Investigaciones del Proyecto Lechugal Norte-El Tigre indican que, aunque el sitio se encuentra a 14 km de Nakbé y 16 km de Naachtún y no presenta arquitectura monumental típica de las ciudades mayas del norte de Petén, sí cuenta con áreas residenciales que se extienden por varios kilómetros cuadrados. Es posible que este lugar haya funcionado como un centro administrativo, fiscal o económico. Además, posee estructuras arquitectónicas públicas modestas, en torno a las cuales se desarrollaba gran parte de la vida política y religiosa, albergando a varios miles de habitantes.
Los científicos de Guatemala, Francia, México y Canadá hallaron en el sitio dos acrópolis a solo 50 metros de distancia: una utilizada durante el Período Preclásico y otra en el Período Clásico. Este hallazgo es crucial para documentar la transición entre ambos períodos, alrededor del año 150 d.C.
El hallazgo más significativo fue la estructura conocida como Okox, que en q’eqchi’ significa hongo. Esta obra, construida entre el Período Preclásico Terminal (100 a.C.-150 d.C.), es una de las estructuras circulares más altas registradas en el norte de Petén. Se encontró en un estado de conservación excepcional, sin signos de saqueo, lo que la hace muy valiosa para el conocimiento del sitio.
La plataforma circular tiene una altura de 2.2 metros y un diámetro de cinco metros, mientras que la estructura rectangular asociada mide cinco metros de largo, cuatro metros de ancho y 1.9 metros de altura. En total, la construcción abarca 10 metros de longitud y un ancho que varía entre tres y cinco metros, según las excavaciones realizadas en 2025 y 2026. Se accedía a ella a través de una escalinata de 1.5 metros de ancho, situada al oeste de la plataforma rectangular, y está hecha de grandes bloques de caliza, con dimensiones de 0.80 m x 0.30 m x 0.25 m.
La estructura está decorada con una elegante moldura en todo su perímetro, y en las áreas donde el estuco se conserva, había restos de pintura roja, lo que sugiere que su inversión fue superior a otras estructuras circulares en las Tierras Bajas Mayas.
Entierros
Se hallaron entierros de infantes relacionados con la construcción, posiblemente ofrendas para el edificio, colocados en el relleno del basamento donde se erigiría la estructura circular. Un niño de menos de tres meses fue enterrado al norte, bajo un cuenco con efigies zoomorfas. Al oeste, otro infante de entre siete y nueve meses fue sepultado en el relleno. También se encontró un niño de siete a nueve años donde se construiría la escalinata de acceso. Es probable que haya más cuerpos enterrados.

En el centro de la estructura se encontró el cuerpo de un hombre de entre 30 y 40 años, sepultado bajo un recipiente de gran diámetro, envuelto en un bulto y en posición sentada. Junto a él, se halló un punzón hecho de espina de mantarraya, utilizado en rituales de autosacrificio, lo que indica que este individuo tenía un papel religioso o político de alto rango en el sitio.
Abandono
Durante el Período Preclásico Terminal, la estructura fue parcialmente desmantelada y cubierta con un relleno que llevaba un nuevo piso. Se cree que esta acción fue ritual o simbólica y no se realizó con la intención de reutilizar los bloques en otra construcción. A diferencia de otras estructuras circulares en El Achiotal y Uaxactún, no se continuó construyendo sobre la estructura Okox, y tras su sepultamiento, los habitantes de El Tigre nunca volvieron a modificar esa área.
El comunicado de prensa destaca que ‘la estructura Okox representa un caso de estudio único para ampliar el conocimiento sobre el desarrollo de uno de los períodos más complejos de la historia de las Tierras Bajas del norte de Guatemala, caracterizado por profundos cambios políticos, religiosos y patrones de asentamiento’. También se menciona que ‘este singular edificio nos informa sobre las prácticas religiosas, poco conocidas debido a la ausencia de escritura, de comunidades medianas del período Preclásico’.
Se realizó una entrevista exclusiva a Julien Hiquet, director del Proyecto Arqueológico Lechugal Norte-El Tigre, y a José Luis Garrido, codirector del proyecto, para profundizar en la información sobre El Tigre y su sociedad, la estructura Okox y las futuras investigaciones sobre este hallazgo.
¿Cuáles son las principales características de la sociedad que vivió en El Tigre, según estudios preliminares?
El Tigre parece haber sido, ante todo, un asentamiento residencial con una población considerable, probablemente de varios miles de habitantes. Sus habitantes ocupaban una posición intermedia dentro de la compleja sociedad maya.
Un aspecto clave es la prolongada ocupación del sitio, que se extendió por lo menos 1,500 años. Esta continuidad sugiere que hubo cambios significativos en la estructura del poder, su papel a nivel regional y las relaciones con otros sitios, tanto mayores como menores.
A pesar de su importancia demográfica, El Tigre no parece haber sido la sede de una dinastía independiente. El sitio carece de varios elementos típicos de los principales centros de poder, como el Grupo de tipo E, un conjunto triádico, canchas de juego de pelota o estelas. Esto sugiere que su función política fue diferente a la de las grandes capitales regionales.
Es posible que El Tigre haya funcionado como un centro administrativo, fiscal o económico, así como un mercado. También pudo haber albergado a un administrador que dirigía la zona en nombre de un gobernante o de una autoridad superior.

