados Unidos. A principios del siglo XX, fue destacado en una publicación dedicada a los exponentes de la magia moderna, gracias a su graduación como “caballero del misterio” y su membresía en la Sociedad Internacional de Magia. En la misma publicación se menciona también al mago Ignacio Calderón, quien residía en Puerto de San José, Escuintla.

A inicios del siglo XX, Luis de la Riva, reconocido como el pionero de la magia en Guatemala, se graduó como “caballero del misterio” en la Rochester Academy of Arts, ubicada en Nueva York, Estados Unidos. Durante este periodo, ofrecía espectáculos de magia. (Foto: cortesía de Roberto Chinchilla)
El boletín de 1966 del Gremio Internacional de Prestidigitadores, que forma parte de la Sociedad Mágica Mundial, destaca al Club de Magos Quetzal, reconocido como la primera organización de ilusionismo en el país. Se enumeran a sus miembros, que incluyen a Jorge Close en la presidencia, junto con Guillermo Mata, Arturo Chang y Enrique Murillo.
Alfredo Cerwin, quien es el creador de la agrupación, mencionó que contaban con un total de 24 miembros, incluidos profesionales de la medicina. Se reunían mensualmente en su casa, que contaba con un modesto escenario. Además, organizaban un par de banquetes anualmente, destacando que el más reciente tuvo lugar en el Hotel Baltimore, donde asistieron 60 personas. El colectivo tenía la intención de realizar presentaciones en hospitales, enfocándose en entretener a los niños.
El ilusionista Vitelio Castillo formó parte de esta agrupación desde 1960 hasta 1962. Con más de siete décadas de experiencia en el mundo del espectáculo, sigue brillando en los escenarios. Es importante señalar que varios de los miembros contaban con un estatus socioeconómico elevado, lo que les permitía considerar la magia como una actividad recreativa, ofreciendo sus shows de manera gratuita en hospitales y asilos.
En la edición de agosto de 1952 de la Revista del Prestidigitador, se reportó que un miembro de la Fraternidad Internacional de Magos, cuya convención tuvo lugar en San Luis, Estados Unidos, estuvo presente en el evento. Aunque no se reveló su identidad, Chinchilla sugiere que podría haber sido Cerwin.
Durante los años 70, se formó el Círculo Mágico Guatemalteco, que ofrecía sus actuaciones de manera altruista en hospitales, asilos y prisiones. Entre los miembros de su dirección se encontraban Marco Tulio Lara, César Soto y Amílcar Méndez, conocido como el mago Ariel. También formaban parte del grupo Chinchilla y el mago Marcel, cuyo nombre real era Mario Pellecer. “Se convirtió en un verdadero semillero de magos”, destaca.
Es notable observar la participación de las mujeres en el ámbito del ilusionismo. Un anuncio de 1953, facilitado por Chinchilla, revela la promoción de la Princesa Orquídea, quien se presentaría en el Teatro Municipal de Quetzaltenango tras haber cosechado éxitos en diversos escenarios de Suramérica.
Presentación de la ilusionista conocida como “Princesa Orquídea” en el año 1953, en la ciudad de Quetzaltenango. (Imagen: gentileza de Roberto Chinchilla)
Chinchilla y Castillo, quienes también se dedican al periodismo y han ocupado el cargo de jefe de Publicidad en diversas instituciones, destacan que durante sus giras internacionales, numerosos magos de renombre provenientes de otros países solían actuar en Guatemala.
Entre los personajes destacados, se encuentra el británico Fu-manchú, quien hizo su aparición en el cine Cápitol. En la edición del 24 de mayo de 1954, se publicó un anuncio que promocionaba el espectáculo de este ilusionista, descrito como “el espectáculo más lujoso del mundo”, donde se presentaría el acto de “la mujer atómica”. Castillo también tuvo la oportunidad de conocer al mago Chan, originario de Panamá, y al ventrílocuo ecuatoriano Paco Miller, con quien forjaría una amistad años más tarde, y quien decidió establecerse en Guatemala durante un largo periodo.
Marcel evoca con nostalgia al ilusionista Canche Segovia, un artista que deslumbraba en los circos con sus asombrosos trucos.
