Marta*, una mujer guatemalteca de 58 años residente en la capital, comparte su experiencia sobre la salud de su esposo. En el año 2022, él comenzó a sufrir de molestias estomacales recurrentes, las cuales inicialmente pensó que eran consecuencia de una intoxicación alimentaria. Sin embargo, con el tiempo, sus síntomas se intensificaron, llegando a un punto en el que a finales de ese mismo año sentía que cualquier alimento le causaba malestar. Después de aproximadamente dos semanas, se confirmó que su condición estaba en una etapa avanzada.
Se exploraron diversas opciones de tratamiento, pero el tiempo no estuvo de su lado. En febrero de ese mismo año, su marido perdió la vida. Este suceso dejó una huella profunda en su familia, especialmente en ella, quien a partir de entonces decidió realizar chequeos anuales y prestar más atención a su salud. Su consejo es estar atenta a las señales que envía el cuerpo, lo que permite buscar respuestas o tratamientos a tiempo.
En el año 2024, ella recibió un diagnóstico que la dejó profundamente afectada, considerando lo que había atravesado recientemente. Sin embargo, se presentó ante el médico sin demora: fue sometida a una operación y se le administró quimioterapia. Para el 2026, disfruta de una salud óptima, está bajo control médico y pasa momentos valiosos con su familia y sus nietos.
El doctor Brian Santos, especializado en cirugía oncológica, señala que es común que los pacientes busquen atención médica en etapas tardías de la enfermedad. “Con frecuencia, llegan cuando el cáncer ya ha progresado. Esto se debe a que, en muchas ocasiones, no se manifiestan síntomas durante las primeras fases. Los signos de la enfermedad suelen surgir solo cuando el tumor ha crecido lo suficiente como para causar incomodidad. No obstante, incluso ante la presencia de estas molestias, muchas personas optan por soportar el dolor, restar importancia a los síntomas o atribuirlos a otras condiciones”, expresa.
Santos menciona que, según su experiencia, entre el 80 y el 90 por ciento de los pacientes se presentan en fases avanzadas de su enfermedad. “Son contadas las personas que realizan chequeos regulares o que mantienen el hábito de evaluarse con frecuencia para estar al tanto de su salud”, explica.
El doctor internista Luis Erwin Omar Sandoval Morán menciona que, en general, las mujeres tienden a ser más conscientes de sus síntomas y muestran una mayor preocupación por su bienestar. “En contraste, los hombres se ven afectados por diversas variables sociales y culturales, además de la prevalencia del machismo. Esto provoca que busquen atención médica en etapas más avanzadas de la enfermedad, cuando ya se han vuelto más complejas”, comenta.
Sandoval hace un llamado a la comunidad para que busque atención médica lo antes posible. No se deben pasar por alto síntomas persistentes como fiebre, fatiga intensa, sed excesiva, pérdida de peso o dolor, ya que podrían ser señales de una enfermedad grave que necesita atención inmediata. “Hay condiciones, como la diabetes o la hipertensión, que no tienen cura, pero que se pueden manejar para asegurar una buena calidad de vida”, señala.
¿Cómo afectan las enfermedades crónicas a los guatemaltecos?
No se originan a partir de una infección aguda; en cambio, su evolución ocurre durante meses o incluso años. Generalmente, se buscan soluciones solo en situaciones de emergencia o cuando son necesarios tratamientos más intensivos.
Entre estas condiciones se encuentran los cánceres, las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión, la diabetes y las enfermedades pulmonares crónicas. Un gran número de estas enfermedades no transmisibles (ENT) pueden evitarse al disminuir factores de riesgo comunes, tales como el tabaquismo, el consumo de alcohol, una dieta inadecuada y la falta de actividad física. Asimismo, se consideran también los trastornos de salud mental y las lesiones.
Según la Organización Mundial de la Salud, las enfermedades no transmisibles (ENT) son responsables de aproximadamente 41 millones de decesos anuales. En el contexto guatemalteco, un análisis epidemiológico llevado a cabo por la Fundación para el Desarrollo de Guatemala (Fundesa) revela un incremento en la prevalencia de estas patologías entre 2010 y 2019. Un dato significativo es que la tasa de mortalidad asociada a la diabetes se elevó de 32.6 a 41.6 por cada 100 mil personas.
