La búsqueda de un colegio adecuado para los hijos, el cuidado dedicado a un padre anciano o la responsabilidad de trabajar largas horas para el bienestar familiar no deberían ser razones para descuidar el autocuidado. Al final, cuidar de uno mismo también repercute positivamente en la salud y el bienestar del núcleo familiar.
Recientemente, el concepto de autocuidado ha ganado relevancia en el ámbito médico. La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo describe como “la capacidad de las personas, familias y comunidades para fomentar y preservar la salud, así como prevenir enfermedades y hacerles frente, con o sin la asistencia de un profesional de la salud o de apoyo”.
El autocuidado no solo tiene un impacto positivo en la familia. Un estudio reciente sobre el impacto económico y social de la Federación Global de Autocuidado (GSCF, por sus siglas en inglés), mencionado por Pfizer, indica que el autocuidado responsable produce beneficios sociales y económicos significativos y medibles en todos los ámbitos del sistema de salud. La investigación sugiere que para 2040 se podría aprovechar un 50% más de este potencial, reflejando así la importancia de esta práctica en la consecución de los objetivos globales de cobertura sanitaria universal.
Salvarse a sí mismo
Algunos médicos comparan el autocuidado con las instrucciones que reciben los pasajeros de un avión en caso de emergencia: primero deben colocarse la mascarilla de oxígeno antes de ayudar a otros, ya que si se desmayan, no podrán asistir a los demás. Si una persona no se siente bien, no podrá ayudar a otros y podría convertirse en una fuente de estrés, generando problemas de relación y económicos para su familia.
Astrid Díaz, asesora médica para Bayer, señala que actualmente ocho de cada diez personas reconocen la importancia del autocuidado. Sin embargo, solo la mitad posee el conocimiento y las herramientas necesarias para cuidar de sí mismos de manera adecuada.
Según los datos de la organización que representa la doctora, el 64% de las personas confía en la información que encuentra en Internet, a pesar de no verificar si los sitios que consulta tienen respaldo científico, y solo el 30% visita al médico cuando presenta síntomas graves.
Díaz menciona que hace unos años, durante actividades de proyección social en el interior del país, se descubrió que la población en Guatemala tiene un promedio de 1.5 teléfonos por persona. “Esto significa que tienen acceso a redes sociales y a la información disponible en Internet. El reto radica en cómo utilizan esa información y en educar para que las fuentes que consulten sean confiables”. En este sentido, la doctora sugiere consultar sitios de sociedades médicas o científicas, organizaciones como la OMS o la Organización Panamericana de la Salud (OPS), o instituciones como la Industria Latinoamericana del Autocuidado (ILAR), que se enfocan en el autocuidado.
“El autocuidado es la medicina más poderosa que utilizamos diariamente. Son las decisiones que tomamos antes de enfermarnos: cómo nos alimentamos, cómo nos movemos, cómo cuidamos nuestra salud mental, cómo prevenimos riesgos y cómo usamos la información y los medicamentos de manera responsable. En resumen, es pasar de reaccionar ante la enfermedad a construir salud a diario”, explica la doctora Díaz.
La doctora Díaz resalta la importancia de actuar de manera preventiva y mantener la constancia en las medidas adoptadas. “No deberíamos enfocarnos solo en tratar síntomas, sino en adoptar hábitos saludables de forma cotidiana”, comenta.
La Federación Global de Autocuidado establece siete pilares fundamentales:
- Alfabetización en salud: capacidad de acceder, comprender, evaluar y aplicar información relacionada con la salud para tomar mejores decisiones, identificar fuentes confiables y evitar recomendaciones falsas, incompletas o inaplicables a la condición particular de cada persona.
