A través de corredores que facilitan el viaje temporal y paredes que protegen trozos de la memoria colectiva, se revela una función que trasciende su apariencia. Estos espacios no solo preservan, sino que también iluminan las raíces culturales, artísticas y científicas de una nación, al mismo tiempo que dan la bienvenida a nuevas formas de expresión y hallazgos que siguen forjando su identidad.
En el país de Guatemala, los museos son guardianes de una rica herencia cultural que se manifiesta a través de contribuciones significativas en diversas áreas como la ciencia, el arte, la arquitectura, la gastronomía y la astronomía. Esta valiosa diversidad se evidencia en más de 120 museos registrados por la AMG-ICOM, la Asociación de Museos de Guatemala y el comité local del Consejo Internacional de Museos, los cuales incluyen tanto espacios públicos como privados y de diversas características.
Los espacios museísticos del país son un reflejo de su rica diversidad cultural; no obstante, se ven ante el reto de adaptarse a la era digital y de descubrir maneras innovadoras de conectar con su audiencia.
Expertos señalan que la escasez de una cultura que promueva la visita a museos, junto con la falta de recursos y los retos para lograr la autosostenibilidad, han obstaculizado su progreso. Sin embargo, los museos se esfuerzan por permanecer relevantes y avanzar hacia el futuro, sin renunciar a su propósito fundamental: conservar la memoria y reforzar la identidad cultural de la nación.
El surgimiento de los museos
Para captar la situación contemporánea de los museos y el horizonte que aspiran a edificar, es fundamental explorar sus orígenes. Según Miguel Álvarez Arévalo, cronista de la Ciudad de Guatemala, los museos iniciales en el país emergieron a raíz de la influencia de la Ilustración europea del siglo XVIII, un movimiento que promovió el avance de la ciencia y el saber.
El año 1796 marcó el nacimiento del primer museo en Guatemala, un lugar creado para mostrar las abundantes riquezas minerales y naturales del país, situado en el Palacio Real. No obstante, su funcionamiento fue efímero, ya que cerró poco después. Fue hasta 1826 que se reabrieron sus puertas, pero, según narra Álvarez, su vida útil fue nuevamente corta.
En el año 1866, la Sociedad Económica de Amigos del País formuló la idea de establecer un Museo Nacional que organizara y exhibiera de manera sistemática la riqueza cultural y natural de Guatemala. Este museo se ubicó en el edificio que actualmente alberga al Congreso de la República, donde funcionó hasta su cierre en 1881.
Durante los años 20, se fundó un instituto de arqueología con la misión de supervisar los museos. Posteriormente, esta entidad promovió el establecimiento del Museo Nacional de Arqueología y Etnología, aprovechando la Casa de Té situada en el Zoológico La Aurora.
En el año 1946, bajo la administración del doctor Juan José Arévalo, se estableció el Instituto de Antropología e Historia. Este organismo tenía como objetivo principal la coordinación de los museos ya existentes, la creación de nuevos espacios y el impulso de la investigación científica. Al año siguiente, el Congreso de la República apoyó estas iniciativas mediante la aprobación del Decreto 425, que se centraba en la Protección del Patrimonio Cultural.
A lo largo de los años, se establecieron diversos espacios museísticos bajo la supervisión del Ministerio de Educación. No obstante, con la creación del Ministerio de Cultura en 1986, estos lugares se integraron a dicha entidad. Desde ese momento, se estructuraron en categorías como museos nacionales, regionales y de sitio, lo que condujo a una expansión de la red museística en el país, alcanzando más de 120 instalaciones, según lo señala el cronista.
Vista exterior del Museo Popol Vuh, ubicado en la zona 11 de Miraflores. (Imagen: Hemeroteca PL)
Realidad de los museos y avances hacia el futuro
Hoy en día, los museos se encuentran ante diversos retos, que van desde la escasez de financiamiento hasta el cierre de sus puertas. Instituciones como el Museo del Libro Antiguo, el Museo Nacional de Arte Moderno “Carlos Mérida” y el Museo de Arte Colonial están cerrados, mientras que otros luchan por sobrevivir con recursos escasos o por actualizarse a la era digital.
Ana Paula Miranda, quien ocupa la presidencia de la Asociación de Museos de Guatemala, subraya la importancia de los museos como entornos esenciales para el crecimiento personal. Estos lugares no solo conservan valiosas colecciones históricas, sino que también ofrecen oportunidades para la interacción, la educación y la inspiración creativa.
Miranda señala que uno de los principales obstáculos que enfrentan los museos en la actualidad es la ausencia de una cultura que los apoye. Además, destaca como un problema crucial la insuficiencia de recursos necesarios para llevar a cabo iniciativas que fomenten el crecimiento de estos lugares en pro de sus visitantes.
A pesar de que se han presentado iniciativas para conectar los museos con la digitalización y fomentar una mayor inclusión para individuos con discapacidades, Miranda señala que la escasez de fondos frena su evolución.
Aunque la tecnología a menudo se percibe como una fuente de distracción para los jóvenes, Miranda sostiene que debería interpretarse como una oportunidad para transformarse y utilizar recursos como la gamificación, con el objetivo de establecer conexiones con audiencias emergentes.
Respecto a la incorporación de experiencias inmersivas, la digitalización y los recorridos virtuales, se subrayó que el Consejo Internacional de Museos (ICOM) ha estado forjando colaboraciones con el fin de llevar a cabo proyectos promovidos por los especialistas que forman parte de la organización.
Ana Paula Miranda señala que “los museos poseen el espacio, las colecciones y, sobre todo, una valiosa riqueza cultural; podríamos afirmar que esta última es el alma de la institución. Sin ella, nada de lo demás podría sostenerse. Una exhibición inmersiva carecería de propósito, pero ya contamos con ese alma. Las formas de exhibirlo son innumerables”.
Señaló que la principal carencia para llevar a cabo estos proyectos de digitalización son los recursos financieros. Sin embargo, destacó que varios museos ya han dado pasos significativos hacia la modernización de sus instalaciones, con el objetivo de integrar actividades y tecnología que enriquezcan la experiencia del visitante. Por ello, opina que en un futuro cercano podrían adoptar tecnologías diseñadas para realzar sus colecciones.

El Museo Miraflores se encuentra en la zona 11 de la ciudad de Guatemala. (Imagen: Hemeroteca PL)
¿Priorizar nuevos museos o mejorar los existentes?
Estos espacios, que hoy funcionan como centros de investigación, aprendizaje y legado cultural, enfrentan carencias e incluso falta de infraestructura. Desde la perspectiva de la presidenta de la Asociación de Museos de Guatemala, el país debe centrarse en fortalecer lo que ya existe.
Destacó que, aunque crear nuevos espacios sería positivo, debe priorizarse la mejora y fortalecimiento de los museos actuales. En ese sentido, considera que una ley de museos ayudaría a fortalecer las bases del sistema y permitiría establecer una estructura para definir cómo crear, mejorar y certificar estos espacios.
“Tener una red de museos muy fuerte en Guatemala. Porque la riqueza cultural es muy vasta, por lo que debemos fortalecer lo que ya tenemos”.
En la búsqueda de mejorar la red actual de museos, mencionó que se trabaja junto con el Inguat en la creación de un Directorio de Museos que pueda brindar información actualizada sobre estos espacios.
El gestor cultural Roberto Broll destacó que las principales brechas no son solo de recursos, sino también de atención gubernamental. Esto impacta en el recurso humano, el presupuesto y la planificación, por lo que aconsejó atender primero el estado de los museos actuales antes de impulsar nuevos proyecto
Gracias por acompañarnos hasta el final de esta historia.
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