La creadora Mia Oberländer ha logrado establecerse como una de las voces más distintivas del cómic europeo actual, destacando por abordar, a través de sus ilustraciones y cómics, cuestiones como la identidad, la exclusión social y la percepción del cuerpo, todo ello en un estilo artístico que fusiona humor, sensibilidad y experimentación visual.
La ilustradora ha alcanzado escenarios internacionales con su novela gráfica Anna, que ha sido traducida a múltiples idiomas y por la cual recibió el Premio de Cómic Berthold Leibinger en 2021. Su participación en la Feria Internacional del Libro en Guatemala (Filgua) 2026 tiene como objetivo inspirar a otros ilustradores y demostrar que este formato puede ser un vehículo para narrar historias significativas.
Mia Oberländer, quien reside actualmente en Hamburgo, Alemania, compartió su trayectoria para convertirse en artista de cómic e ilustradora, no solo en Alemania, sino también en el contexto europeo.
Como muchas niñas, Oberländer disfrutaba dibujar y tenía un interés especial por los cómics, ya que su padre los guardaba en el sótano. A los 11 o 12 años, comenzó un proyecto que la introdujo en el mundo del dibujo: junto a una amiga, creó una revista y vendía copias a sus compañeros.
La artista revela que, en su juventud, llegó a pensar que debía abandonar los cómics y comenzar a leer literatura ‘de verdad’, es decir, libros sin ilustraciones. Sin embargo, su amor por el dibujo nunca la abandonó, y tras finalizar el bachillerato, optó por estudiar ilustración para libros infantiles, lo que le permitía combinar escritura y dibujo en una misma obra.
Esto la llevó a trasladarse a Hamburgo, aunque tres semanas después se percató de que no era lo que deseaba, ya que sus ilustraciones no se ajustaban al estilo tierno que se esperaba, sino que buscaban contar historias desde su propia perspectiva.
En la universidad, conoció a una profesora que enseñaba Narración Gráfica, una de las pioneras en utilizar el cómic como un medio para narrar historias, lo que la motivó a encontrar su propio camino.

Mia Oberländer se sumerge en un nuevo formato de cómics con el que busca abordar temas sociales. (Foto: cortesía Mia Oberländer)
¿Qué le llamó la atención del cómic y la ilustración?
La verdadera razón por la que me entusiasma hacer cómics es porque combina dos elementos: el texto y la imagen, y puedes jugar con ambos. Puedes escribir una frase y mostrar una imagen que exprese lo opuesto, creando así una tensión narrativa que lleva al lector a cuestionar qué es real.
Si escribes ‘es el mejor día de mi vida’ y al mismo tiempo dibujas a alguien llorando, el lector comienza a preguntarse qué está sucediendo y las interpretaciones se multiplican.
Creo que otro aspecto relevante es que hay cosas que son difíciles de expresar con palabras, pero hay sentimientos que pueden ser más fácilmente representados visualmente, y viceversa.
Para mí, el cómic brinda numerosas posibilidades para contar historias: puedes utilizar solo texto, solo imágenes o una combinación de ambas.
¿Cómo es tu proceso creativo? ¿Es primero la imagen o la historia?
Generalmente, lo que surge primero es alguna emoción que me interesa; muchas veces, surge de la vergüenza. Un ejemplo es mi novela gráfica Anna, que explora la autopercepción y cómo te sientes en tu propio cuerpo.
Esta historia tiene su origen en una experiencia real, ya que mi madre es muy alta y creció en un pueblo pequeño, donde se decía que una mujer no debía ser delgada y alta porque eso no era femenino.
Cuando mi hermana y yo comenzamos a crecer y parecía que íbamos por el mismo camino, ella se esforzaba por decirnos que ser alta era algo bonito, que era positivo. Sin embargo, yo no lograba creérmelo del todo porque ella tampoco se lo creía completamente.
Al explorar esta temática, lo primero que captó mi atención fue ese fuerte sentimiento que me llevó a adentrarme en tres mujeres llamadas Ana que miden alrededor de cuatro metros y pasan el día intentando encajar en coches pequeños, siendo juzgadas por sus vecinos.
Es una historia que resulta, a la vez, cómica y cruel. Intenta reflejar un problema que, en realidad, no tiene solución. El personaje no puede ganar esa batalla, lo que genera empatía, ya que en la narrativa provoca tristeza, deseas que le vaya bien y, al mismo tiempo, sientes compasión por ti mismo.
Así que mi proceso creativo consiste en eso: sé que quiero abordar una emoción o un problema real en mi vida, y voy recopilando escenas, imágenes y situaciones que evocan ese sentimiento o tema.
¿Qué oportunidades brinda el cómic para hablar de temas complicados de abordar dentro de la sociedad?
Creo que esto se debe, quizás, a que el cómic tiene la reputación de no exigir nada de ti, de ser solo un medio de entretenimiento. Por eso, las personas no esperan que pueda transmitirte algo importante y, precisamente por eso, están más abiertas a recibirlo. Cuando te das cuenta, ya has comprendido lo que quería contarte.
Pienso que el cómic es una ventaja para desarrollar o abordar temas que son relevantes en la sociedad. El cómic es un medio, no un género, donde se pueden narrar diversas historias, desde las más tiernas para niños hasta temas complejos para adultos.

