Carlos Guerrero, un guatemalteco que ha forjado su carrera a través del esfuerzo, la intuición y la perseverancia, desafía los estigmas sociales al demostrar que venir de una zona considerada roja no limita las posibilidades de destacar. Su trayectoria lo ha llevado a escenarios internacionales como Telemundo y Netflix.
Reconoce que su camino estuvo lleno de desafíos y oportunidades que lo impulsaron a atreverse, incluso sin tener experiencia previa. Esta determinación le permitió desarrollarse como locutor, cantante, presentador de televisión, productor y actor.
Inició su carrera en Guatemala, donde logró cierta fama; sin embargo, admite que fue en Estados Unidos donde enfrentó una dura realidad que lo motivó a buscar reivindicación y esforzarse por construir su nombre más allá de sus fronteras.
Hoy en día, es productor del aclamado programa juvenil El Termómetro, transmitido por Guatevisión, y ha participado en producciones internacionales como Velvet: El nuevo imperio, Vuelve a mí y la bioserie Jenni Rivera: Mariposa de barrio.
¿Cómo inició su carrera artística?
Mi historia comenzó en la zona 18, específicamente en San Rafael 1. Crecer en una zona considerada roja hizo que muchas oportunidades se cerraran debido a los estigmas, pero eso también me impulsó a querer destacar y ser un motivo de orgullo para mi familia y comunidad.
Comencé a trabajar a los 12 años, tras el fallecimiento de mi padre, de quien heredé la pasión por la música, en un accidente. Desde entonces, hice diversas labores para ayudar a mi madre: fui zapatero, bodeguero y hasta vendí productos por catálogo.
A los 17 años, mientras trabajaba en un banco, surgió mi primera oportunidad en el mundo del arte. Todo comenzó en un cumpleaños donde estaba cantando, y un hombre se acercó para ofrecerme pagarme por participar en eventos. Ahí sentí que podía iniciar el camino que siempre había soñado.
Aunque mi madre deseaba que primero terminara mis estudios, comencé a cantar en diferentes actividades y lentamente la gente empezó a conectar con mi estilo de interpretación. Mientras tanto, también buscaba oportunidades en radios locales, y aunque dejé varias demos, nunca obtuve respuesta.
Carlos Guerrero, Gaby Borges y Josh Gutiérrez, actores de la serie de televisión Velvet: El nuevo imperio. (Foto: Cortesía Carlos Guerrero)
¿Cómo llega al mundo de la locución?
La oportunidad llegó mientras cantaba en eventos. Conocí a alguien que trabajaba como productor en una radio católica, quien me invitó a hacer un casting. Era mi primera audición para radio y estaba muy emocionado.
Me quedé en la emisora y empecé como ‘el hermano Carlos’, un programa donde la gente llamaba para pedir consejos. Luego, tuve la oportunidad de trabajar en otra radio local al mismo tiempo, donde hablaba sobre la intimidad en las parejas.
Con el tiempo, avancé a uno de mis proyectos más significativos en la radio, que fue Noche de estrellas con Carlos Guerrero, un programa que resonó muy bien con la audiencia y me permitió acceder a otros programas, lo que me llevó a conseguir reconocimiento en la radio nacional.
En ese momento, estaba teniendo mucho éxito en la radio, pero mi inquietud y deseo de crecer me llevaron a retomar mi carrera musical. Comencé a grabar canciones y presenté mi material a otra emisora, lo que resultó en mi salida de ese espacio radial.

El guatemalteco Carlos Guerrero pasó de trabajar desde niño en la zona 18 a participar en producciones de Telemundo y Netflix. (Foto: Cortesía Carlos Guerrero)
¿Cómo llega a la televisión?
Después de dejar la radio, pensé que mi carrera había llegado a su fin, pero poco después recibí una llamada para hacer un casting en televisión. Nunca había trabajado en ese medio, pero decidí intentarlo.
Realicé el casting, y ese mismo día me ofrecieron participar en un programa en vivo. Acepté sin pensarlo demasiado. Me pusieron el micrófono, me enviaron al set y decidí disfrutar del proceso.
Para mi sorpresa, todo salió bien y, poco después, me preguntaron si quería ser el conductor de un programa semanal. Se trataba de un concurso de canto que se transmitía a nivel internacional, pero producido desde Guatemala.
Recuerdo que, a pesar de las críticas de algunos colegas por ser nuevo y estar al frente de un proyecto tan importante, seguí adelante y trabajé en mi primer gran programa de televisión.
Más tarde, ingresé a un programa juvenil de la misma cadena, que en ese momento era uno de los más populares del país. Para mí fue increíble, ya que cada vez tenía más seguidores y empezaban a reconocerme en la industria.
Mientras participaba en ese programa juvenil, me ofrecieron otro proyecto en la misma televisora: ser el conductor principal de la versión centroamericana de ese concurso de canto. Este proyecto marcó uno de los momentos más destacados de mi carrera.
¿Cuál fue el momento que marcó su vida?
