La partida de Piero De Benedectis ha causado una profunda tristeza en el ámbito musical latinoamericano. El cantante argentino de origen italiano deja una marca indeleble, tanto por su célebre interpretación de la canción ‘Mi viejo’, como por su contribución a la música social en Latinoamérica.
El fallecimiento del artista, quien había sido hospitalizado el martes debido a un agravamiento de su neumonía, fue confirmado por su familia a través de las redes sociales. De inmediato, amigos y seguidores expresaron su dolor.
En un comunicado, sus seres queridos manifestaron el gran pesar que siente la familia y sus seguidores en toda la región. También resaltaron que su voz, sus obras y su constante llamado a la paz perdurarán en la memoria colectiva del continente.
Una vida de entrega
Piero Antonio Franco De Benedictis nació el 19 de abril de 1945 en Galípoli, en la región italiana de Apulia. A los tres años, su familia se trasladó a Banfield, una provincia de Buenos Aires, Argentina. Posteriormente, se mudaron a Allen, en Río Negro, donde comenzaron a surgir sus inclinaciones musicales. Durante su juventud, también asistió a seminarios religiosos en Viedma y Villa Devoto, donde, según sus allegados, se despertó su fuerte conciencia social.
Entre las décadas de 1960 y 1980, se consolidó como uno de los principales exponentes del movimiento de la canción de protesta y del folclore urbano en la región. Su carrera musical comenzó a cobrar impulso en la década de 1960, y se unió al escritor y periodista José Tcherkaski, con quien creó numerosos éxitos. Sin duda, el más emblemático es ‘Mi viejo’, escrito por Tcherkaski, que lo catapultó como un referente.
La trayectoria de Piero también incluye canciones como ‘Para el pueblo lo que es del pueblo’, ‘Que se vayan ellos’, ‘Las cosas que pasan’ y ‘Pedro Nadie’, a través de las cuales expresaba su preocupación por la desigualdad, la pobreza y los sectores más vulnerables. Su compromiso con las causas sociales fue tan fuerte que, durante la última dictadura militar en Argentina, se vio obligado a exiliarse entre 1976 y 1981, según informa el medio Perú 21.
El talento y el activismo social de Piero también fueron reconocidos en otros países, especialmente en Colombia. Según el diario El Tiempo de Colombia, el cantante llevó a cabo durante años una intensa labor artística y social en ese país, lo que lo llevó a afirmar en varias ocasiones que se sentía tan colombiano como argentino.
En reconocimiento a esta cercanía, en 1994 el Estado colombiano, bajo el liderazgo del entonces presidente Ernesto Samper, le otorgó la ciudadanía. También fue nombrado Embajador de la Paz por las Naciones Unidas y el Gobierno, debido a su compromiso con las víctimas y su constante labor pedagógica social.
Gracias por acompañarnos hasta el final de esta historia.
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