El equinoccio ha evolucionado hasta convertirse en una ocasión especial para obsequiar flores amarillas, y la popularidad de este gesto ha crecido en los últimos años. Pero, ¿qué relación tienen las flores con este fenómeno astronómico?
Existen dos equinoccios anuales: uno en marzo y otro en septiembre. El equinoccio de marzo, también conocido como el de primavera, señala el comienzo de esta estación y este año se llevará a cabo el 20 de marzo a las 8:46 horas.
Este instante resalta dos símbolos significativos: el Sol, representado por el color amarillo, y la primavera, que se manifiesta a través de las flores y la naturaleza.
En la psicología del color, el amarillo simboliza la luz solar, la calidez y la felicidad. También se asocia con la alegría y la energía.
Por otro lado, un estudio realizado por la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey sobre el impacto de regalar flores, indica que quienes obsequian flores, en comparación con otros tipos de regalos, son vistos como personas exitosas, felices, fuertes, valientes, afectuosas y emocionalmente inteligentes. Además, valoran más la belleza y la naturaleza.
Por lo tanto, regalar flores amarillas a amigos y seres queridos durante el equinoccio de primavera no solo celebra el cambio de estación, sino que también subraya la relevancia de la amistad y la luz que los amigos aportan a nuestras vidas.
No será sorprendente observar el próximo 20 de marzo a personas portando girasoles, margaritas, rosas, gerberas, tulipanes, orquídeas y otras variedades de flores en tonos amarillos.
Los expertos en astronomía explican que el equinoccio es el momento en el que el Sol se posiciona sobre el ecuador, una línea imaginaria en el cielo que coincide con el ecuador de la Tierra, resultando en una duración casi igual del día y la noche en todo el planeta. El equinoccio de marzo marca el inicio de la primavera, que concluye con el solsticio de junio.
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