Arte en el pasado
Castillo recuerda que, hace alrededor de siete décadas, los ilusionistas solían actuar en circos, donde la gente los contrataba para amenizar fiestas infantiles. Relata que, en una de esas ocasiones, compartió escenario con otros magos en el Club Italiano, donde el gerente lo contrató para realizar un espectáculo en la celebración del cumpleaños de su hijo. “Puedo afirmar que esta fue una de las primeras veces que un mago se presentó en una piñata”, comenta Castillo, quien debutó como profesional en el Teatro Municipal de Quetzaltenango. “Comencé en el mundo de la magia a los 12 años. Aprendí a realizar trucos sencillos gracias a una revista infantil argentina llamada Billiken”, agrega.
En la época previa a la llegada de internet, los ilusionistas adquirían sus habilidades a través de libros y la transmisión de saberes por parte de magos más veteranos. Según señala Castillo, es fundamental dedicar tiempo al estudio y la práctica de los trucos, ya que “realizarlos de inmediato es prácticamente inviable”.

Vitelio Castillo, conocido como Mago, se destacó como uno de los pioneros en actuar en una piñata. Su pasión por la magia comenzó a los 12 años. (Foto: Brenda Martínez)
Dado que en el país no había tiendas que ofrecieran artículos de ilusionismo, se hacía imprescindible importar dichos productos, los cuales llegaban por vía marítima, o bien, fabricarlos por cuenta propia. “Yo me encargo de crear la célebre mesa voladora, que cuesta más de Q2 mil 500”, relata el mago, quien también menciona que en los últimos años de la década de 1960, tuvo la oportunidad de visitar la casa de un ilusionista en Nueva York, donde adquirió sus primeros trucos de magia profesional. Hoy en día, conseguir estos implementos es mucho más sencillo a través de compras en línea.
Chinchilla evoca que durante los años setenta, en el Centro Comercial de la zona 4, había una tienda dedicada a la magia llamada Tu broma, donde tanto principiantes como expertos podían encontrar artículos de ilusionismo. A la edad de 13 años, él solía comprar trucos en ese establecimiento, que además ofrecía talleres de magia.
Se señala que los magos amateurs a menudo ejecutan sus trucos de manera excepcional, superando incluso a los profesionales, y lo hacen sin cobrar por sus presentaciones. Un caso notable es el de Edgardo Torres, un arquitecto que se adentró en el mundo de la magia a los 50 años y, tan solo tres años más tarde, se alzó con un campeonato internacional en la categoría de manipulación.
En la publicación del 25 de agosto de 1971, se encuentra un breve aviso que informa sobre la actuación del club de magos en el salón Maguen David. Luego, en la edición del 8 de junio de 1973, se puede observar una imagen del ilusionista Lu Casini, participando en un evento promocional de Colgate Palmolive. Además, el 3 de febrero de 1979, se registró que el cumpleaños de un niño fue alegrado por el payaso Tico Tico, quien entretuvo a los asistentes “con trucos de magia”.
Actualidad
El mago Steven señala que existen magos profesionales que se dedican a tiempo completo a este arte, así como aficionados y novatos.
La principal regla de un mago es nunca revelar sus trucos, pero, con el avance del internet, muchas personas investigan, afirma Chinchilla, aunque, explica, eso no afecta sus presentaciones porque “la gente no está enfocada en eso y ni lo recuerda”.
En la década del 2000 estaba de moda el programa Grandes secretos de la magia finalmente revelados: el mago enmascarado, en el cual se desvelaban los trucos. Algunos magos en el mundo estuvieron en contra del programa, por el riesgo de que disminuyeran las contrataciones, pero, en realidad, según el mago Steven, “no fue el final de la magia, sino el inicio de una nueva etapa, pues tuvieron que hacer uso de la creatividad”.
“La magia se puso más de moda, pues, mediante diferentes vestuarios, entornos o contextos, la gente volvía a creer en los espectáculos”, afirma y enfatiza: “Aquí estamos para muchos años más”. También menciona los programas televisivos icónicos de David Copperfield, con un alto nivel, entre 1978 y 2001, que fomentó el interés por la magia, así como los de Criss Angel.
Hace poco, indica el mago Marcel, quien pronto cumplirá 50 años de trayectoria artística, el hijo de 13 años de un amigo le enseñó un truco de magia con cartas que aprendió por internet, y se sorprendió porque lo hizo muy bien. En su caso, cuenta, en 1979, durante una estancia de dos meses en El Salvador, conoció a un mago que lo capacitó y regresó a Guatemala entusiasmado con la magia.

Mago Marcel está próximo a cumplir 50 años de trayectoria en el mundo del ilusionismo. (Foto : Brenda Martínez).
Chinchilla señala que la mayoría de los trucos de magia están basados en principios clásicos. La tecnología ha puesto a disposición herramientas nuevas como juegos en dispositivos inteligentes.
