La era de la tecnología actual ha facilitado enormemente actividades como escribir un correo electrónico, solicitar comida a domicilio o identificar a un actor poco conocido. Sin embargo, hay quienes se cuestionan si optar por la vía más rápida y conveniente es realmente lo más adecuado. ¿Estamos dejando de lado algo importante al no ejercitar nuestra mente en las tareas diarias?
Se presenta una alternativa viable para abordar este tema tan contemporáneo: aumentar la fricción. En un artículo publicado en enero en The Cut, Kathryn Jezer-Morton introdujo este concepto, sugiriendo que volver a enfrentar desafíos —como preparar la cena en lugar de optar por la comida a domicilio— puede permitir que las personas se acostumbren a la incomodidad, lo que, a su vez, nos podría hacer más… humanos.
Aunque se puede sostener que la comodidad representa una ventaja significativa, los especialistas consultados indican que llevar una existencia sin complicaciones podría no ser lo más beneficioso para la salud cognitiva a largo plazo.
Lila Landowski, neurocientífica y profesora de ciencias biomédicas en la Universidad de Tasmania, así como vicepresidenta de Ciencia y Tecnología de Australia, describió la situación de esta manera: “Se asemeja a contar con un entrenador personal que se encarga de levantar las pesas en tu lugar”.
No nos referimos a la fricción como un fin en sí mismo (si buscas aumentar tu frustración diaria, simplemente contacta al servicio de atención al cliente de cualquier gran empresa), sino a aquellas actividades que representan un desafío para la mente.
Consultamos a tres especialistas en neurociencia y comportamiento para entender de qué manera la comodidad y la facilidad influyen en nuestro cerebro, así como la posibilidad de incrementar la fricción en nuestras vidas. A continuación, compartimos sus opiniones.
La facilidad y la comodidad podrían afectar al cerebro
Según Landowski, la función primordial del cerebro radica en garantizar nuestra supervivencia. Durante nuestras actividades cotidianas, este órgano lleva a cabo un examen de costo-beneficio para decidir si una alternativa merece la pena. Dado que los retos demandan un mayor gasto energético, el cerebro tiende a optar por lo sencillo en lugar de lo complicado siempre que tenga la oportunidad.
El cerebro reacciona ante las recompensas, tal como lo demuestra la liberación de dopamina que acompaña a la satisfacción inmediata, ya sea a través del entretenimiento sencillo que se encuentra al explorar redes sociales o de un mensaje de texto cuidadosamente elaborado por Claude, el chatbot de inteligencia artificial.
El contexto actual en el que vivimos está configurado para proporcionarnos gratificaciones inmediatas. “Lo que resulta sencillo suele ser placentero, y las plataformas han destinado considerables recursos a entender cómo mantenernos en esa mentalidad”, comentó Emily Falk, quien es profesora de comunicación, psicología, marketing, operaciones, informática y toma de decisiones en la Universidad de Pensilvania, además de ser autora de la obra “Lo que valoramos”.
A medida que pasa el tiempo, llevar una existencia carente de desafíos puede resultar dañino, sostiene el investigador en salud cerebral Marc Milstein, quien es autor de “El cerebro a prueba de edad” y también presenta el podcast “Lo mejor de tu cerebro”. Esto ocurre porque funciones esenciales del cerebro, como el aprendizaje, la memoria y la atención, se rigen por la máxima de que “si no se ejercitan, se debilitan”. Es fundamental que el cerebro practique estas capacidades para conservarlas. Milstein advierte que si no estimulamos nuestro cerebro de manera regular para aprender, recordar o concentrarnos, estas habilidades pueden comenzar a deteriorarse.
Investigaciones realizadas en 2011 indican que aquellos que utilizan Google para buscar respuestas tienden a tener una menor habilidad para recordar información. Además, estudios más recientes respaldan la idea de que la facilidad para acceder a información puede influir negativamente en el proceso de aprendizaje. En un experimento llevado a cabo en 2021, se sometió a un grupo de 196 personas a un cuestionario de opción múltiple.
Los individuos que recurrieron a un motor de búsqueda para encontrar respuestas lograron puntuaciones inferiores en comparación con aquellos que optaron por no utilizar internet, a pesar de que ambos grupos manifestaron niveles de confianza similares en los resultados obtenidos. Estos resultados indican que el uso de motores de búsqueda para adquirir nueva información podría influir negativamente en la habilidad del cerebro para retener información de forma eficiente.
Milstein afirmó que está ocurriendo lo mismo con el auge de herramientas de inteligencia artificial. “Escucho a gente decir que sentían que su memoria era mejor hace unos años, lo cual es comprensible en un mundo donde todo está al alcance de la mano”, dijo Milstein.
Un análisis realizado en 2025 examinó a 580 estudiantes de educación superior, revelando que el 57% de ellos empleaba inteligencia artificial de manera diaria, mientras que el resto la utilizaba varias veces a la semana. Los hallazgos indicaron que un uso intensivo de la IA se vinculaba con una reducción en las habilidades de pensamiento crítico, lo que podría atribuirse a la fatiga cognitiva, un estado de agotamiento que afecta los recursos mentales necesarios para el razonamiento complejo.
