Es un individuo malhumorado y quejoso que intenta arruinar la Navidad a los felices habitantes de Villa Quién, pero una pequeña logra transformar su corazón.
La película, que se lanzó en el año 2000 y tiene a Jim Carrey como protagonista, fue tan demandante para el actor que tuvo que recibir entrenamiento de un especialista en supervivencia y tortura de la CIA, con el objetivo de aprender técnicas que le ayudaran a soportar el sufrimiento, según reporta Infobae.
Entre las técnicas que aprendió se incluían golpearse una pierna, comer sin distracciones y fumar.
En el primer día de rodaje, Carrey estuvo a punto de renunciar al proyecto y devolver los 20 millones de dólares que había recibido.
El proceso de maquillaje requería entre tres y ocho horas.
El traje, confeccionado con pelo de yak, junto con la prótesis facial, los dientes postizos y los lentes de contacto, resultaba extremadamente incómodo.
La prótesis en su nariz le dificultaba la respiración, por lo que se veía obligado a respirar por la boca todo el tiempo.
El director Ron Howard recordó momentos en los que el actor estaba en el suelo, respirando con la ayuda de una bolsa de papel, debido al estrés y la ansiedad que le generaba el vestuario.
Carrey mencionó que, durante el proceso de maquillaje, escuchaba toda la discografía de los Bee Gees para distraerse.
En una declaración a ComicBook, dijo que se repetía constantemente: ‘Es para los niños’.
Gracias por acompañarnos hasta el final de esta historia.
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