- El 31 de enero se celebra el Día Internacional del Mago, en honor de San Juan Bosco (1815-1888), también conocido como Don Bosco y que falleció en esa fecha.
- Para atraer a niños y acercarlos a la Iglesia, el santo hacía trucos sencillos de magia, malabares y juegos de destreza, como parte de su obra evangelizadora. El papa Juan Pablo II lo declaró en 1989 “padre y maestro de la juventud”.
- Es considerado patrono protector de profesiones como magos, ilusionistas, cineastas, artistas de circo y aprendices.
“Los jóvenes ahora aprenden los trucos viendo videos en YouTube y los copian exactamente. Nosotros aprendimos de otra forma, y es lo que queremos recuperar cuando formamos nuevos magos: tener individualidad propia, porque cuando nosotros aprendíamos los trucos de un libro nos imaginábamos cómo se hacían, y cada mago lo hacía diferente”, añade.
Para el mago Steven, los principios clásicos de la magia no han cambiado. En la actualidad algunos magos fusionan otras habilidades y en el escenario demuestran su versatilidad; por ejemplo, han surgido magos que también hacen trucos de equilibrio, de baile o malabarismo, expone. “Es otro tipo de magia que no habíamos visto antes, pues hay distintas especialidades, ya sea para redes sociales, televisión o teatro”, dice.
Existen magos que pueden integrar la inteligencia artificial a su espectáculo, como la música, para reemplazar al DJ, preparar la publicidad adecuada o estructuración del show, agrega Steven.
Asociación
Steven, quien comenzó a hacer trucos a los 14 años, destaca el trabajo en el país del mago colombiano Eduardo Ardila, que impartió cursos para los magos activos y los motivó a formar una asociación. De ahí surgió la , fundada en 1996, con personalidad jurídica y sin fines lucrativos, integrada en la actualidad por 43 magos, 15 de los cuales son profesionales, y entre ellos se cuentan médicos, arquitectos o militares.
“Todos los magos tenemos una vena artística, porque alguno de nuestros familiares fue cantante o actor. La sangre llama a despertar el arte que llevamos dentro”, señala el mago Guss —Gustavo Lorenzo—, secretario de la mencionada asociación, quien comenzó en ese arte hace 15 años. Expone que todos los magos comienzan como fanáticos del ilusionismo y se acercan a magos experimentados y reconocidos para enriquecer sus conocimientos. “Esta asociación nos permite crecer en nuestra profesión, al poder relacionarnos con magos nacionales y extranjeros y así aprender más de este arte”, refiere.

El mago Roberto Chinchilla desde hace 26 años incursionó en la especialidad de magia corporativa. (Foto : Brenda Martínez).
Castillo indica que, cada semana, los asociados se reúnen de manera virtual con entidades de magia de Argentina y México.
Chinchilla y Lorenzo indican que buscan que los magos se incorporen a la Asociación, que pertenece a la (Flasoma), que celebra un congreso de gran magnitud, cada dos años, al cual asisten más de 500 magos de la región y de España. En esta actividad se presentan ilusionistas estrellas de todo el mundo, se imparten talleres y conferencias y también se organizan concursos.
Flasoma pertenece a la , que une a todas las asociaciones a escala mundial.
“Nuestra tarea como asociación es mejorar el nivel y calidad de magos en nuestro país, y cultivar la semilla para que siga creciendo a nivel local e internacional”, comenta Chinchilla.
Guatemala ha logrado posicionarse en un lugar destacado en la región, pues varios magos han obtenido premios de Flasoma, como Marcel y Steven.
Experiencias
“Lo que más nos gusta es la recreación que les llevamos al público, para dejar atrás los problemas que tenemos como país y que piensen en cosas positivas”, cuenta Castillo.
“Me volví especialista en shows familiares. El mago conecta espiritualmente con el público. Después de la presentación, se me acercan niños para pedirme que actúe en sus celebraciones de cumpleaños o de primera comunión. El mejor regalo que me ha dado la magia es cuando me llaman personas para decirme: ‘Tú te presentaste en mi cumpleaños cuando era niño, así que quiero que hagas el show para mi hijo’, o me abrazan como si fuéramos amigos”, afirma el mago Marcel, quien tiene el sueño de abrir el primer museo de la magia en Guatemala, pues ha coleccionados gran cantidad de artículos sobre este arte a través de los años. “La magia me ha bendecido, y espero tener el apoyo para lograrlo”, expone.
