Con una trayectoria construida tanto en las aulas como en la Orquesta Sinfónica Nacional de Guatemala (OSN), el maestro Julio Antonio García Peláez falleció el 25 de diciembre, según anunció la orquesta en sus redes sociales.
Reconocido por su contribución a la música académica en Guatemala, García Peláez recibió en 2019 el Premio a la Trayectoria y Aportes al Desarrollo de la Música, otorgado por el Ministerio de Cultura y Deportes.
A lo largo de su carrera, ocupó el puesto de jefe de registro de flauta y flautista principal en la OSN, donde ofreció numerosos conciertos, tanto como parte de la orquesta como solista. Se retiró formalmente de la institución en la década de 1990.
En su comunicado, la OSN subrayó: “El legado musical y humano del maestro García Peláez siempre vivirá en la memoria de nuestra orquesta y del público que tuvo el honor de escucharlo”.
Julio Antonio García Peláez nació el 9 de enero en San Raymundo, Guatemala, según documentos oficiales de la orquesta. Comenzó sus estudios musicales en solfeo y clarinete, y en 1948 ganó un concurso para ingresar al Conservatorio Nacional de Música, donde inició su formación en flauta.
Según información de la OSN, en 1957 logró el título de flautista, así como el de bachiller en Arte especializado en flauta, y posteriormente, obtuvo una maestría en Arte con la misma especialidad.
En 1954, fue contratado como solista por la Orquesta Sinfónica del Ejército de El Salvador y como maestro en el Conservatorio de Música de ese país. Allí también formó parte de un quinteto de instrumentos de viento compuesto por solistas de la orquesta.
Al regresar a Guatemala, se unió a la OSN como segunda flauta y después como flautista solista, cargo que ocupó durante 29 años. Al mismo tiempo, fue maestro de solfeo y flauta en el Conservatorio Nacional de Música, donde se retiró tras décadas de transmitir su conocimiento musical.
El legado de un flautista recordado por su virtuosismo y carisma
Lester Godínez, profesor de música en la Universidad del Valle de Guatemala, recuerda al maestro Julio Antonio García Peláez como una figura fundamental en la Orquesta Sinfónica Nacional, donde fue jefe de registro de flautas.
Lo describe como una persona de buen humor, carácter amable y espíritu juguetón, que creaba un ambiente agradable entre los músicos, sin perder nunca la seriedad ni el compromiso con la música.
En su función como jefe de registro, participó en varias ocasiones como solista en conciertos para flauta. Una de las interpretaciones más memorables, según Godínez, fue el Concierto para flauta y arpa de Mozart, que interpretó junto a la maestra Florilda Alma Robles.
También brilló en la música de cámara, formando parte de agrupaciones pequeñas de alto nivel técnico, donde siempre destacó por su virtuosismo y dedicación artística.
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