Un conjunto de profesionales de diversas áreas científicas se congregó para examinar un cráneo maya recubierto de estuco, una notable pieza arqueológica que data de hace más de 500 años. Los hallazgos ofrecen nueva perspectiva sobre las costumbres de la civilización que pobló Guatemala, México y otras regiones de Centroamérica hace siglos.
Investigación de cráneo revela nuevos conocimientos sobre la antigua civilización
El cráneo maya objeto de estudio forma parte de la colección de la Fundación Ruta Maya, y su análisis permitió obtener datos sobre su conservación, composición, estructura interna, el proceso de elaboración y las alteraciones que sufrió a lo largo del tiempo.
Estos descubrimientos proporcionaron información adicional sobre la historia de la pieza y su posible utilización en rituales vinculados con la muerte, la transformación simbólica del cuerpo humano y el culto a los ancestros. Además, esta investigación también amplió el entendimiento sobre las creencias de la civilización maya, sus prácticas ceremoniales y, en términos generales, su visión del mundo.
Dado que una simple inspección visual no podía proporcionar este tipo de información sobre la pieza arqueológica, los especialistas recurrieron a herramientas científicas no invasivas, estudios especializados y observación macroscópica, como tomografías computarizadas y fotografías con luz ultravioleta.
El artículo se titula «Un rostro sagrado en el altiplano guatemalteco: resignificando un cráneo maya recubierto de estuco» y será parte de la edición de junio de 2026 de Mexicon, una revista científica enfocada en estudios sobre Mesoamérica que ha estado en circulación por más de 40 años.
El equipo que llevó a cabo la investigación está compuesto por Rafael Mejicano Díaz, Otto Orellana, Jaquelin Cano, Katherine Sandoval, Sofía Paredes, Iyaxel Cojtí, Luisa Mainou, Rocío Albarrán y Vera Tiesler, expertos en diversas disciplinas de Guatemala, México y Estados Unidos.

Detalles de la pieza arqueológica
El cráneo examinado está recubierto de estuco, un material utilizado para representar características felinas. Este tipo de objetos son considerados raros y han sido hallados en diferentes ubicaciones de Mesoamérica.
El análisis de la pieza sugirió que el cráneo podría pertenecer a una mujer y lo dataron entre los años 1400 y 1440, en el siglo XVI, justo antes del contacto con los europeos.
Los investigadores identificaron diferentes capas, materiales y tratamientos en la pieza, lo que indica que fue creada con gran esmero y mediante conocimientos técnicos especializados, buscando no solo su conservación, sino también su posible uso en rituales.

Nuevos aportes con el uso de tecnología moderna
La investigación se llevó a cabo con un enfoque multidisciplinario que reunió a expertos en arqueología, antropología, odontología e imagenología avanzada. El estudio se destacó por la integración de diversas herramientas tecnológicas que permitieron analizar la pieza arqueológica sin alterarla físicamente, preservando así su estado de conservación.
A través de tomografía computarizada y reconstrucciones en tres dimensiones, los investigadores visualizaron la anatomía del cráneo y las modificaciones realizadas en el hueso. Estas técnicas también facilitaron la comprensión de cómo se aplicó el estuco para moldear una representación facial sobre la pieza.

El análisis se complementó con fotografía de luz ultravioleta, difracción de rayos X y cromatografía de gases acoplada a espectrometría de masas, métodos que permitieron identificar los componentes minerales y orgánicos presentes en el recubrimiento de estuco.
Asimismo, los especialistas examinaron las características dentales y óseas del individuo, las alteraciones observadas en el cráneo y los materiales utilizados para dar forma al rostro.
Gracias por acompañarnos hasta el final de esta historia.
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