La vela rosada es un elemento clave en los símbolos de . Este objeto es una combinación del morado, que ha sido suavizado por la luz que estaba a punto de manifestarse.
La luz blanca representa la claridad que disipa las sombras del pecado, la muerte y las dificultades de la vida, ya que esta luz es Cristo. El color blanco simboliza paz, armonía y, sobre todo, la guía de la luz de Cristo en nuestra existencia, comentó en una entrevista anterior el presbítero Luis René Sandoval Quinteros, director de comunicación del Arzobispado.
Los significados de la vela blanca de la corona de Adviento
La luz de Cristo: La vela blanca se enciende en la Nochebuena para simbolizar la llegada de Jesús, quien es la luz del mundo.
La pureza de Jesús: El color blanco representa la pureza y la santidad de Jesús.
La presencia de Dios: La vela blanca indica la cercanía de Dios.
La vela blanca representa esa luz asombrosa que ilumina la vida de todos los seres humanos, señala el padre Sandoval Quinteros.
En Nochebuena, se enciende la vela blanca, lo cual puede hacerse durante la cena.
Oración en Nochebuena
Se vuelven a encender las cuatro velas y, finalmente, la blanca, mientras se canta una canción apropiada para la ocasión como ‘Noche de Paz’ o ‘A Belén, pastores’.
También se puede leer la lectura de la noche del 24 de diciembre, que se presenta a continuación:
San Lucas (2, 1-14)
En aquel tiempo, se emitió un decreto del emperador Augusto que ordenaba un censo en todo el mundo.
Este primer censo se llevó a cabo cuando Quirino era gobernador de Siria.
Y cada persona debía registrarse en su ciudad natal.
José, que era de la familia de David, salió de Nazaret, en Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David, para registrarse con María, su esposa, quien estaba esperando un hijo.
Mientras estaban en Belén, llegó el momento de que María diera a luz; y dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el alojamiento.
En los alrededores, había pastores que cuidaban sus rebaños durante la noche.
De repente, un ángel del Señor se les apareció, y la gloria del Señor los rodeó con su luz. Sintieron un gran temor, pero el ángel les dijo:
“No teman, porque les traigo buenas noticias, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Y esta será la señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre”.
Y junto al ángel, apareció de repente una multitud del ejército celestial, alabando a Dios y diciendo: “¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombres que gozan de su favor!”.
Lectura tomada de misionerosdigitales.com
Gracias por acompañarnos hasta el final de esta historia.
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