La obra titulada La Historia Natural del Reino de Guatemala, que ofrece una nueva interpretación ilustrada del manuscrito original, es fruto de casi cinco años de dedicación y de la cooperación de especialistas. Estos han estudiado y modernizado este importante documento histórico, el cual brinda una visión de cómo fray Francisco Ximénez percibía la naturaleza hace tres siglos.
En una reciente entrevista, el editor y coautor de esta obra revela su significado, la cual se presenta al público en dos volúmenes. Esta publicación es parte de la colección Biblioteca Goathemala, que se centra en los cronistas de la época colonial, y cuenta con el respaldo oficial de la Academia de Geografía e Historia de Guatemala (AGHG).
Según Torres, la presentación del trabajo está programada para el miércoles 28 de enero a las 18 horas en las instalaciones de la AGHG. Además, habrá una opción para asistir de manera virtual. Este proyecto contó con la colaboración de un equipo diverso de 22 científicos expertos en diferentes disciplinas.
Según el especialista, “la intención consistió en volver a interpretar y representar, con un alto nivel de rigor científico y estético, la obra de fray Francisco Ximénez. Esto se realizó con el objetivo de modernizarla, realzar su importancia y promover su difusión, de manera que se convierta en un fundamento histórico para futuras investigaciones científicas”.
Desde el comienzo, el proyecto contó con el respaldo de la Academia Guatemalteca de la Lengua (AGL) así como de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de Guatemala, a la que están afiliados tanto el editor como varios de los investigadores involucrados.
Debido a la magnitud de la obra, esta se divide en dos volúmenes consecutivos, elaborados en un formato elegante y con tapa dura. Cada tomo cuenta con una colección de 825 fotografías de excelente calidad. Entre las ilustraciones se encuentran los dibujos coloniales de la Recordación Florida, realizados por Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán en 1690, así como las imágenes del undécimo libro del Códice Florentino, obra de fray Bernardino de Sahagún, datada en 1580.
Fray Francisco Ximénez demostró una notable precisión en la gran mayoría de los elementos que analizó. Las especies que no logró identificar fueron mínimas, gracias a la meticulosidad y exactitud de sus observaciones en el ámbito de la naturaleza.
El contenido se complementa con fotografías de objetos arqueológicos, las cuales han sido aportadas por distintos museos del país. Un aspecto interesante de esta edición es la elección de la tipografía Ibarra Real Nova, elegida por su claridad y por mantener características de la escritura española del siglo XVIII.
La colaboración de un equipo conformado por diversas disciplinas ha facilitado la recuperación de una pieza excepcional, lo que enriquece considerablemente el resultado final de este proyecto. ¿Sería posible que compartieras los detalles sobre cómo se estableció esta cooperación y qué contribuciones se realizaron?
La obra titulada “Historia Natural del Reino de Guatemala”, elaborada por fray Francisco Ximénez en Sacapulas en el año 1722, se erige como un texto de suma relevancia para el país. Esto se debe no solo a la destacada figura de su autor, quien fue descubridor, copista, traductor y posiblemente uno de los creadores del Popol Vuh, sino también a la vasta y variada información que abarca en su enfoque naturalista. Para poder comprender y apreciar adecuadamente su contenido, es imprescindible contar con la colaboración de expertos en los trece temas que aborda: mamíferos, serpientes, aves, abejas, hormigas, montañas y volcanes, cuerpos de agua, peces, insectos pequeños, árboles, flores, así como piedras y minerales.
En virtud de lo mencionado, el editor llevó a cabo la tarea de reclutar y guiar a lo largo de varios años a un grupo de 22 coautores, compuestos por destacados científicos originarios de Guatemala y dos de Tenerife. Cada uno de estos expertos elaboró su propia versión contemporánea del texto antiguo, considerando los avances de la ciencia actual. En la introducción del Tomo I, miembros de la Academia de Geografía e Historia de Guatemala (AGHG) y de la Academia Guatemalteca de la Lengua (AGL) abordan el tema, aportando valiosos antecedentes históricos, lingüísticos y biográficos. Cada capítulo ofrece una perspectiva actualizada sobre su respectiva materia, lo que convierte a esta obra en una referencia histórica esencial para futuros estudios sobre la naturaleza mesoamericana.
