Sin embargo, ¿alguna vez te has cuestionado qué significa realmente el tiempo más allá de lo que indican los relojes y los calendarios?
Reflexiona por un instante. Como seres humanos, percibimos el tiempo como una serie de eventos. Es decir, un futuro que se convierte en presente y un presente que se transforma en pasado.
Solemos sentir que el presente es lo único que realmente existe, pero es fugaz, se desvanece en cada instante.
Vemos el pasado como aquello que ya no es y se aleja hacia el olvido, aunque parte de él persiste en nuestra memoria.
Y consideramos que el futuro es una posibilidad que aún no se ha materializado y que ofrece múltiples caminos alternativos.

Pero, ¿qué tan cierto es esto? ¿Es el tiempo una realidad o simplemente una ilusión? ¿O tal vez una combinación de ambos?
Prepárate, porque lo que la física clásica y contemporánea tiene que decir al respecto puede sorprenderte y desconcertarte, ya que desafía algunas de las creencias más comunes sobre nuestro destino.
¿Distintos tiempos?
“Los físicos no logran llegar a un acuerdo sobre la pregunta fundamental de qué es el tiempo”, le dice a BBC Mundo el Dr. Chamkaur Ghag, un destacado astrofísico de University College de Londres (UCL).
“No obstante, hay un consenso en aceptar lo que establece la teoría de la relatividad de Albert Einstein, que describe un universo en el que espacio y tiempo son inseparables y se afectan mutuamente, donde los fenómenos son experimentados de diferentes maneras según el estado de movimiento de los observadores”.


En este universo, el tiempo es relativo, aclara Ghag: se expande a medida que un objeto se mueve más rápido en comparación con otros. Por lo tanto, cuanto más rápido se mueve un objeto (o una persona) hacia la velocidad de la luz, más evidente es la desaceleración del reloj.
Según Einstein, el tiempo también avanza más lentamente cuando un objeto está sometido a una mayor fuerza gravitacional.
En la película Interstellar (2014), dirigida por Christopher Nolan, hay una escena que ilustra esto de manera efectiva: el protagonista desciende a un planeta que experimenta una intensa gravedad debido a su proximidad a un agujero negro. Al regresar a la nave después de lo que para él ha sido poco más de una hora, se encuentra con un miembro de la tripulación que ha vivido… 23 años.
La dilatación temporal ha sido verificada experimentalmente en las últimas décadas mediante el uso de relojes atómicos de alta precisión y modernos aceleradores de partículas. Esto se ha complementado con la detección de ondas gravitacionales generadas por las distorsiones en el espacio-tiempo.
Son varios los logros que respaldan las teorías de Einstein.

“Otro de los principios que los físicos aceptan es que el tiempo avanza hacia adelante y nunca hacia atrás”, afirma Ghag.
Sin embargo, una nueva -y polémica- corriente en la física, denominada teoría poscuántica de la gravedad clásica, añade aún más complejidad a la noción del tiempo al introducir un elemento de azar.
Según esta teoría, la manera en que transcurre el tiempo puede fluctuar de manera aleatoria en ciertas regiones del universo, similar al flujo y reflujo de un arroyo, le explica a BBC Mundo Jonathan Oppenheim, investigador del Instituto de Ciencia y Tecnología Cuántica de UCL y defensor de esta idea.
“Estas fluctuaciones son resultado de la interacción entre el mundo cuántico, que se comporta de manera extraña e impredecible, y el tejido del espacio-tiempo, que está regido por reglas más previsibles”, aclara Oppenheim.
Esto podría explicar fenómenos curiosos en nuestro cosmos, como el hecho de que una partícula pueda encontrarse en dos lugares simultáneamente o estar conectada a otra a millones de años luz.
¿Una ilusión?
Pero, ¿existe algo más que el tiempo relativo salpicado de azar? En su bestseller “Breve historia del tiempo”, el célebre físico británico menciona la existencia de un “tiempo psicológico”.
Según Chamkaur Ghag, del University College de Londres, se trata de la manera en la que nuestro cerebro procesa la relatividad temporal.

“Por alguna razón que la ciencia neurológica aún no ha logrado explicar, una parte de nuestra psique interpreta el devenir en términos de pasado, presente y futuro”.
“Estamos atrapados en un cerebro limitado que entiende así algo tan complejo como el tiempo… ¡Qué le vamos a hacer! Este es un campo de estudios fascinante en el que queda mucho por investigar”, dice el físico de partículas británico.
La pregunta entonces es: ¿de qué manera funcionan en el universo las categorías que nosotros conocemos como pasado, presente y futuro?

Desconcertante
Una de las nociones que pueden dejarnos más desconcertados es que, en teoría, nuestro pasado sigue existiendo en alguna parte del universo.
“Como espacio y tiempo son inseparables e interactúan, todos y cada uno de los acontecimientos de nuestras vidas ocurren en un espacio-tiempo diferente, aunque sucedan en lo que creemos que es el mismo sitio”, aclara el Dr. Ghag.
“Es como si nuestra existencia fuera una sucesión de instantáneas”, acota.

Para que lo entiendas, lector y lectora, piensa por ejemplo en lo que estás haciendo ahora mismo: leyendo este artículo quizás en tu celular. Pero tu “yo” actual ya no ocupa el mismo espacio-tiempo que el de hace un segundo. El que dejaste atrás sigue existiendo en otro plano aunque no lo puedas ver. Y así cada segundo que pasa.
Ghag explica que si conociéramos las coordenadas exactas de los episodios de nuestro pasado y fuera posible viajar a esos puntos -algo muy improbable-, podríamos encontrarnos con nuestros “yos” pretéritos.
Fascinante, ¿no? ¿O aterrador?

En cuanto al presente, la física actual sostiene que lo que llamamos “ahora” es el conjunto de eventos que, en nuestra percepción humana, ocurren simultáneamente en un instante determinado.
Sin embargo, como el tiempo puede dilatarse, transcurrir a distintos ritmos para diferentes observadores e incluso tener idas y vueltas aleatorias, también es factible que el presente sea una “duración” más que un momento.
Eso lo volvería un poco menos fugaz de lo que pensamos.
¿Futuro cierto o incierto?
Y qué del futuro, ahora que comienza un nuevo año. ¿Vale la pena hacer una lista de propósitos para los próximos 12 meses si consideramos que el porvenir depende de nuestra libertad?
¿O acaso el futuro está predeterminado, lo que invalidaría el libre albedrío pero, asimismo, haría más fácil predecir lo que vendrá?
Aquí es donde los físicos se sienten más desorientados al hablar del tiempo.

“Hay quienes dicen que podemos influir en el futuro al escoger entre distintos itinerarios”, afirma el Dr. Ghag.
“Pero supongamos que el libre albedrío también estuviese sometido a la relatividad. Teóricamente, si supieras todas las posibles trayectorias de las mentes y los fenómenos, podrías predecir el futuro”, especula.
Claro que eso crearía una paradoja, según explica el físico de UCL: “El conocimiento de lo que va a ocurrir termina alterando lo que pasará”.
“La verdad es que la física todavía no tiene una respuesta clara sobre lo que es el futuro”, admite Ghag.
Entre tanto, apunta el científico, la esperanza y el anhelo de cambio de los seres humanos sigue nutriéndose de la idea de que el mañana puede forjarse, incluso el año que está por comenzar.

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