En la mañana del jueves 12 de febrero, el Gobierno de Rusia anunció el bloqueo de WhatsApp, la aplicación de mensajería encriptada, debido a las “reticencias” de la plataforma para cumplir con la legislación local, lo que ha llevado a que esta app genere una “gran desconfianza” en el territorio ruso.
“De hecho, esa decisión fue tomada y aplicada de inmediato”, comentó el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, quien defendió la medida argumentando la “evasiva de cumplir con las normas y la letra de la legislación rusa” por parte de WhatsApp, que es propiedad del gigante estadounidense Meta, junto con Facebook e Instagram, fundado por Mark Zuckerberg.
En respuesta a esta situación, Dmitri Peskov instó a los ciudadanos rusos a considerar la aplicación local Max como una alternativa, una herramienta gratuita de mensajería instantánea para dispositivos móviles lanzada en enero de 2025, que se presenta como una plataforma de “mensajería nacional emergente” en contraste con el dominio global de WhatsApp.
Ante este panorama, WhatsApp denunció el intento del Gobierno ruso de “bloquear completamente” la plataforma “para dirigir a la población hacia una aplicación de vigilancia estatal”, refiriéndose a Max. “Aislar a más de 100 millones de usuarios de una comunicación privada y segura es un retroceso”, afirmó.
Las dudas de Rusia sobre WhatsApp y Telegram
“Esta decisión solo puede resultar en una menor seguridad para los ciudadanos de Rusia”, añadió el representante de WhatsApp en la red social X, donde explicó que la aplicación permite una comunicación segura y directa, con cifrado de extremo a extremo, lo que la mantiene como una de las plataformas de chat más populares a nivel internacional.
No obstante, al igual que con WhatsApp, el regulador ruso ya había impuesto restricciones a Telegram, acusándola de violar la legislación, en un contexto de creciente control sobre las redes sociales extranjeras. Por esta razón, Rusia decidió inicialmente prohibir a los usuarios hacer llamadas en las aplicaciones Telegram y WhatsApp.
Tanto Telegram como WhatsApp son algunos de los servicios de mensajería más utilizados en Rusia. Sin embargo, el acceso a estas plataformas ya está en gran parte restringido en el país más extenso del mundo, lo que ha llevado a EE. UU. a sospechar que esto forma parte de una estrategia más amplia para promover su propia plataforma.
La alternativa es Max, una aplicación rusa de mensajería y comercio electrónico lanzada por el gigante ruso de las redes sociales VK en 2025, que se presenta como una superaplicación que también permite el acceso a tiendas en línea, aunque no proporciona el cifrado de extremo a extremo en las conversaciones, como sí lo hace WhatsApp.
¿Herramienta de vigilancia?
Dado que Max no ofrece el cifrado de extremo a extremo de las conversaciones, a diferencia de WhatsApp, varios abogados estadounidenses temen que se convierta en una herramienta de vigilancia para la población rusa, ya que, como mencionó la plataforma, “esto representa un retroceso para las aplicaciones de mensajería internacional”.
El cifrado de extremo a extremo utilizado por WhatsApp, que Max ha rechazado, es un método de seguridad que cifra los datos en el dispositivo del emisor y solo los descifra en el del receptor, asegurando que nadie más —ni proveedores de servicios, hackers o gobiernos— pueda leer los mensajes o acceder a los archivos durante su transmisión.
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