Una muela exhibida en un museo de Guatemala ha captado la atención de científicos de todo el mundo, quienes han destacado que esta pieza confirma que la cultura maya pudo ir más allá de lo meramente estético.
Se trata de un molar inferior izquierdo con un incruste verde insertado en la superficie de masticación, que forma parte de la colección osteológica del museo.
Un artículo sobre esta inusual pieza fue publicado en la revista Journal of Archaeological Science y replicado por National Geographic, donde se destaca que es el primer empaste de piedra preciosa en una muela y que no corresponde a una joya moderna ni a un capricho reciente.
“Es prehispánico. Y, según el equipo de investigadores, se trata del primer caso documentado de una piedra preciosa insertada en un diente posterior”, menciona el informe.
Además, se subraya que las creencias sobre la cultura maya sostenían que las modificaciones dentales eran mayormente ornamentales y se reservaban para los dientes frontales; sin embargo, en este caso, la incrustación se realizó en un lugar no visible.
El diente se encuentra aislado, ya que no se conserva la mandíbula ni el resto del esqueleto, lo que hace imposible determinar el sexo o el estatus social del individuo. Sin embargo, por sus medidas y el desgaste en la zona de masticación, los científicos estiman que perteneció a un adulto joven de entre 24 y 30 años.
“En el centro geométrico de esa superficie se encuentra lo extraordinario: una incrustación de color verdoso, identificada como jadeíta o un material similar, fijada con un cemento. La piedra está completamente al ras, es decir, no sobresale y no molesta al morder. Quien la colocó ahí y de esa forma sabía perfectamente lo que hacía”, detalla la publicación.
Se llevó a cabo una tomografía computarizada de haz cónico (CBCT), que permite observar el interior del diente sin dañarlo.
“Lo que encontraron fue que, bajo la cavidad tallada para alojar la piedra, existían calcificaciones distróficas extensas en la cámara pulpar, lo que indica que había depósitos minerales producidos por la pulpa dental como respuesta al estrés, y esta reacción biológica es imposible que ocurra en un diente ya ‘muerto’. Por ello, los autores concluyeron que la incrustación se realizó cuando la persona aún estaba viva”, señala el reporte.
Aunque es conocido que los mayas utilizaban jade para decorar sus dientes desde hace siglos, como símbolos de identidad, estatus o belleza, el hallazgo de la muela incrustada es notable porque se realizó en un área no visible. “Esta localización descarta la finalidad de exhibición social, ya que no se habría visto al sonreír ni al hablar”, añade.
Los investigadores consideran que los mayas pudieron haber realizado este trabajo como “una decisión personal o simbólica, como un gesto ritual o privado”. Sin embargo, hasta que se encuentren otros casos similares, no se podrá saber más sobre esta nueva práctica odontológica de los mayas.
Gracias por acompañarnos hasta el final de esta historia.
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