La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha emitido una alerta instando a las naciones a monitorear el comportamiento del virus, mientras que los expertos advierten sobre su propagación y la desinformación asociada.
El epidemiólogo Erwin Calgua indica que el H3N2 es un virus estacional conocido por provocar infecciones respiratorias agudas desde hace años. Su propagación aumenta en invierno, no por el frío en sí, sino por el incremento del tiempo en espacios cerrados y la falta de medidas preventivas, lo que favorece la transmisión.
Calgua señala que el virus tiende a mutar y que cada cinco años aproximadamente se producen brotes con un número elevado de casos. “La variante subclado K es la que está generando preocupación, alimentada por la desinformación en redes sociales y fuentes no oficiales que causan alarmas innecesarias”, subraya.
El pediatra Edgar Beltetón aclara que esta variante ha sido erróneamente denominada “supergripe”, ya que no es una nueva enfermedad, sino una mutación genética del virus que no está completamente cubierta por algunas formulaciones de la vacuna estacional 2025-2026.
El médico internista Estuardo Rojas agrega que la influenza es uno de los virus con mayor capacidad de mutación. “Cada año es molecularmente diferente, lo que permite que vuelva a causar enfermedad, incluso en personas vacunadas, y en algunos casos se presente de manera más grave”, destaca. Calgua también aclara que no se trata del “nuevo COVID-19”, como se ha mencionado en redes sociales, sino de una gripe estacional.
Síntomas de la influenza H3N2
Como infección respiratoria aguda, la influenza H3N2 presenta síntomas semejantes a los de una gripe común, explica Rojas. Estos incluyen fiebre, tos, malestar general, dolor corporal, secreción nasal, estornudos, dolor de cabeza, fatiga y cansancio.
Calgua indica que la fiebre puede llegar a alcanzar entre 38 y 40 grados. Además, en algunos casos, pueden aparecer náuseas, vómitos, diarrea y una tos persistente que puede durar de dos a tres semanas.
En relación a la tos, el epidemiólogo enfatiza que no debe ser tratada con automedicación, sino que debe ser evaluada por un médico, quien determinará si el paciente necesita inhibidores de tos, mucolíticos o incluso nebulizaciones o inhaladores, si hay algún compromiso bronquial.
Riesgos de la gripe H3N2
Entre los riesgos asociados a esta enfermedad, Calgua advierte que el contagio puede llevar a neumonía o causar otras infecciones respiratorias, especialmente en niños menores de cinco años, adultos mayores de 65 y personas inmunocomprometidas, ya que el virus puede facilitar una colonización bacteriana secundaria.
“El problema radica en que muchas personas comienzan a tomar antibióticos desde el inicio, lo cual no solo es innecesario, sino también riesgoso. En Guatemala, un médico debe recetar el antibiótico, pero esto no siempre se cumple”, enfatiza Calgua. El uso inapropiado de estos medicamentos puede generar resistencia bacteriana y agravar el cuadro clínico, haciendo que la neumonía progrese a una infección sistémica con riesgo de muerte.
Beltetón explica que, en adultos, el riesgo más común es la neumonía por neumococo, mientras que en niños menores de cinco años, también pueden intervenir bacterias como Haemophilus influenzae y Moraxella catarrhalis, que son responsables de bronconeumonías o neumonías severas.
Las complicaciones suelen aparecer después del tercer o quinto día, o una semana tras el inicio de los síntomas gripales, resalta el médico.
¿Existe riesgo de epidemia por H3N2?
Calgua, Rojas y Beltetón coinciden en que no hay señales de alerta que indiquen un riesgo epidemiológico por esta variante de influenza.
Beltetón subraya que la noción de una “epidemia” ha sido promovida por la desinformación en redes sociales y solicita no comparar esta situación con la pandemia de COVID-19. Esta última se caracterizaba por un comportamiento patológico invasivo a nivel alveolar, con cambios estructurales en los pulmones.
Por el contrario, el H3N2 es una gripe común cuya propagación ha sido favorecida por la menor eficacia de la vacuna disponible, lo que permite una transmisión más rápida.
“Al no contar con defensas suficientes a través de la vacuna, el contagio será más veloz. Esto significa que habrá más transmisiones y, por ende, mayores posibilidades de complicaciones en algunos casos, como ocurre con cualquier infección por influenza”, enfatizó.
¿Existe tratamiento?
Como con cualquier enfermedad, los médicos subrayan la importancia de consultar a un médico antes de automedicarse, para identificar el tipo de virus y evitar generar resistencia.
En el caso del H3N2, el antiviral recomendado es el oseltamivir, que debe administrarse dentro de las primeras 24 a 48 horas tras la aparición de síntomas. Este tratamiento no se aconseja en menores de un año.
El tratamiento adicional dependerá del cuadro clínico de cada paciente, por lo que es esencial realizar una prueba diagnóstica y recibir atención médica.
Método de prevención
Beltetón sugiere la vacunación contra la influenza como la principal medida preventiva. Esta vacuna no presenta riesgos ni contraindicaciones para ningún grupo poblacional.
Además, los médicos aconsejan el uso de mascarilla en espacios cerrados, lavado frecuente de manos y aislamiento de personas con síntomas gripales entre 48 y 72 horas.
El diagnóstico temprano y el tratamiento oportuno son claves para evitar complicaciones. Esto incluye la vigilancia médica y las medidas de prevención mencionadas.
Gracias por acompañarnos hasta el final de esta historia.
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