Un correo electrónico que llegó a las 3 de la mañana a finales de marzo trajo la noticia: había sido seleccionado como finalista para la Olimpiada Internacional de Greenwich (IGO) en la categoría de storytelling STEM en línea. Ahora, deberá esperar hasta el 16 de mayo, cuando presentará su proyecto ante un jurado en línea.
La IGO es una competición de renombre que se lleva a cabo en la North London Grammar School en el Reino Unido. Actúa como un centro internacional de innovación, congregando a jóvenes talentos de todo el mundo para que exhiban su creatividad y habilidades científicas en el corazón de Londres.
Los jueces de la IGO son expertos en ciencia, ingeniería y/o industria, dedicados a evaluar cada proyecto de manera objetiva. La mayoría de ellos cuenta con un doctorado o un título equivalente y/o tiene al menos un año de experiencia relevante.
El storytelling es el arte de narrar historias y, en el contexto STEM, se relaciona con métodos educativos que abarcan ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. Este acrónimo, originado en Estados Unidos, proviene de las iniciales en inglés de estas disciplinas.
Este es un nuevo logro para el guatemalteco David López, quien cumplirá 11 años el 2 de abril. En 2025, recibió una medalla, un diploma y un trofeo que lo reconocen como uno de los 100 niños prodigio del mundo.
Las olimpiadas en las que David representará a Guatemala se han celebrado durante los últimos cuatro años. Hay dos modalidades de participación: una presencial y otra en línea. “Esta vez aplicamos en línea, ya que el viaje es costoso y largo. Lo que buscan es que los participantes presenten proyectos en diversas categorías”, explica Pamela López, madre y supervisora de David en la competencia.
David se inscribió en storytelling STEM porque disfruta escribir. “En el colegio teníamos que presentar una historia: un microbio que viajó desde la Tierra a través de un escombro lanzado por el impacto de un asteroide en Marte, y tuvo que sobrevivir allí”, describe David, al comentar parte de la narrativa que lo ha llevado a ser finalista.
Su proyecto se titula Dos años en otro planeta.
“Un sábado nos dedicamos a estudiar qué decir e hicimos el video para participar”, comenta el guatemalteco, quien ha estado activo en los últimos meses motivando a otros niños y adolescentes, tanto dentro como fuera de Guatemala, en el ámbito científico.
¿Y ahora qué sigue?
El 16 de mayo deberá presentar su trabajo en línea ante un jurado. Todo lo que expuso en el video deberá presentarlo en vivo, y el jurado le realizará preguntas sobre su proyecto.
Su historia se basa en su imaginación, pero también en hechos científicos. Toca conceptos como extremófilos (microorganismos que prosperan en condiciones extremas), panspermia (hipótesis que sugiere que la vida en la Tierra proviene del espacio exterior), litopanspermia (transferencia de microorganismos entre planetas a través de rocas o meteoritos) y elementos de astrobiología.
David aplica lo que ha aprendido e investigado en su storytelling. Él mismo aclara que no se trata de un hecho comprobado, sino de una teoría científica respaldada, añade López.
Más de David López
En los últimos meses, el niño ha promovido un curso gratuito de ciencia para niños y adolescentes, en el que 180 participantes completaron la primera fase. Más de 20 maestros del área científica han donado su tiempo.
El proyecto comenzó de manera estructurada en septiembre de 2025, con un plan piloto. Pamela López y David establecieron alianzas con entidades guatemaltecas dedicadas a la astronomía para poner en marcha la iniciativa. El resultado fue la participación de 59 niños en clases virtuales, organizados en dos grupos según su edad, y 136 estudiantes más en dos escuelas que recibieron el contenido en diferido.
“Fueron cuatro clases virtuales sobre astronomía, una hora a la semana durante un mes”, detalla Pamela. Además, la Asociación Guatemalteca de Astronomía ofreció talleres de telescopio, donde los niños aprendieron a armar y utilizar sus equipos, según lo que mencionó la madre en un artículo publicado.
El club concluyó en 2025 con dos observaciones en el Palacio Nacional de la Cultura, donde los estudiantes aplicaron lo aprendido.

El equipo docente incluye a Édgar Castro, director del Instituto de Astronomía de la Universidad Galileo; Melisa Solares, Jessica Xitumul y Luis Mijangos, de la NaecGT-IAU; Mario Gálvez, de la Agice; Héctor del Cid y Wálter Ordóñez, del Club de Ciencias de la Usac; Carlos Ramos, del Club Constelación Quetzal; Eleonora Poitevin, Marcell Maldonado y José González, de la AGA; Waleska Segura, Víctor Pineda y Katherine Álvarez, de Steam Program Guatemala, y Sergio Montúfar, de Pinceladas Nocturnas.
También participó con un grupo de América Latina, formando un equipo cuyo nombre fue creado a partir de las iniciales de sus nombres: André, María, Anna, Isabella y Caleb. Juntos participaron en el NASA Space Apps Challenge 2025, el desafío de aplicaciones espaciales de la NASA, que se llevó a cabo del 4 al 5 de octubre de 2025.
Aunque su proyecto no fue seleccionado oficialmente, decidieron continuar con la iniciativa y hacerla pública, con el objetivo de acercar la ciencia a más niños en la región y el mundo.
Crearon un cuento interactivo titulado Aventuras de una llamarada solar, cuando el Sol estornuda —¡Achuuu!. Este se encuentra disponible en español, inglés y portugués en la página.
Gracias por acompañarnos hasta el final de esta historia.
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