Conversamos con la investigadora Sonja Lyubomirsky, quien se desempeña como profesora de psicología en la Universidad de California en Riverside, y con el especialista en relaciones Harry Reis, psicólogo en la Universidad de Rochester. Ellos nos compartieron detalles sobre su nuevo libro titulado “Cómo sentirse amado: las cinco mentalidades que le permiten obtener más de lo que más importa”.
Presentaron sus descubrimientos acerca de las maneras en que podemos mejorar nuestra autoestima y nuestras interacciones con los demás. Esta conversación ha sido resumida para ofrecer mayor concisión y comprensión.
– – –
Dice que el amor es esencial para nuestra supervivencia como especie. ¿Por qué?
Harry Reis: Al analizar la vida humana desde el momento del nacimiento, surge una pregunta crucial: ¿cuáles son las probabilidades de sobrevivir sin la presencia de un cuidador? La respuesta es clara: ninguna. Desde sus primeros días, los humanos dependen de otros para su cuidado durante un extenso periodo. Esta necesidad no se limita a la infancia, sino que también se extiende a la adultez. La calidad de vida de las personas mejora notablemente cuando forman parte de una red social, cuando experimentan un sentido de pertenencia y conexión con su entorno. Por el contrario, la soledad y el aislamiento afectan negativamente tanto el rendimiento laboral como la salud mental; de hecho, hay evidencia que sugiere que la falta de este sentido de pertenencia puede acortar la vida de las personas.
Según Sonja Lyubomirsky, experimentar la soledad implica una sensación de desamor. Esta experiencia actúa como un indicador evolutivo que sugiere que es necesario fortalecer nuestras conexiones sociales, las cuales pueden no ser tan sólidas como se espera. Este mensaje es fundamental. En épocas anteriores, la soledad podía resultar en la muerte; hoy en día, la sensación de no ser querido puede ser tan abrumadora que se asemeja a una experiencia de muerte emocional.
– – –
¿Puede explicar cómo la soledad puede ser un círculo vicioso?
Reis: La pregunta clave es cómo reaccionas ante la sensación de soledad. Para muchos, la respuesta es sencilla: contactan a un amigo o salen a cenar con alguien, buscando esa conexión. Sin embargo, para otros, esta situación puede intensificar aún más su aislamiento. Se dicen a sí mismos: “Me siento solo. Nadie quiere pasar tiempo conmigo. Debo tener algún defecto”, y terminan recluyéndose. Algunos optan por el consumo de sustancias, se sumergen en videojuegos o se quedan en casa dedicándose a actividades solitarias. Esto, evidentemente, perpetúa el ciclo negativo y agrava la situación.
Según Lyubomirsky, quienes padecen de soledad crónica tienden a dudar de las intenciones sociales de quienes les rodean. Por esta razón, sugerirles que se hagan amigos no resulta efectivo, ya que su mente se cuestiona: “¿Por qué se dirigen a mí?”. Comienzan a percibir la energía positiva y la calidez auténtica con un enfoque receloso y pesimista, interpretando actitudes como: “Quizás tengan otros intereses. Solo están siendo corteses”. Esta actitud puede proyectar una imagen de frialdad, lo que a su vez se convierte en una profecía autocumplida: la otra persona los percibe como distantes y, en consecuencia, reacciona de manera más negativa.
– – –
¿Se puede cambiar la soledad?
Reis: Experimentar soledad puede considerarse una emoción que se adapta a nuestras circunstancias. Indica que la red de relaciones que posees no satisface tu anhelo de pertenencia. Además, actúa como un aviso para que tomes medidas y cambies esa situación. Por lo tanto, si lo analizamos desde esta perspectiva, se puede interpretar como una emoción constructiva. El verdadero inconveniente surge cuando no provoca ninguna respuesta activa para mejorar la situación.
– – –
Mucha gente cree que necesita verse de cierta manera o tener éxito para ser amada. ¿Qué hay de malo en esa lógica?
