En Guatemala, una celebración repleta de humor oculta una historia triste. El Día de los Inocentes, en la tradición católica, conmemora a los Santos Inocentes mártires, recordando a los niños que fueron víctimas de la crueldad.
En el año 2025, esta festividad se celebrará el domingo 28 de diciembre. Según la información proporcionada por el Vaticano, el Día de los Santos Inocentes rememora un episodio del cristianismo: la masacre que ordenó el rey Herodes, quien mandó matar a todos los niños menores de dos años nacidos en Belén (Judea) tras el nacimiento de Jesús de Nazaret. Al no saber dónde se encontraba Jesús, Herodes decidió eliminar a todos los infantes para asegurarse de acabar con la vida de quien estaba destinado a ser el rey de reyes.
El Evangelio de Mateo narra esta tragedia: Herodes convocó a los sumos sacerdotes para indagar sobre el lugar exacto del nacimiento del rey de Israel, anunciado por los profetas. Ellos respondieron: “Tiene que ser en Belén, porque así lo profetizó Miqueas, diciendo: ‘Y tú, Belén, no eres la menor entre las ciudades de Judá, porque de ti saldrá el jefe que será el pastor de mi pueblo de Israel’”.
Herodes entonces se propuso descubrir la ubicación del niño para enviar a sus soldados a matarlo. Fingiendo interés, les dijo a los Reyes Magos: “Vayan y averigüen sobre ese niño; cuando lo encuentren, regresen y háganmelo saber, para que yo también pueda adorarlo”. Los magos, guiados por la estrella que apareció nuevamente al salir de Jerusalén, llegaron a Belén, donde encontraron al niño Jesús junto a la Virgen María y San José; lo adoraron y le ofrecieron regalos de oro, incienso y mirra. En sueños, recibieron la advertencia divina de no regresar a Jerusalén, así que tomaron otros caminos para regresar a sus países. Herodes, ignorando la ubicación del recién nacido, se llenó de furia y rodeó Belén con su ejército, ordenando la muerte de todos los niños menores de dos años en la ciudad y sus alrededores.
Aunque no se sabe con certeza cuánto tiempo estuvo la Sagrada Familia en Egipto, la tradición sostiene que fueron varios años. Tras la muerte de Herodes el Grande, regresaron a su hogar en Nazaret.
En su discurso de 2016 para la celebración de los Santos Inocentes, el papa Francisco expresó: “La Navidad está… acompañada, nos guste o no, de lágrimas. Los evangelistas no ocultaron la realidad para hacerla más creíble o atractiva. No se entregaron a palabras reconfortantes que no reflejaban la verdad. Para ellos, la Navidad no fue un escape a la fantasía, ni una forma de evadir los desafíos y las injusticias de su tiempo. Por el contrario, relatan el nacimiento del Hijo de Dios como un acontecimiento cargado de tragedia y sufrimiento. Citando al profeta Jeremías, Mateo lo presenta de manera directa: ‘Se oye una voz en Ramá, lamento y gran lamento, Raquel llorando por sus hijos’. Es el llanto de las madres que lloran la muerte de sus hijos ante la tiranía de Herodes y su insaciable sed de poder.
Gracias por acompañarnos hasta el final de esta historia.
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