Ayer, Rigoberta Menchú fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz 1992 en una ceremonia majestuosa que contó con la presencia de figuras internacionales de diversos países. Durante su discurso de agradecimiento, hizo un llamado a erradicar la discriminación hacia los indígenas, especialmente en Guatemala.
La líder indígena k’iche’ también instó a diferentes sectores de la sociedad guatemalteca a “participar de manera activa en la resolución pacífica del conflicto armado”, así como a la comunidad internacional a “contribuir con acciones concretas para que las partes en conflicto superen sus diferencias” en las negociaciones de paz.
Frente a una audiencia compuesta por miembros de la realeza europea, líderes políticos e indígenas de varios países, solicitó que se firme un acuerdo de paz en Guatemala.
Tras recibir el premio —una medalla y un diploma— de manos del rey Harald V, el público se puso de pie y aplaudió durante varios minutos mientras ella posaba para la televisión europea y fotógrafos de diferentes naciones. Es posible que en esos momentos su mente estuviera volando hacia su patria.
Discurso
Comenzó su discurso expresando su emoción personal y “orgullo por mi patria de cultura milenaria, por los valores de la comunidad a la que pertenezco, por el amor a mi tierra y a la madre naturaleza”.
Manifestó que, en su opinión, “este valioso premio es una herramienta de lucha por la paz, por la justicia, por los derechos de aquellos que sufren profundas desigualdades económicas, sociales, culturales y políticas”.
Añadió que representa una señal de esperanza para los pueblos indígenas en todo el continente y es un tributo a los pueblos centroamericanos.
Sin embargo, expresó su pesar por haber encontrado en su propio país “objeciones, reservas e indiferencia por parte de ‘algunos’ hacia esta india k’iche”, evidenciando así la “discriminación hacia los indígenas y hacia las mujeres por ciertos sectores”.
Festejo en Guatemala
Diversos grupos étnicos del país celebraron ayer en el centro arqueológico Kaminaljuyú, zona 7, el inicio del Año Internacional de los Pueblos Indígenas, proclamado por la Organización de Naciones Unidas, así como la entrega del Premio Nobel de la Paz a Rigoberta Menchú. La celebración reunió a alcaldes indígenas, grupos culturales y representantes de pueblos mayas.
*Con información de la edición 1323
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