Experimentar emociones durante diciembre es más habitual de lo que se podría imaginar. Este fenómeno se denomina depresión navideña, depresión blanca o blues de Navidad.
La psicóloga Mónica Mayorga señala que en esta temporada se siente nostalgia y tristeza, ya que puede hacernos revivir recuerdos, expectativas y evaluaciones personales: quiénes están presentes, quiénes ya no, lo que se ha alcanzado y lo que aún duele.
“Además, hay una fuerte presión social por mostrarse feliz, lo que intensifica cualquier emoción que no se alinea con ese ideal. Esto no es un signo de debilidad; es una respuesta humana a un periodo cargado de simbolismo emocional”, comenta.
La psicóloga Daniella Feterman menciona que esto es común, ya que es un tiempo de reflexión. Respecto a la presión social que se siente en esta época, la experta indica que a veces se busca cumplir con una dinámica familiar específica o se espera cerrar el año “de manera ordenada”. También enfatiza que el cansancio acumulado durante el año influye en este estado.
“Creo que es una manera en la que nuestro cuerpo, mente y corazón manifiestan que necesitan un espacio para procesar lo vivido durante el año, en todos sus aspectos”, añade Feterman.
¿Qué síntomas se presentan cuando hay depresión navideña?
Según información de la Universidad Internacional de La Rioja (Unir), existen ciertos síntomas que pueden aparecer cuando hay un cuadro depresivo relacionado con la temporada navideña:
- Falta de fuerza y energía
- Irritabilidad
- Ideas negativas y desesperanzadoras
- Cansancio constante
- Desinterés por actividades que antes generaban atención
- Deseos de estar solo y rechazo del contacto con otras personas
- Sensación persistente de tristeza durante varios días.
¿Por qué podemos experimentar depresión navideña?
Mayorga indica que la Navidad se asocia comúnmente con alegría, unión familiar y abundancia, lo que crea una percepción idealizada de esta época. Sin embargo, menciona que la nostalgia puede emerger al comparar la realidad actual con lo que alguna vez se tuvo o se anheló. Tanto Mayorga como Feterman coinciden en que muchas veces se trata de una tristeza estacional.
“En la mayoría de los casos, se trata de un descenso emocional que surge por las particularidades de esta época. La tristeza es normal y válida en cualquier momento, incluida esta temporada. Sin embargo, si la intensidad emocional se extiende por varias semanas, se presenta junto a cambios significativos en el sueño, el apetito, la motivación o si hay pérdida de interés, podría ser necesario buscar atención profesional”, señala Feterman.
¿Qué hacer si nos sentimos tristes durante la Navidad?
Las especialistas ofrecen las siguientes recomendaciones para manejar las emociones en este periodo:
- Validar las emociones. Lo más importante es dejar que fluyan sin ajustarse a expectativas externas.
- Respirar. Ejercicios de respiración, escritura terapéutica, meditación y actividad física pueden ayudar a regular las emociones, según Feterman.
- Descansar y desconectarse. Si es necesario, recuerde que no está obligado a decir “sí” a todo. Priorice su bienestar.
- Ser benevolente consigo mismo. “No exigirnos estar felices solo porque el calendario lo dice. Validar lo que sentimos ya es un acto de autocuidado”, afirma Mayorga.
- Replantear las expectativas. No todo debe ser perfecto.
- Conversar con personas cercanas. Compartir emociones puede disminuir la carga emocional, siempre que haya disposición de escucha.
- Evitar comparaciones. Cada realidad es distinta y cada persona vive su propio proceso.
- Realizar rituales personales. Agradecer, escribir o encender velas en memoria de quienes ya no están, sugiere Feterman.
- Buscar ayuda profesional. Si la tristeza afecta la vida cotidiana, es recomendable acudir con un profesional de la salud mental.
¿Qué hacer si un ser querido experimenta tristeza en Navidad?
Mayorga subraya que el mejor apoyo no es simplemente animar, sino acompañar. Un gesto significativo es escuchar sin juzgar ni minimizar a la otra persona, evitando frases como “anímate”, que pueden resultar contraproducentes.
También es fundamental estar presente, ya sea físicamente o de forma virtual, para recordarles a las personas que no están solas. “El acompañamiento emocional es una forma de amor silenciosa, pero que sostiene”, agrega.
Feterman resalta que no todas las personas viven las mismas emociones, por lo que validar lo que sienten es esencial para fomentar una mayor empatía con el entorno.
“No todos experimentan estas fechas con la misma emoción y eso es completamente válido. Entre los aspectos más relevantes destaco: validar la emoción, preguntar cómo podemos estar para el otro en lugar de asumir, y no minimizar lo que siente con frases como ‘ya es fin de año’, ‘no es para tanto’ o ‘deberías estar feliz’. La empatía y la escucha son cruciales”, concluye.
Las especialistas coinciden en que es fundamental resignificar la Navidad, entendiendo que cada persona la vive de manera diferente, pero es posible acompañarse con respeto, empatía y solidaridad.
Gracias por acompañarnos hasta el final de esta historia.
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