Dado que este proyecto está enfocado en la población de Guatemala, ¿qué grupos específicos le gustaría alcanzar y cómo espera que tanto estudiantes como investigadores de diversas edades se beneficien de él?
Este libro, la obra más reciente del erudito autor, abarca una variedad de temas que seguramente captarán la atención de adultos y estudiantes por igual. Se compone de dos volúmenes encuadernados en tapa dura, que destacan por su excelencia tanto en el ámbito científico como en el diseño visual.
Dado que se trata de un documento de relevancia histórica, ahora presentado con un enfoque académico, creemos que es fundamental que esté disponible para los jóvenes guatemaltecos que muestran interés en las Ciencias Naturales. El análisis de su contenido podría dar lugar a nuevas investigaciones científicas en el ámbito escolar. El editor extiende una invitación al Ministerio de Educación para que evalúe la posibilidad de patrocinar una segunda edición, con el fin de promover la obra como material de referencia en las escuelas del país. Mientras tanto, la AGHG está realizando donaciones de copias a las principales bibliotecas universitarias y centros de investigación en el campo de la naturaleza.

Tener la posibilidad de interactuar directamente con la obra original de fray Francisco Ximénez es una vivencia de gran relevancia. ¿Cuál es su opinión acerca de esta oportunidad?
Resulta complicado articularlo. Primero que nada, es fundamental reconocer el privilegio y la responsabilidad que conlleva el análisis y la manipulación exhaustiva, desde diversas disciplinas, de este antiguo y valioso manuscrito. Compuesto por 236 páginas, no todas ellas presentan una caligrafía cursiva. La cubierta original de pergamino se ha mantenido intacta, y se cree que la obra ha llegado a nosotros en su totalidad.
Una de las experiencias más fascinantes fue realizar una especie de “biopsia” del manuscrito, empleando técnicas meticulosas para extraer, mediante herramientas de microcirugía, pequeñas muestras de papel y gotas de tinta que fueron sometidas a diversos análisis, algunos de los cuales se llevaron a cabo en Valencia, España. Gracias a estos estudios, documentados en el Tomo I, hemos descubierto que el papel antiguo se compone de fibras de lino extraídas de ropa en descomposición, producido en Génova, como lo indican las filigranas que contiene. La tinta, aplicada con una pluma de ave, es de tipo ferrotánico, y con el tiempo ha adquirido su característico color sepia. Además, se ha confirmado que está libre de contaminantes microbianos nocivos.

¿Qué métodos se emplearon para conservar esta obra a lo largo de los años?
El Tomo I narra el fascinante viaje del manuscrito de la Historia Natural del Reino de Guatemala, que se remonta a su creación en 1722 y ha llegado hasta nuestros días en condiciones impecables. Desde 1932, este manuscrito original ha sido parte de la Academia de Geografía e Historia de Guatemala, gracias a la donación del doctor Julio Roberto Herrera Solís, un académico y paleógrafo que lo heredó de su erudito abuelo, don Ignacio Solís Figueroa. En un documento formal, Herrera dejó constancia de su decisión de donar el manuscrito, el cual se encuentra en un excelente estado de conservación, “para su custodia, preservación y estudio”.
La AGHG ha seguido al pie de la letra las directrices establecidas. Se ha resguardado en una caja fuerte equipada con las adecuadas medidas de seguridad y conservación. En el año 2022, se encargó su restauración con papel japonés a un equipo de expertos en la restauración de documentos, quienes llevaron a cabo un trabajo sobresaliente, que incluyó la creación de una sofisticada caja especial libre de ácido, donde actualmente se guarda y se ventila de manera regular. Más adelante, CIRMA realizó la digitalización profesional del manuscrito en La Antigua, permitiendo su estudio sin necesidad de manipular el original, que ahora permanece preservado para el futuro.
Usted menciona que los animales y la naturaleza han sido parte esencial de nuestra historia. En ese contexto, ¿qué piensa sobre la problemática actual de las especies en peligro de extinción?
Los libros son de orientación ecológica, especialmente para sensibilizar o promover un cambio de actitud. Constantemente se enfatiza el impacto negativo sobre la fauna y la flora que tiene la voraz deforestación y contaminación en nuestro país. Fray Francisco Ximénez pudo observar y describir en gran detalle una naturaleza mesoamericana inalterada a principios del siglo XVIII, lo que hace científicamente valiosa su información. Una de las especies descritas en el manuscrito, la foca monje del Caribe o foca de las Indias Occidentales (Neomonachus tropicalis, Gray 1850) ya se extinguió por su caza exagerada. En el libro tratamos de concientizar al lector respecto a lo perjudicial del comercio ilegal de fauna silvestre y la modificación de los hábitats.