Constancia en los chequeos
Santos observa que un gran número de individuos se sienten seguros de su salud, ya que su evaluación más reciente no arrojó problemas. Sin embargo, al indagar más, revela que muchos de estos chequeos ocurrieron hace cinco o hasta diez años, señala.
Es recomendable realizar un conjunto de evaluaciones cada año. Este proceso debe abarcar el historial médico de la familia, la revisión de posibles refuerzos de vacunas, así como un inventario de síntomas o inquietudes que se deseen discutir con un profesional de la salud.
Dependiendo de la edad, el grado de actividad física, los hábitos de alimentación y diversos otros factores, se sugiere realizar chequeos médicos de manera anual, semestral o conforme a lo que indique un profesional de la salud.
Es recomendable mantener un calendario de salud y agendar citas de manera regular. Asimismo, resulta esencial evaluar los hábitos personales, como la dieta, la ingesta de azúcar, alcohol, tabaco y el nivel de actividad física. Adoptar un estilo de vida saludable es fundamental para la prevención.
Un segundo punto fundamental es la comprensión de la historia médica de la familia. En caso de que existan antecedentes de enfermedades metabólicas, hipertensión, diabetes o cáncer, es recomendable comenzar con los exámenes de salud a una edad más temprana.
De igual manera, se recomienda que todas las personas que superen los 50 años se sometan a colonoscopías y endoscopías, dado que la aparición de tumores en el sistema gastrointestinal comienza a incrementarse a partir de esa edad.
Santos señala la importancia de no dejarse llevar por el temor al diagnóstico. “El miedo a una enfermedad no la elimina. Si se evita la consulta, la condición progresa y el tratamiento se vuelve menos eficaz”, resalta.
Además, se encuentra la sobrecarga del sistema de salud pública, la escasez de personal y, en numerosos hospitales, la carencia de estudios diagnósticos exhaustivos. Esta situación provoca demoras en la atención, lo que resulta en que los pacientes acudan al especialista varios meses después de haber comenzado a experimentar los síntomas, añade.
El beneficio más significativo radica en que, al realizar el diagnóstico y comenzar el tratamiento lo antes posible, se obtienen resultados más favorables y un pronóstico más optimista.
Exámenes médicos recomendados
Los exámenes de salud deben ajustarse a factores como la edad, el género, los antecedentes médicos y el estilo de vida de cada individuo. El doctor internista Aldrin Aroche señala que no todos los análisis son pertinentes para cada persona. A continuación, se presentan algunos de los estudios más frecuentes:
- Glucosa y presión arterial: deben controlarse frecuentemente en personas con diabetes o hipertensión; en personas sanas, pueden hacerse una vez al año.
- Perfil de lípidos: mide colesterol y triglicéridos, útil para evaluar riesgo cardiovascular.
- Mamografía: recomendada desde los 40 años para detectar cáncer de mama.
- Papanicolaou: desde los 21 años o tres años después del inicio de la vida sexual activa.
- Densitometría ósea: en mujeres desde los 65 años o antes si hay factores de riesgo; en hombres, desde los 70.
- Colonoscopía y endoscopía: desde los 55 años o antes si hay antecedentes familiares.
- Examen de próstata: incluye antígeno prostático, tacto rectal o ultrasonido; recomendado desde los 50 años.
- Autoexploración testicular: mensual para detectar anomalías.
- Evaluación de la memoria: desde los 50 años, para prevenir demencias.
- Examen de fuerza y movilidad: útil para prevenir caídas y pérdida de masa muscular.
- Revisión dental: especialmente después de los 40 años.
- Examen oftalmológico: entre los 40 y 54 años, cada dos a cuatro años; con mayor frecuencia si hay riesgo de glaucoma.
- Pruebas renales y hepáticas: mediante análisis de sangre y orina.
- Electrocardiograma: detecta problemas cardíacos de forma temprana.
Cada estudio debe ser indicado por un profesional según el estado de salud y factores personales.
*Nombre ficticio
Gracias por acompañarnos hasta el final de esta historia.
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