En el pasado, decía que tenía la costumbre de saltar del avión cuando iba subiendo y no cuando ya había aterrizado. Fue así como, en uno de mis mejores momentos en la televisión, tomé la decisión de renunciar, porque quería seguir creciendo. Pensé que, al tener fama, contactos y dinero, todo iba a salir bien, pero ocurrió lo contrario.
En menos de un mes me gasté todos mis ahorros. Incluso recuerdo que la mamá de mi hija me llamó para pedirme la manutención, y ese fue un momento revelador, porque lo único de valor que tenía era un iPad que pensé en empeñar.
Sin embargo, algo me detuvo. Pensé: “¿Cómo voy a ir a empeñar un iPad si soy Carlos Guerrero?”. Entonces, decidí buscar otra manera de salir adelante.
Agarré el iPad y empecé a crear un programa de televisión. Me dediqué a tocar puertas para vender el proyecto, aunque al principio nadie quería comprarlo. Con el tiempo, algunas marcas comenzaron a interesarse en la idea, y así nació Qué fácil ganar con Carlos Guerrero, un programa de concursos familiares que finalmente logré vender.
El proyecto duró tres meses, pero me permitió generar ingresos y convertirme, por primera vez, en productor. Creo que la decisión de no empeñar ni vender el iPad fue lo que realmente marcó mi vida.

Carlos Guerrero, junto a Andrea Meza, Myrka Dellanos, Giselle Blondet, Verónica Bastos y Aylín Mujica, del programa La mesa caliente, de Telemundo. (Foto: Cortesía Carlos Guerrero)
¿Cuándo busca llegar a nuevos espacios internacionales?
Después de ese programa, decidí probar suerte en México, pero me encontré con la realidad de que no podía trabajar por falta de documentación. Poco tiempo después, me quedé sin dinero y tomé la decisión de irme a Miami.
Cuando llegué, inicié los trámites de residencia y trabajé haciendo viajes en Uber para mantenerme. Fue un momento duro, porque pasé de ser conductor de televisión en Guatemala a manejar en otro país.
También trabajé levantando pisos en construcción y recuerdo llegar a casa con las manos temblando por el esfuerzo físico. Incluso trabajé en la cocina de Alicia Machado, aunque trataba de esconderme, para que no me reconociera.
Tiempo después, recibí una llamada para participar en un casting de Telemundo. Buscaban actores que cantaran y, aunque no tenía experiencia en actuación, decidí intentarlo.
No obtuve el papel inicial, pero más adelante me llamaron nuevamente para participar en Eva la trailera, junto a Edith González. Ahí interpreté a un policía llamado Milton y entendí que realmente había logrado entrar a Telemundo.
Después de esa novela, llegó la oportunidad de participar en La fan, junto a Angélica Vale, donde empecé a tener mayor reconocimiento.
Más adelante me integré a Jenni Rivera: Mariposa de barrio, donde interpreté a Manolo. Ese proyecto fue muy importante, porque participé desde el inicio hasta el final y me permitió crecer muchísimo como actor.
Luego, llegaron otras producciones, como Vuelve a mí, junto a William Levy, donde interpreté a un asesino y tuve que enfrentar escenas mucho más complejas.
El proyecto más reciente fue Velvet: El nuevo imperio, serie a la que me integré el año pasado, mientras trabajaba en Guatemala en El Termómetro.
¿Ha sido difícil migrar para buscar mejores oportunidades?
Voy a ser muy sincero: dejar el hogar no es para cualquiera. Creo que es una decisión que solo toman las personas que están dispuestas a dejarlo todo por sus sueños.
Empezar de cero en otro país es muy difícil. No tenés idea de la cantidad de veces que lloré mientras hacía Uber y me preguntaba qué estaba haciendo ahí, si en Guatemala ya tenía una carrera y muchas cosas construidas.
Pero cuando realmente tenés un sueño y querés cumplirlo, encontrás fuerzas para seguir adelante. Aprendés a transformar las oportunidades y a adaptarte a las circunstancias.
A mí me tocó trabajar levantando pisos y haciendo viajes en Uber para poder mantenerme, mientras buscaba oportunidades que me acercaran a lo que hoy la gente ve en televisión y en redes sociales.
¿Qué viene para el futuro?
Actualmente estoy esperando un nuevo proyecto que podría desarrollarse en Miami, donde tendría la oportunidad de trabajar como presentador. Además, estoy involucrado en proyectos relacionados con TikTok Shop.
También tengo una agencia de creadores de contenido, donde manejamos campañas publicitarias y estrategias digitales para distintos talentos.
A eso se suma mi trabajo como productor de El Termómetro, programa que sigue siendo una parte muy importante de mi vida profesional.
Gracias por acompañarnos hasta el final de esta historia.
Desde Referente Guatemala Creemos que la información también nos ayuda a comprendernos mejor como sociedad y a observar con mayor atención lo que ocurre a nuestro alrededor.