Un estudio realizado en 2025, que incluyó a 666 individuos de diferentes edades y niveles de educación, reveló que la inteligencia artificial estaba vinculada a una merma en las habilidades de pensamiento crítico. La descarga cognitiva, que se refiere al uso de herramientas para aliviar la carga en la memoria de trabajo, podría influir negativamente en la habilidad para realizar reflexiones profundas.
Los beneficios de maximizar la fricción
Milstein señala que con el paso del tiempo, el cerebro experimenta una disminución en las conexiones entre las neuronas, lo que puede influir negativamente en la memoria, la concentración y la habilidad para adquirir nueva información. Además, comentó que enfrentar desafíos complejos, como el aprendizaje de nuevas habilidades, se asemeja a hacer una inversión en una cuenta bancaria a medida que se avanza en la edad.
Estudios relacionados con la teoría de la reserva cognitiva indican que ciertos elementos impulsan al cerebro a establecer nuevas conexiones, lo cual incrementa la reserva total. Milstein comentó: “A mayor inversión, menor es la percepción de las pérdidas”.
Falk sostiene que el verdadero valor de aumentar la fricción radica en su capacidad para fomentar una existencia más plena, en lugar de simplemente mejorar la cognición. Por ejemplo, aunque utilizar inteligencia artificial para redactar un correo electrónico pueda ofrecer una satisfacción pasajera, si se prioriza la comunicación o el desarrollo de habilidades sociales, Falk argumenta que esto podría no estar en consonancia con las metas a largo plazo, lo que podría hacer que la vida se sienta menos significativa. “Al tomar decisiones que parecen proporcionar gratificación instantánea sin reflexionar si se alinean con nuestros valores y objetivos esenciales, corremos el riesgo de enfrentar dificultades”, enfatizó.
La noticia positiva es que, a pesar del desgaste en las conexiones neuronales de su cerebro, existen acciones simples que pueden mitigar este efecto. Falk sugiere que incorporar una recompensa, como disfrutar de su pódcast favorito mientras prepara la comida, puede disminuir la resistencia que se siente al cocinar en lugar de optar por la comida a domicilio. Este enfoque puede facilitar el entrenamiento del cerebro para que repita dicha actividad, convirtiéndola en un hábito. “Al crear rutinas y ambientes que se alineen con la inclinación de nuestro cerebro a buscar gratificaciones, podemos mejorar nuestra situación”, expresó.
Cinco formas de probar la fricción-maximización
No es imprescindible que su existencia esté repleta de conflictos, sin embargo, Milstein sostiene que introducir episodios de fricción en su rutina diaria puede contribuir a preservar una función cognitiva óptima a lo largo del tiempo. ¿Le gustaría intentar aumentar la fricción en su vida? Los siguientes consejos son una magnífica manera de comenzar.
1. Intente resolver acertijos y participar en juegos en los que no tenga habilidades.
Los rompecabezas y los juegos pueden desafiar su cerebro, pero no se limite a jugar a aquellos en los que es bueno. Si el sudoku le resulta fácil, pruebe con un juego de palabras. “No irías al gimnasio solo para ejercitar los brazos”, dijo Milstein. “Su cerebro necesita el mismo tipo de entrenamiento cruzado”.
2. Aprenda algo nuevo
Aprender una habilidad nueva y ligeramente desafiante, como un juego, un idioma o incluso un nuevo método de entrenamiento, es otra forma comprobada de preservar la función cerebral, según Milstein. Además de crear nuevas conexiones neuronales, estos desafíos facilitan la liberación de la hormona norepinefrina, que ayuda a mejorar la concentración y favorece el aprendizaje.
3. Cocine una receta
Aunque sea una o dos noches a la semana, intente prepararse una comida. Milstein afirma que buscar una receta nueva, comprar los ingredientes y seguir los pasos para prepararla puede crear conexiones significativas en el cerebro. Para añadirle un toque de distracción, guarde el móvil mientras come.
4. Visite a un amigo
En lugar de enviar un mensaje de texto o un correo electrónico a un amigo, llámelo o quede con él. Necesitará recordar cómo llegar a su destino y detalles sobre su amigo, explicó Milstein, además de usar habilidades sociales que fortalecen su cerebro y su relación.
5. No busque la respuesta
Cuando intente recordar algo, no busque la respuesta de inmediato. Por ejemplo, en la tienda, cree un poco de dificultad al intentar recordar lo que necesita comprar mientras recorre los pasillos. “Acepte la necesidad de tomarse su tiempo para recordarlo en lugar de buscarlo”, dijo Milstein.
Un simple cambio de perspectiva puede ser útil: en lugar de verla como una forma de añadir desafíos, considérela como una manera de alinear sus decisiones diarias con sus valores, lo que puede hacer que la vida se sienta más gratificante y significativa.
“La gente suele pensar en la fricción como algo negativo, pero también se puede ver como una intención”, dijo Falk. “La fricción puede ser positiva si te lleva a reflexionar sobre cómo quieres vivir tu vida”.
Gracias por acompañarnos hasta el final de esta historia.
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