La gran mayoría de las personas está familiarizada con las acciones esenciales para conservar la cocina en buen estado: fregar los platos, desinfectar la superficie de trabajo, barrer las migas, entre otras. Sin embargo, lo que realmente transforma esta serie de actividades en una experiencia revolucionaria es el orden en que se realizan. Reflexione sobre esto: las ocho tareas separadas se combinarán en un único proceso y, con el paso del tiempo, se convertirán en algo tan habitual que podrá ejecutarlas casi sin pensar, como si estuviera en modo automático.
Los tiempos indicados son aproximados, ya que cada individuo tiene su propio ritmo de movimiento y trabajo, además de que nuestros espacios pueden ser desde pequeños hasta muy amplios. Esto se presenta para ilustrar el esfuerzo requerido para realizar cada actividad.
El flujo se ajusta completamente a sus requerimientos y estilo de trabajo. Si considera que combinar ciertos pasos resulta más efectivo, ¡adelante! De manera similar a las rutinas de cuidado facial, las labores del hogar pueden parecer homogéneas a simple vista, pero es fundamental que se adapten y se incorporen en una rutina hecha a medida.
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1. Reúne los objetos (2-5 minutos)
La limpieza de la cocina se inicia en el exterior de este espacio: el primer movimiento consiste en barrer la sala, el comedor y otras áreas del hogar donde se transportan y abandonan platos, utensilios y cristales. (¡Es curioso cómo los vasos de agua aparecen en las habitaciones durante la noche!).
Realice un recorrido veloz por la casa para recoger los platos sucios que hayan sido dejados en lugares inapropiados y diríjalos a la cocina. Utilizar una tina o un recipiente similar puede hacer que esta tarea sea más sencilla, sobre todo en hogares grandes o con muchas personas. Asegúrese de colocar todos los platos en el fregadero.
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2. Almacenar los alimentos (2-5 minutos)
Coloque las sobras en recipientes para alimentos o envuélvalas adecuadamente. A continuación, organice los bocadillos, los productos de la despensa, las especias y otros elementos en sus respectivos lugares. Por último, sume los platos sucios a la pila existente.
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3. Realice una inspección breve del refrigerador y la alacena (menos de un minuto).
Cuando organice los alimentos, es importante estar atento a posibles inconvenientes en el refrigerador; asegúrese de limpiar cualquier derrame y verificar si hay productos que ya han pasado su fecha de consumo y que necesitan ser eliminados. Aproveche esta ocasión para hacer un inventario de lo que le falta, tanto en el refrigerador como en la despensa, y si cuenta con una lista de compras, añada los artículos necesarios.
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4. Limpiar los platos a mano (de 2 a 5 minutos)
Los utensilios que no son aptos para el lavavajillas, tales como cuchillos y tablas de cortar de madera, deben ser lavados a mano. Si no se utilizan los platos, es recomendable lavarlos. Una vez limpios, se pueden secar y guardar; este sencillo paso adicional, aunque opcional, puede transformar notablemente la apariencia de la cocina al amanecer.
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5. Dedique un minuto a limpiar las superficies de trabajo, los armarios y el mango de la nevera.
Selecciona un limpiador multiusos que sea compatible con los materiales presentes en tu cocina. No es un proceso complicado; solo necesitas aplicar un poco de limpiador en un paño de microfibra o en una toalla de papel y limpiar las superficies de manera rápida. Esta acción previene la acumulación de residuos, evitando que se transformen en suciedad pegajosa y difícil de eliminar. Además, contribuye a que las superficies que tienen un alto contacto y aquellas destinadas a la preparación de alimentos se mantengan libres de gérmenes y bacterias potencialmente dañinas que pueden provocar enfermedades alimentarias.
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6. Dedique un minuto a limpiar la estufa, el protector contra salpicaduras y la campana extractora.
Si en el día de hoy utilizaste la estufa o realizaste tu rutina de limpieza habitual, es recomendable que limpies la estufa, el protector contra salpicaduras y la campana extractora con la misma periodicidad. Hasta una limpieza rápida puede ayudar a remover la capa de grasa que se acumula en las superficies de la cocina durante la cocción, así como cualquier derrame o salpicadura, evitando que se adhieran con el paso del tiempo.
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7. Opción de limpieza veloz del piso (alrededor de 5 minutos)
La cocina es un área del hogar que experimenta un alto flujo de actividad, lo que la convierte en un espacio que necesita limpieza regular. Esta tarea podría incluir barrer las migas al caer la noche o utilizar un aspirador robot al finalizar el día. Además, una mopa plana de microfibra se presenta como una herramienta ideal para mantener los pisos en buen estado, ya que puede emplearse tanto en seco como en húmedo, dependiendo de lo que se requiera.
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8. Toma paños de cocina que estén limpios (menos de 1 minuto).
El proceso culmina en el mismo lugar donde comenzó: fuera de la cocina. Junte todos los paños de cocina, delantales, manoplas de horno y cualquier trapo de limpieza sucio que requiera ser lavado. Al mismo tiempo, disponga un paño de cocina limpio para el día siguiente. Finalmente, recoja la ropa sucia y colóquela en la cesta o bolsa destinada a la ropa sucia antes de deshacerse de ella.
*Extracto de nota de The Washington Post.
Gracias por acompañarnos hasta el final de esta historia.
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