Durante siglos, el jengibre ha sido utilizado como un remedio para problemas digestivos. En la actualidad, sigue siendo muy popular, siendo los suplementos de jengibre uno de los más vendidos en Estados Unidos, a menudo superando a los que contienen té verde y equinácea.
¿Qué ha revelado la ciencia sobre la efectividad del jengibre para tratar las náuseas y otros trastornos estomacales, y cuál es la mejor manera de consumirlo?
¿Es realmente el jengibre efectivo para aliviar diversas molestias estomacales? ¿Y qué formas son las más efectivas? Según Michael Curley, gastroenterólogo del Centro Médico Dartmouth Hitchcock en Lebanon, Nuevo Hampshire, solo unos pocos estudios relativamente pequeños han investigado estas cuestiones, centrándose principalmente en las náuseas y los vómitos.
Sin embargo, Curley señala que la escasa investigación disponible sugiere que el jengibre podría ser seguro y eficaz para tratar las náuseas y los vómitos en ciertos contextos.
¿Qué beneficios tiene el jengibre?
Megan Crichton, investigadora y dietista que estudia el jengibre en la Universidad Tecnológica de Queensland, Australia, afirma que el jengibre contiene dos compuestos picantes, gingerol y shogaol, que se cree que ayudan a aliviar las náuseas al bloquear las vías relacionadas con las náuseas en el intestino y el cerebro, impidiendo que se active el centro del vómito en el cerebro.
Además, algunas evidencias limitadas sugieren que los suplementos de jengibre podrían aliviar los síntomas al acelerar el vaciado del estómago, según Keshab Paudel, farmacólogo y médico que investiga el jengibre en el Colegio Burrell de Medicina Osteopática de Florida.
Gran parte de la investigación sobre el jengibre y las náuseas ha utilizado suplementos que contienen polvo de raíz de jengibre seco, que, según Crichton, ha demostrado ser efectivo para aliviar las náuseas en mujeres embarazadas, pacientes en quimioterapia o aquellos que se recuperan de una cirugía.
En una revisión de estudios de 2025, Paudel y sus colegas encontraron que las mujeres embarazadas que tomaban entre 500 y 1,500 miligramos de suplementos de jengibre al día mostraban una mejora en los síntomas de náuseas, aunque no experimentaban menos vómitos.
Y en un ensayo clínico hecho en el 2024 con unos cien adultos en quimioterapia, Crichton y sus colegas descubrieron que cuando los participantes consumían 1,200 miligramos de polvo de raíz de jengibre al día con la comida, a partir del día en que empezaban la quimioterapia y durante cuatro días después, experimentaban menos náuseas que los pacientes que tomaban un placebo.
Existen pocos estudios que evalúen cómo el jengibre puede ayudar en casos más severos de náuseas, como las causadas por infecciones estomacales, resacas o mareos. Además, se sabe poco sobre su eficacia en otras dolencias estomacales como la indigestión o el síndrome del intestino irritable.
No obstante, un pequeño estudio de 2023 concluyó que el jengibre podría ayudar con los síntomas de la dispepsia funcional, un tipo de indigestión crónica. Los participantes reportaron mejoras en la acidez estomacal, dolor y ardor en la parte superior del abdomen, así como una sensación de plenitud excesiva tras las comidas.
¿Qué forma es la más efectiva?
El jengibre se presenta en diversas formas. Puede consumirse crudo o como especia, beberse en forma de té o refresco, ser chupado en pastillas o ingerido en cápsulas. Sin embargo, hay escasa información sobre cómo se comparan las diferentes presentaciones en cuanto a su capacidad para aliviar malestares estomacales.
Joshua Forman, gastroenterólogo del Centro Médico St. Joseph de la Universidad de Maryland, suele recomendar a sus pacientes con náuseas que prueben los suplementos de jengibre. Asegura que ofrecen una dosificación más consistente que el jengibre crudo o los alimentos y bebidas que lo contienen, y son mejor tolerados por aquellos que no disfrutan de su sabor.
Sugiere una dosis de 500 miligramos dos veces al día para tratar náuseas causadas por problemas crónicos, como las náuseas matutinas, o por afecciones de corta duración, como infecciones estomacales, resacas y mareos, aunque se ha investigado menos sobre la efectividad del jengibre en estos contextos.
Es posible que otros productos que contienen jengibre, como las bebidas saborizadas, los tés y los dulces, puedan ayudar a aliviar las náuseas, pero se ha investigado muy poco al respecto. Además, suelen tener menos concentración que los suplementos, lo que podría requerir un mayor consumo para lograr el mismo efecto, según Crichton. Por ejemplo, descubrió que sería necesario consumir 100 gramos de jengibre confitado —o entre dos y cuatro porciones típicas— para obtener la misma cantidad de jengibre que un suplemento de 300 miligramos.
Además, ciertos alimentos y bebidas con sabor a jengibre pueden no contener cantidades significativas de jengibre. En un estudio de 2017, Crichton y sus colegas encontraron que dos populares tés de jengibre ofrecían solo 0.04 y 0.15 miligramos de jengibre por porción. Forman advirtió que lo mismo podría suceder con algunas cervezas de jengibre, que podrían contener solo saborizante de jengibre. “Es importante leer la etiqueta”, recomendó.
Aunque el jengibre, en cualquiera de sus formas, se considera generalmente seguro, Crichton advierte que quienes toman medicamentos como anticoagulantes, inmunosupresores y fármacos para la presión arterial o la diabetes deben consultar a su médico antes de consumir jengibre regularmente. Aunque los efectos secundarios graves son raros, algunas personas pueden experimentar un aumento en los eructos tras su consumo.
A pesar de esto, el jengibre tiene pocos efectos secundarios y cuenta con respaldo científico, según Forman: es “una herramienta valiosa en el arsenal terapéutico”.
Gracias por acompañarnos hasta el final de esta historia.
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