Según Lyubomirsky, existe una creencia común que sostiene que para ser amados y experimentar ese amor, es necesario adoptar una actitud más amable: “Solo necesito demostrar lo increíble que soy y esconder mis imperfecciones”. Sin embargo, este enfoque no resulta efectivo. Para poder sentir amor genuino, es fundamental ser auténtico y conocer al otro en profundidad. Si me limito a mostrar únicamente mis aspectos positivos, no permitiré que los demás me conozcan realmente. Y si no hay un verdadero conocimiento mutuo, nunca podré sentirme completamente amado, ya que siempre surgirán dudas en mi mente: “Si realmente supieras quién soy, ¿seguirías sintiendo amor por mí?”.
Reis: Al enfocarte en aspectos como la riqueza o la apariencia, te darás cuenta de que siempre habrá alguien que posea más dinero. Siempre habrá alguien que sea más atractivo. Siempre habrá alguien que haya alcanzado mayores éxitos. Por esta razón, nunca podrás sentirte completamente satisfecho con lo que tienes para ser verdaderamente amado.
– – –
¿Cómo ayuda el exponerse y dar amor a los demás?
Lyubomirsky: Aunque pueda parecer paradójico, si anhelas sentirte más amado, lo esencial es primero hacer que la otra persona se sienta valorada. Recuerdo una ocasión con un familiar en la que no percibía el cariño que deseaba. Reflexioné: “¿Qué puedo hacer al respecto?”. La respuesta es clara: el primer paso consiste en hacerla sentir amada. Comienza mostrándote curioso, interesándote por su mundo interno, por su vida, por los pequeños aspectos de su día a día. Es poco común que alguien muestre un interés genuino por ti. Con un poco de suerte, ella comenzará a abrirse. Y cuando eso suceda, realmente la escucharemos, no simplemente aguardaremos nuestro turno para hablar.
Reis: Al enamorarte de alguien, comienzas un proceso que en el libro denominamos el “vaivén de la relación”. Este concepto se basa en que al brindar apoyo a otra persona, es probable que esa persona te devuelva el apoyo, ya que la reciprocidad es una de las leyes más fundamentales del comportamiento humano. Al mostrar amor hacia alguien, esa persona puede pensar: “Interesante, esta persona tiene interés en mí. Debería conocerla mejor”. Y, a partir de ahí, responde de manera similar.
– – –
En un contexto de divisiones, ¿podrían sus consejos ser una receta para nuestra sociedad?
Lyubomirsky sostiene que este concepto se extiende no solo a grupos, equipos y organizaciones, sino que también se puede observar en una sociedad dividida. La genuina curiosidad y la capacidad de escuchar se tornan complicadas cuando no se comprende el trasfondo de una persona. Surge entonces la pregunta: ¿qué les lleva a pensar así? Es evidente que esas creencias tienen raíces, posiblemente en su infancia o en sus antecedentes. Estoy convencido de que fomentar esta comprensión podría contribuir a mejorar el mundo.
Reis: Conozco a un compañero que investiga la polarización afectiva en la actualidad en Estados Unidos. Lo fascinante de sus hallazgos es que, al entablar una conversación, las personas tienden a expresar su inclinación política, y si esta no coincide con la tuya, se produce una ruptura en la comunicación. La respuesta habitual es alejarse, como diciendo: “No tengo interés en dialogar contigo, hasta luego”. Esta dinámica, evidentemente, intensifica la polarización. En lugar de eso, deberíamos preguntarnos: ¿Qué fundamentos tienen para pensar así? ¿Qué aspectos consideran positivos? En lugar de refutar sus ideas, es más productivo escuchar con atención su lógica.
Gracias por acompañarnos hasta el final de esta historia.
Desde Referente Guatemala Creemos que la información también nos ayuda a comprendernos mejor como sociedad y a observar con mayor atención lo que ocurre a nuestro alrededor.








