Es conocido que la menopausia puede ocasionar sofocos. Sin embargo, ¿estaba al tanto de que también puede dar lugar a sequedad bucal, palpitaciones cardíacas o infecciones urinarias frecuentes?
Aunque solo unos pocos de estos síntomas reciben gran atención, hay más de veinte síntomas asociados con la menopausia y la perimenopausia, el periodo que precede y sigue a su último ciclo menstrual.
La diversidad de síntomas se debe a que los ovarios están reduciendo la producción de estrógeno y progesterona, hormonas sexuales cruciales para diversos procesos fisiológicos desde la adolescencia.
El estrógeno es el elemento más determinante: su disminución provoca que los tejidos de varias partes de su organismo se resequen, que la densidad ósea disminuya y que su cuerpo experimente otros cambios.
Los síntomas que resultan del cambio en los niveles hormonales, como los sofocos, están relacionados con otros efectos, como problemas de sueño y alteraciones en la salud cardiovascular y cognitiva. También es probable que existan otros mecanismos que no se comprenden completamente.
Transición
A continuación, se presenta una guía sobre las diversas maneras en que esta transición de la mediana edad puede impactar su cuerpo, desde la cabeza hasta los pies, y las acciones que puede tomar al respecto, según diversas consultas con especialistas:
- El cerebro: Gran parte de este órgano tan complejo es sensible a los cambios en los niveles de estrógeno.
- Boca y garganta: El estrógeno favorece la humedad en varias partes del cuerpo, incluida la boca.
- Corazón: Las mujeres antes de la menopausia tienen menos riesgo de sufrir enfermedades cardíacas que los hombres en general, pero esto empieza a cambiar en la perimenopausia.
- El metabolismo: La menopausia se asocia a una redistribución del peso.
- Partes íntimas y vías urinarias: Los cambios hormonales y vasculares tienen efectos importantes en tus órganos reproductores y zonas las circundantes.
- Huesos y músculos: Su cuerpo descompone de manera constante hueso viejo y construye hueso nuevo, y el estrógeno desempeña un papel importante en ese proceso.
No todos estos síntomas afectan a todas las mujeres, y muchos pueden ser el resultado de causas diferentes a la menopausia. Por ejemplo, la sequedad bucal podría ser consecuencia de un medicamento que esté tomando. El dolor en las articulaciones podría deberse a artritis. Además, el envejecimiento en sí mismo provoca numerosas molestias.
Incluso los médicos no siempre pueden determinar si un síntoma que presenta una mujer está vinculado a la menopausia.
Sin embargo, en muchas ocasiones, se relaciona con la menopausia. En esos casos, algunos síntomas desaparecerán a medida que su cuerpo se adapte a vivir con menos estrógenos. Otros, lamentablemente, continuarán.
Para muchas mujeres, la terapia hormonal sistémica puede ofrecer un alivio seguro para una amplia variedad de síntomas. Los productos de estrógeno aplicados localmente pueden ayudar con los síntomas urinarios y sexuales. Además, gracias a nuevos medicamentos, las opciones no hormonales están en aumento.
Gracias por acompañarnos hasta el final de esta historia.
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