Este evento no fue común, como lo explica el director del Instituto de Astronomía de la Universidad Galileo. A diferencia de otros cuerpos celestes conocidos, como el célebre cometa Halley, este objeto tiene su origen en regiones extremadamente distantes de nuestra galaxia.
Su procedencia se remonta a un período en el que el Sistema Solar aún no había surgido: cuando el Sol y los planetas aún no se habían formado y todo era una inmensa nebulosa de gas. Con una antigüedad estimada de aproximadamente 9 mil millones de años, el cometa 3I Atlas es una verdadera reliquia astronómica, que lleva consigo información sobre la formación de sistemas planetarios en otras partes de la Vía Láctea, afirma Castro Bathen.
Gracias a la aplicación de nuevos modelos matemáticos, utilizados por primera vez en este tipo de objetos, los astrónomos pudieron establecer que su procedencia era de áreas cercanas al centro de la galaxia, señala el especialista.
Su velocidad impresionante —casi 60 kilómetros por segundo— fue fundamental para validar su origen interestelar, ya que ningún objeto que se haya formado dentro del Sistema Solar puede alcanzar tal velocidad únicamente por efectos gravitacionales locales, indica.
La trayectoria hiperbólica del cometa demostró que cruzaría el Sistema Solar, pasaría cerca de Marte, detrás del Sol y luego se acercaría a Júpiter, antes de desaparecer nuevamente en el espacio interestelar.
Durante su tránsito, generó un gran interés a nivel mundial. Mientras que la mayoría de los científicos lo clasificaron como un cometa natural excepcional, una hipótesis sin pruebas sugirió que podría ser un objeto artificial de origen extraterrestre, comenta Castro Bathen.
Esa teoría, aunque débil desde el enfoque científico, fue amplificada por algunos medios de comunicación y creó expectativas, temores y ansiedad en muchas personas. Incluso hubo quienes temieron una posible invasión, lo que llevó a científicos y divulgadores a aclarar repetidamente que no había evidencia de comportamiento artificial. Finalmente, la NASA confirmó de manera contundente que se trataba de un objeto natural.
Lecciones del cometa 3I Atlas
Castro Bathen destaca las lecciones que nos dejó el cometa 3I Atlas durante su paso:
- Demostró que podemos estudiar materiales formados en regiones lejanas de la galaxia sin necesidad de viajar hacia ellos: la propia naturaleza los acerca hasta nosotros.
- Confirmó que la tecnología actual permite detectar a tiempo estos visitantes interestelares y analizar su composición mediante estudios espectroscópicos, incluso con la posibilidad de identificar moléculas orgánicas complejas.
- Otra lección fundamental fue la responsabilidad en la divulgación científica. Difundir hipótesis sin fundamento puede generar desinformación, decepción y desconfianza en la ciencia.
- De cara al futuro, el gran desafío será contar con los recursos necesarios para enviar sondas que puedan acercarse a estos objetos y obtener muestras directas.
Gracias por acompañarnos hasta el final de esta historia.
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