¿Hay alguna especie o detalle, en lo personal, que le haya impresionado especialmente? ¿Por qué?
Sí, se trata de un pequeño y tímido mamífero arborícola nocturno de Mesoamérica que nunca había oído mencionar: el cacomixtle (o güiloy). Con este nombre de origen náhuatl, que significa “pequeño felino”, se conoce a este bello animalito que parece ser un gato con enorme cola anillada, pero no lo es. Su nombre científico es Bassariscus sumichrasti. Fray Francisco Ximénez relata brevemente haber visto este animalito como mascota de otro dominico, quien lo identificaba como gato de algalia (civeta o gato almizclero), pero acertadamente concluye que debe ser otra especie nativa del Nuevo Mundo.
El cacomixtle tropical o del sur, Bassariscus sumichrasti, pertenece a la familia Procyonidae, que también incluye a mapaches y pizotes. A pesar de ser muy tímido en la naturaleza, ha migrado a las ciudades en busca de alimento por la destrucción de los bosques, como se ha observado en Ciudad de México.
Tras este acercamiento a una obra histórica tan relevante, y si tuviera la posibilidad de volver en el tiempo, ¿qué le hubiera preguntado a fray Francisco Ximénez o qué quisiera compartirle?
Quisiera, en primer lugar, manifestarle mi respeto y admiración, pues como buen sacerdote doctrinero dominico, inicia cada capítulo manifestando su asombro ante la belleza y diversidad que el Divino Hacedor plasmó en la naturaleza del antiguo Reino de Guatemala, que grosso modo coincide con Mesoamérica. En segundo lugar, le informaría que, después de un severo análisis científico efectuado por profesionales especialistas del siglo XXI, se encontró que en la enorme mayoría de casos, sus detalladas descripciones fueron consideradas acertadas y congruentes con la naturaleza. Apenas tres especies botánicas no fue posible identificar e ilustrar.
¿Qué otros proyectos considera que podrían surgir a partir de esta edición que actualiza la obra de fray Francisco Ximénez?
Considero que el amplio contenido servirá de referencia a nuevas búsquedas de la verdad científica en el ámbito de las Ciencias Naturales en Guatemala.
En el Tomo I, la doctora Guillermina Herrera Peña, muy reconocida lingüista y filóloga guatemalteca —la única mujer que ha sido rectora en la historia de la educación superior de Guatemala, en la URL— aborda estos aspectos del manuscrito. Ella me ha informado que este “año de Ximénez”, la Academia Guatemalteca de la Lengua (AGL), correspondiente de la Real Academia Española, está preparando un nuevo e importante libro sobre fray Francisco Ximénez y su obra, que está a su cargo. La publicación de la nueva versión reinterpretada e ilustrada de su Historia Natural del Reino de Guatemala, que ahora presenta la Academia de Geografía e Historia, resulta ser un antecedente pertinente e importante.
Datos clave del manuscrito de 1722
- Escrito por fray Francisco Ximénez, copista del Popol Vuh.
- Elaborado en Sacapulas, Quiché, en 1722.
- Desde 1932, pertenece a la AGHG, que lo conserva y estudia.
- En 1967, se publicó la primera paleografía del manuscrito.
- Consta de un prólogo y 13 títulos naturalistas.
- El papel es de fibra de lino, fabricado en Génova.
- La tinta, ferrotánica, fue aplicada con pluma de ave.
- El manuscrito está completo y libre de contaminación microbiana.
- Fue restaurado en 2022 y digitalizado por CIRMA.
Lanzamiento oficial
La Historia Natural del Reino de Guatemala será presentada el miércoles 28 de enero a las 18 horas en la sede de la AGHG, 3a. avenida 8-35, zona 1.
Estará disponible a la venta ese día. Precio: Q700 por los dos tomos.
Gracias por acompañarnos hasta el final de esta historia.
Desde Referente Guatemala Creemos que la información también nos ayuda a comprendernos mejor como sociedad y a observar con mayor atención lo que ocurre a nuestro alrededor.