- Autoconocimiento: reconocer y gestionar el estado de salud física y mental y ser capaces de buscar la ayuda necesaria cuando se requiere
- Hacer ejercicio: realizar entre 150 y 300 minutos de actividad moderada a la semana, según la edad, el estado físico y la recomendación médica general
- Alimentación saludable: adoptar hábitos alimenticios equilibrados y saludables según la edad, actividad física y estado de salud en general
- Prevención de riesgos: implementar medidas para prevenir riesgos para la salud, desde eliminar el consumo de tabaco y alcohol hasta evitar el exceso de azúcar y alimentos procesados
- Buena higiene: se refiere a las prácticas y medidas de saneamiento y limpieza para mantener y mejorar la salud de la población
- Uso racional de productos: evitar la auto prescripción inadecuada que ocurre cuando se utilizan medicamentos sin suficiente información o criterio, se modifican las dosis, se combinan productos, se prolongan tratamientos o se ignoran contraindicaciones y señales de alarma, según apunta Bayer.
Proyección al futuro
El autocuidado se vuelve aún más crucial al considerar el aumento de la esperanza de vida en América Latina. “En 1950, la expectativa de vida en la región era de 50 años, y hoy estamos cerca de los 77 o 78, y cada vez habrá más personas de 90 y 100 años”, afirma el geriatra colombiano Robinson Cuadros, presidente del Comité Latinoamericano y del Caribe (COMLAT) de la Asociación Internacional de Gerontología y Geriatría (IAGG).
Cuadros menciona que entre los principales temores relacionados con la vejez se encuentran convertirse en una carga para la familia, la dependencia funcional, la soledad, el abandono, la pérdida de memoria y la falta de alguien que les cuide con afecto si lo necesitan. Además, indica que al acercarse a la tercera edad, muchos temen no poder tomar decisiones por sí mismos y no contar con recursos económicos suficientes.
El doctor Cuadros añade que el 80% de las personas mayores de 80 años se encuentran en buenas condiciones físicas y mentales. Sin embargo, señala que muchas viven solas y están siendo excluidas. “Hay un problema con la percepción de la vejez. Siempre nos la han presentado como sinónimo de enfermedad y deterioro, pero una buena vejez se construye hoy, sin importar la edad que tengamos”, enfatiza el profesional. Por ello, resalta que el autocuidado es fundamental.
Asegura que, tanto en lo que respecta a la salud propia como a la de los adultos mayores cercanos, es vital aprender a prepararse para una buena vejez. Explica que la evidencia científica subraya la importancia de la actividad física, mantener redes de familiares y amigos, y la espiritualidad.
Además, Cuadros señala que, al superar los 50 años, es crucial prestar especial atención a la inmunización a través de las vacunas. “Existen seis vacunas básicas que deberían aplicarse a partir de esa edad: la de la Influenza, que debe aplicarse anualmente; la del covid-19, la antineumocócica, que se aplica una sola vez; la de la tosferina, la vacuna contra el virus sincitial respiratorio y la del herpes zóster (que causa la famosa culebrilla)”, detalla el médico. Cuadros enfatiza que estas vacunas son especialmente importantes para quienes padecen condiciones médicas como hipertensión, diabetes, artrosis, deterioro cognitivo o insuficiencia cardíaca, ya que, si desarrollan alguna de estas enfermedades, pueden sufrir descompensaciones con graves consecuencias.
El geriatra explica que tanto quienes cuidan a los niños como a los ancianos deben ser responsables de su propia salud. Comenta que, al hablar con pediatras, le han mencionado que ellos son quienes más vacunan a los adultos mayores. “Vienen los abuelos que cuidan a sus nietos y les preguntan si ya se han vacunado, y se sorprenden al enterarse de que deben hacerlo”, dice.
Los expertos subrayan que el autocuidado debe ser una práctica para todos los miembros de la familia y que es esencial fomentar la educación sobre las herramientas disponibles y la responsabilidad de utilizarlas correctamente.
La OMS enfatiza que el autocuidado no reemplaza al sistema de salud, sino que lo complementa. “Las intervenciones de autocuidado ofrecen una estrategia adicional para ayudar a promover la cobertura universal de salud (CUS), alcanzar a personas en situaciones humanitarias y mejorar la salud y el bienestar”, concluye.
Gracias por acompañarnos hasta el final de esta historia.
Desde Referente Guatemala Creemos que la información también nos ayuda a comprendernos mejor como sociedad y a observar con mayor atención lo que ocurre a nuestro alrededor.