Un reto que tuvieron que sortear los magos fue la pandemia del coronavirus, según Chinchilla, cuando debieron adaptar sus espectáculos a la virtualidad. “Aprendimos a hacer magia frente a la computadora y conectarnos con el público por Zoom”, recuerda. “El reto como magos es adaptarnos a las nuevas tecnologías y nuevas formas de aprender”, añade.

Mago Guss, durante un truco de prestidigitación con un billete de Q5. (Foto : Brenda Martínez).
“Desde niño me ha gustado ser mago. Comencé a presentarme a los 13 años, en un programa de Canal 13, los sábados, a las 16 horas, pero desde hace 26 años incursioné en la especialidad de magia corporativa, en la que imparto capacitación o hago promociones de productos con trucos de magia para atraer la atención del público”, refiere Chinchilla, quien afirma que en Latinoamérica solo él y dos magos más se dedican a esta especialidad.
Chinchilla fundó la Bodega Mágica, en la zona 2 capitalina, donde se reúnen magos nacionales y extranjeros para compartir conocimientos.
Para Lorenzo, el reto es conectar con el público y no solo pararse en el escenario, sino encontrar esa esencia en la magia. “Lo que me gusta es que el público nos vea como parte de la familia cuando nos presentamos”, señala.
“La magia es una manera de expresarse y de ser mejor. Es un ejercicio constante de creatividad. Aunque uno presente cierta cantidad de trucos y los vuelva a repetir, el público será diferente. A veces no solo es solo sorprender, sino transmitir un mensaje. Me encanta el reto creativo que la magia le da a mi vida, tanto fuera como dentro del escenario. También me ha dado la oportunidad de viajar a diferentes países, representando a Guatemala”, expone el mago Steven, quien también es artista visual y tiene planes de impartir cursos de magia.
Enfatiza que hace 30 años se inauguró el Teatro Mágico del mago Marcel, que se encuentra en la zona 2 y se convirtió en el epicentro oficial de los magos guatemaltecos. Fue su proyecto personal, donde se reúnen para intercambiar ideas y organizar actividades que, espera, se vayan incrementando, como ocurrió en años anteriores.
Historia en el mundo

Uno de los ilusionismos revelados por primera vez en el libro “Discoverie of witchcrafts”. (Foto , tomada de “Discoverie of witchcrafts”).
- El ilusionismo surgió en tiempos ancestrales, cuando, en una tumba de Egipto, se encontró un papiro en el que se relata la actuación de un mago llamado Dedi, en el palacio de Menfis, residencia de los faraones. En este documento se indica que su acto consistía en cortar la cabeza de un ganso con un cuchillo, pero luego de pronunciar unas palabras mágicas, el ave volvía a la vida, se expone en el sitio ilusionomagia.com.
- Durante la Edad Media recorrían las ciudades grupos de artistas ambulantes, como titiriteros y acróbatas, presentaciones que luego se convertirían en circos, en los que también se presentaban actos de magia.
- En el Renacimiento, carteristas y charlatanes recurrían a la magia para cometer acciones ilegales.
- El mago Roberto Chinchilla cuenta que en el libro “Discoverie of witchcrafts”, que data de 1584 y que fue escrito por Reginald Scot, no solo se exponía contenido sobre brujería moderna y supersticiones, sino que contenía una pequeña sección en la que se mostraba cómo el público era engañado con trucos de charlatanes. Por ello se le considera el primer material publicado sobre magia, y su objetivo también era separarla de la brujería.
- El capítulo sobre trucos de magia de este libro fue plagiado, como base para otras obras como “Hocus Pocus Junior” (1634), y constituyó una parte sustancial de textos sobre el tema en los siglos XVII y XVIII.
- A mediados del siglo XIX, en el teatro Variedades se comenzaron a incluir actos de ilusionismo y los magos dejaron de ser embusteros y se profesionalizaron para entretener al público.
- El relojero e inventor francés Jean Eugène Robert-Houdin (1805-1871) comenzó a aplicar sus conocimientos en la magia y desenmascaró a los embusteros. Se le considera “padre de la magia moderna”, creador del enigmático personaje escénico que viste un elegante frac.
- Luego destacaron ilusionistas como el célebre húngaro-estadounidense Harry Houdini (1874-1926), cuyo nombre real era Erik Weisz, considerado “el rey del escapismo” y que llegó a ser el mago más famoso de la historia.
Gracias por acompañarnos hasta el final de esta historia.
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