Las excavaciones revelan una sociedad compleja y matizada. Algunas personas fueron sepultadas con honores y con una inversión significativa de recursos, lo que indica la existencia de grupos privilegiados. Sin embargo, el análisis de complejos residenciales muestra que el acceso a bienes exóticos, como conchas marinas o cerámica de alta calidad, no estaba restringido solo a la élite. En algunos grupos residenciales se encontraron recipientes policromos decorados con pseudoglifos (imitaciones de escritura que no constituyen textos legibles).
Esto sugiere que ciertos sectores de la población intentaban apropiarse de los códigos visuales y simbólicos asociados a las élites, aunque sin contar plenamente con los recursos o la legitimidad necesarios para acceder a las formas más prestigiosas de cultura material. Todo esto indica una sociedad con diversos niveles económicos y sociales, pero con una distribución relativamente amplia de ciertos bienes de prestigio.
¿Han logrado identificar elementos de la cosmovisión maya en esta estructura?
En este momento, no hay una respuesta definitiva a esta pregunta, especialmente porque la estructura se data en un período anterior a la generalización de la escritura, lo que limita nuestra capacidad para comprender completamente el significado de los vestigios.
Sin embargo, hay varios aspectos que son dignos de atención.

Primero, la arquitectura de la estructura Okox parece reflejar una preocupación por la orientación del espacio. Algunos rasgos constructivos podrían estar señalando los puntos cardinales, aunque no necesariamente coincidan exactamente con nuestra concepción actual durante el Período Preclásico. Se sabe que muchos edificios de esta época privilegian un eje noreste-suroeste, y la estructura Okox presenta molduras salientes hacia el oeste, el norte y el este, siguiendo precisamente esta ligera desviación. Es notable que los cuerpos de infantes depositados alrededor de la estructura se encuentren aproximadamente al norte y al oeste de ella. Sería particularmente interesante determinar si también existieron depósitos equivalentes al sur y al este.

Otro aspecto que llama la atención son las líneas que los antiguos habitantes trazaron tanto sobre la superficie de la estructura como sobre el piso que posteriormente la cubrió. Por ahora, es muy difícil comprender su significado, diseño completo o las direcciones que pretendían señalar. Sin embargo, hemos notado que algunas de estas líneas parecen corresponder a la posición de la puesta del sol a finales de abril, un momento significativo en esta región, asociado con la quema de las milpas en preparación para el nuevo ciclo agrícola. Esto sugiere que la estructura pudo haber servido como un punto de observación para ciertos fenómenos naturales o astronómicos relevantes para esta sociedad agrícola.
Cabe preguntarse si la capacidad de interpretar y predecir dichos fenómenos pudo haber desempeñado un papel en la construcción de formas tempranas de autoridad. Sin embargo, es importante insistir en que estas interpretaciones siguen siendo especulativas. Varias de las observaciones realizadas podrían explicarse igualmente por razones funcionales o constructivas, sin necesidad de recurrir a significados simbólicos o rituales.
Finalmente, podemos mencionar el cuenco asociado a uno de los infantes sepultados. Su decoración representa criaturas que recuerdan a murciélagos, animales que suelen estar vinculados con el inframundo, del cual podrian ser mensajeros. Constituye otro posible indicio que invita a reflexionar sobre posibles dimensiones cosmológicas presentes en la estructura Okox.
¿Se ha logrado determinar con análisis si las personas enterradas eran familiares?
Es, efectivamente, una pregunta que surge inmediatamente frente a tal contexto.
Los métodos científicos actuales ofrecen herramientas para abordar esta cuestión, principalmente, mediante análisis de ADN antiguo. Sin embargo, estos estudios tienen ciertas limitaciones. En particular, los datos genéticos suelen permitir reconstruir con mayor facilidad las líneas de parentesco maternas que las paternas, por lo que los resultados no siempre ofrecen una imagen completa de las relaciones familiares. Concretamente, en este caso, el individuo adulto es un hombre, por lo que, aun si lográramos recuperar ADN de buena calidad, no necesariamente podríamos determinar de manera directa si fue el padre biológico de los niños sepultados a proximidad.
Y, en efecto, la extracción de ADN antiguo no siempre produce resultados satisfactorios. Las condiciones ambientales del noreste de Petén pueden afectar significativamente la conservación del material genético. De hecho, el año pasado realizamos una prueba con dos individuos del mismo periodo Preclásico, procedentes de El Tigre y, lamentablemente, la cantidad de ADN preservada en los huesos era insuficiente para obtener resultados concluyentes.

