Es una fase que demanda atención particular tanto para la madre como para el bebé en desarrollo. Los profesionales de la salud sugieren mantener un control médico regular y garantizar un seguimiento completo.
Este seguimiento es crucial para prevenir enfermedades y obtener asesoramiento adecuado sobre las inquietudes y etapas que atraviesa la madre. Un aspecto destacado por el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS) es la nutrición materna, la cual afecta directamente el crecimiento y desarrollo del bebé. “Se espera que una madre con un estado nutricional adecuado aumente entre 27 y 30 libras en promedio durante el embarazo”, indica la institución.
La dieta debe ser equilibrada y variada. Debe incluir alimentos que proporcionen energía para las actividades cotidianas, tales como cereales, granos, pan, papa, plátano, fideos, maíz y yuca. También es esencial consumir proteínas, que son necesarias para la formación de tejidos y un crecimiento adecuado, presentes en carnes, leche, huevos, frijoles e Incaparina; así como grasas, que son una fuente concentrada de energía que ayuda en la formación de hormonas y la absorción de vitaminas. Estas se encuentran en aceites vegetales, margarina, mantequilla, crema y aguacate.
Asimismo, es crucial el consumo de vitaminas y minerales, que son necesarios para regular diversas funciones del organismo. Se obtienen de frutas, verduras y productos de origen animal. Durante el embarazo, se deben evitar las bebidas alcohólicas, las drogas y el tabaco, ya que estas prácticas pueden tener efectos perjudiciales para el feto y generar complicaciones para la lactancia materna. Además, no se deben tomar medicamentos sin la indicación de un médico.
La atención temprana durante el embarazo es fundamental porque:
- Promueve la salud de la madre y del niño durante el embarazo y después del nacimiento.
- Permite detectar riesgos para evitar complicaciones desde el inicio.
- Facilita el ajuste o inicio de la suplementación con hierro y ácido fólico.
- Brinda educación a la madre y su familia sobre los cuidados y alimentación adecuados.
- Orienta sobre cómo actuar en caso de complicaciones, según la Organización Mundial de la Salud.
Investigaciones en favor de la salud materna
Un estudio realizado en España en tres hospitales de Pakistán ha demostrado que la administración de una dosis de hierro intravenoso durante el embarazo disminuye la probabilidad de que la madre desarrolle anemia y mejora la salud del recién nacido.
La Universidad de Granada (UGR) en el sur de España, junto con el Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP), llevó a cabo un ensayo clínico multicéntrico cuyos resultados se publican en la revista The Lancet, mostrando los beneficios de administrar hierro intravenoso junto con la profilaxis oral estándar.
Esta dosis intravenosa incrementa la concentración de hemoglobina en la madre antes del parto en mujeres embarazadas con deficiencia de hierro sin anemia, disminuye el riesgo de desarrollar anemia materna posteriormente y mejora la salud de los recién nacidos.
En la investigación, liderada por Khalid Saeed Khan y Naomi Cano Ibáñez de la UGR, participaron investigadores del hospital Ramón y Cajal de Madrid y de instituciones como el Services Institute of Medical Sciences y la Fatima Jinnah Medical University de Lahore (Pakistán).
El estudio subrayó la importancia de tratar de forma temprana la deficiencia de hierro no anémica durante el embarazo, una condición que a menudo no se diagnostica y que puede tener repercusiones significativas tanto para la madre como para el feto.
Esta deficiencia se caracteriza por tener reservas de hierro bajas, aunque se pueden detectar mediante la medición de ferritina, lo que complica su identificación en los controles prenatales habituales.
La falta de hierro puede llevar a anemia materna y se ha asociado con problemas gestacionales, como fatiga extrema y restricción del crecimiento fetal, así como problemas neonatales, como menores reservas de hierro en el recién nacido.
El ensayo incluyó a 600 mujeres mayores de 18 años con deficiencia de hierro no anémica, atendidas en tres hospitales de Lahore.
Durante el segundo trimestre del embarazo, se evaluó si la administración de una única dosis de 1,000 mg de hierro intravenoso, junto con el tratamiento oral estándar de 30 mg diarios, mejoraba la concentración de hemoglobina materna antes del parto.
Las participantes se dividieron en un grupo de control, que recibió únicamente suplementación oral, y otro grupo de intervención, que también recibió hierro por vía intravenosa.
Los resultados en el grupo de intervención mostraron un aumento promedio de hemoglobina de 0.74 g/dL en comparación con el grupo control. Además, ninguna de las participantes experimentó efectos adversos graves o potencialmente mortales.
También se observó que, mientras que el 74% de las mujeres que solo recibieron hierro oral desarrollaron anemia antes del parto, esa cifra se redujo al 23% en el grupo que recibió hierro intravenoso.
Los beneficios también se observaron en los recién nacidos: el 11% de los bebés del grupo control presentaron restricción del crecimiento fetal, en comparación con solo el 1% en el grupo de intervención. Estos nacieron con mayor peso y más reservas de hierro en la sangre del cordón umbilical.
Con información de EFE.
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