La ilustradora se adentro apasiono por la Narración Gráfica, durante sus años de estudio y le dio un estilo único que la llevó a publicar su primer libro Anna. (Foto : cortesía Mia Oberländer)
¿Cómo juegan a favor la ilustración y el cómic para fomentar la lectura?
Sabes, creo que la ventaja del cómic, primero, se debe a que realmente es más fácil leer un cómic, lo que ayuda mucho a la gente que no lee con frecuencia o que está muy acostumbrada a consumir videos de 30 segundos en el móvil y pasar inmediatamente al siguiente contenido.
El cómic ayuda porque constantemente hay elementos que captan tu atención: cambian las imágenes, aparece texto, cambian los colores… Es difícil aburrirse leyendo un cómic porque siempre hay algo con lo que conectar.
Además, si no dominas completamente un idioma, la imagen también te ayuda a entender lo que se está contando, lo que hace que el cómic se convierta en un puente entre culturas distintas e idiomas.
¿Cómo nació su segundo libro?
Mi segundo libro, que de momento todavía no está publicado en español, habla sobre conflictos familiares y discusiones dentro de la familia. Este también nació de un problema personal.
Yo me preguntaba cuánto sentido tiene discutir y buscaba una respuesta. Empecé, otra vez, a recopilar escenas y materiales. La idea inicial era encontrar la estrategia perfecta para discutir, pero terminé descubriendo que no era tan sencillo.
Al final acabé hablando de otra cosa: de cómo convivir con personas que piensan diferente, de cómo mantener una relación con alguien que quizá ayer dijo cosas que te parecieron terribles.
Vivimos tiempos complicados. Muchas personas sienten que están muy lejos unas de otras porque no comparten la misma opinión sobre determinados temas. Es muy fácil alejarse, pero de alguna manera también tenemos que volver a acercarnos, porque, si no, no sé qué pasará.
En el libro cuento todo eso a través de una historia familiar, aunque en realidad habla de cómo convivir con personas complicadas o con personas que quizá no nos caen del todo bien.

Oberländer a través de sus ilustraciones y cómics, temas como la identidad, la exclusión social y la percepción del cuerpo mediante un estilo artístico. (Foto : cortesía Mia Oberländer)
Gracias por acompañarnos hasta el final de esta historia.
Desde Referente Guatemala Creemos que la información también nos ayuda a comprendernos mejor como sociedad y a observar con mayor atención lo que ocurre a nuestro alrededor.