Por el momento, aún no hemos podido realizar estos análisis. El hallazgo tuvo lugar hace apenas un mes y los procedimientos necesarios requieren tiempo. Para dar una idea de los plazos, únicamente el trámite para exportar el material óseo a un laboratorio especializado suele tomar al menos un mes, antes incluso de iniciar los análisis propiamente dichos.
A pesar de estos limitantes, seguiremos con estos análisis. Precisamente, uno de los objetivos centrales del proyecto es entender los procesos que llevaron a la selección de las personas sepultadas en este contexto y determinar si existían vínculos biológicos o familiares entre ellas.
¿Puede revelar qué otros hallazgos se evidenciaron con el escaneo de LiDAR de este sitio?
Disponemos, efectivamente, de una cobertura LiDAR para esta zona, cuya publicación está prevista próximamente en el marco del consorcio científico Pacunam LiDAR Initiative, Fase 2. Por razones contractuales, no podemos divulgar todos los resultados en detalle en este momento. Sin embargo, sí es posible señalar algunas conclusiones generales.
En primer lugar, el LiDAR confirma de manera muy clara que el norte de Petén, en general, y los entornos de El Tigre, en particular, estuvieron densamente poblados durante miles de años, antes de la crisis del Clásico Terminal. Como suele ser el caso con otras coberturas, hemos podido observar una continuidad y una intensidad de ocupación mucho mayor de lo que sugerían las prospecciones tradicionales.
Hemos podido detectar un gran numero de plataformas del Preclásico, y nos sorprende la extensión del sitio El Tigre, a pesar de la ausencia de arquitectura muy monumental, pues contaba con ocupaciones residenciales que cubren una zona muy amplia. De acuerdo con las aportaciones de LiDAR, resulta que todos son mucho mas grandes de lo que se pensaba.
Otro resultado relevante, aunque preocupante, de la cobertura es que nos dimos cuenta de la extensión del saqueo en el Reserva de la Biosfera Maya, pues más del 90 % de las estructuras del períiodo Clásico fue afectado por saqueo, algo que se pudo confirmar con visitas en campo.
¿En qué se enfocarán las próximas investigaciones sobre esta estructura y el sitio El Tigre?
En primer lugar, se realizarán los análisis de las sepulturas recientemente excavadas, incluyendo estudios de ADN antiguo y dataciones por radiocarbono (C14). Estos últimos son particularmente importantes, ya que, en ocasiones, los fechamientos pueden aportar resultados inesperados que obligan a revisar o afinar las cronologías establecidas. Se llevarán a cabo análisis isotópicos. Estos permitirán obtener información sobre el origen geográfico de los individuos enterrados, así como sobre su dieta y sus condiciones de vida. En conjunto, estos estudios ayudarán a reconstruir con mayor precisión las biografías de las personas asociadas a la estructura Okox.
Otro eje fundamental será la contextualización arquitectónica y espacial de la estructura Okox. Es necesario comprender mejor su relación con las construcciones circundantes, así como determinar si formaba parte de un conjunto arquitectónico más amplio o si funcionaba de manera relativamente aislada dentro del asentamiento.
En paralelo, se continuará con las excavaciones en distintos sectores de El Tigre. El objetivo es profundizar la comprensión de la función del sitio y de los tipos de organización política y administrativa que pudieron desarrollarse a lo largo del tiempo. El Tigre constituye un caso especialmente relevante para estudiar dinámicas de sitios intermedios, poco monumentales, pero claramente complejos desde el punto de vista social, ritual y demográfico.
Uno de los temas de investigación más avanzados se centra en la evolución de las prácticas funerarias a lo largo del tiempo. Entre aproximadamente 500 años antes de C. y 600 años después de C., las formas de enterramiento cambiaron drásticamente. Contamos con evidencias suficientes para documentar estos cambios, que constituirán un eje importante de futuras publicaciones.
Finalmente, se continuará el trabajo en otro sitio cercano: La Vitrola, de mayor tamaño y con una arquitectura más monumental. En este lugar se han identificado altares lisos y estructuras piramidales de mayor escala. Su estudio es clave para comprender mejor la organización del territorio en el norte de Petén y las relaciones entre distintos asentamientos dentro de este paisaje maya temprano.
Gracias por acompañarnos hasta el final de esta historia.
Desde Referente Guatemala Creemos que la información también nos ayuda a comprendernos mejor como sociedad y a observar con mayor atención lo que ocurre a nuestro alrededor.








