El aumento en las consultas por síntomas relacionados con la gripe ha encendido las alarmas entre las autoridades sanitarias de Estados Unidos, especialmente por el posible impacto en niños, ancianos y personas con enfermedades respiratorias.
Medios internacionales como CNN subrayan que ‘la gripe continúa causando estragos en todo EE. UU.’. Parte de la inquietud se centra en una nueva cepa identificada como subclado K, que en Guatemala es conocida como virus de influenza A(H3N2), subclado K (J.2.4.1).
La temporada 2025-2026 ha mostrado el nivel más elevado de enfermedades respiratorias, cifras que no se veían desde el periodo 1997-1998, según detalla CNN. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) informan que, al finalizar la semana 52, el nivel de gravedad fue catalogado como moderadamente alto.
La CDC estima que hasta la fecha se han reportado al menos 11 millones de contagios, 120 mil hospitalizaciones y cinco mil muertes, incluidas nueve en niños.
Según NBC News, 45 estados presentan niveles altos o muy altos de actividad gripal. Además, se ha notado una circulación simultánea de virus respiratorios como la influenza tipo A y B, Covid-19 y el virus sincitial respiratorio (VSR).
Estados Unidos comenzó la temporada de gripe 2025-2026 tras cerrar el ciclo anterior con 280 muertes pediátricas por influenza, la cifra más alta registrada, de acuerdo a datos de la CDC publicados por Infobae.
Este escenario ha provocado un llamado de atención en el ámbito médico para intensificar la prevención y la detección temprana de los síntomas gripales.
¿Qué es la influenza?
La influenza es un virus comúnmente conocido como gripe. Existen dos variantes principales que afectan a los humanos: la influenza A y la influenza B, como destaca el médico internista Estuardo Rojas.
Al igual que todos los virus, no puede vivir por sí solo; necesita de un ser vivo —en este caso, los seres humanos— para reproducirse. Se apodera de las células del organismo, utilizando parte de su maquinaria celular para multiplicarse, añadió el experto.
Estados Unidos ha emitido alertas sobre el aumento de casos de gripe por variantes de influenza en la temporada 2025-26. (Foto: Freepik)
¿Cómo se contagia?
El contagio se produce, principalmente, a través de la vía respiratoria. ‘La forma más común es mediante microgotas expulsadas cuando una persona infectada estornuda o tose. Estas gotas quedan en el aire y, al ser inhaladas por otra persona, permiten la entrada del virus al organismo. Una vez dentro, se reproduce y provoca una respuesta inflamatoria’, explica Rojas.
Respecto al virus de influenza H3N2, el epidemiólogo Erwin Calgua indica que es un virus estacional que causa infecciones respiratorias agudas y que ya es conocido desde hace años. Su propagación aumenta durante el invierno, no por el frío en sí, sino por el incremento del tiempo en espacios cerrados y la falta de medidas preventivas, lo que favorece la transmisión.
Calgua advierte que el virus tiende a mutar y que, aproximadamente cada cinco años, se producen brotes con un mayor número de casos. ‘El subclado K es la variante específica que está generando preocupación’, afirma, debido a su alta capacidad de contagio.
Síntomas frecuentes
Entre los síntomas más comunes se encuentran:
- Fiebre
- Dolor de cabeza
- Malestar general
- Dolor corporal
- Congestión nasal
- Tos
- Secreción mucosa
En la mayoría de los casos, el cuerpo logra combatir la infección por sí solo, y los síntomas desaparecen en menos de una semana.
Sin embargo, en ciertos casos, la influenza puede debilitar el sistema inmunológico, facilitando infecciones bacterianas secundarias como otitis, faringoamigdalitis, bronquitis o neumonía, señala Rojas.
En algunos grupos vulnerables —niños pequeños y ancianos— el virus por sí solo puede provocar neumonía grave. Más allá de eso, muchas complicaciones son causadas por infecciones bacterianas oportunistas, añade el médico.
Complicaciones y prevención
Las complicaciones por influenza en niños pueden ser similares a las que experimentan los adultos. Entre ellas se incluyen neumonía, bronquitis, otitis e incluso problemas cardíacos. Estas pueden ser causadas directamente por el virus o por infecciones bacterianas secundarias que aprovechan el entorno debilitado que deja la influenza.
¿Qué hacer para prevenir?
La principal herramienta de prevención es la vacunación anual contra la influenza. Aunque no garantiza evitar el contagio, sí disminuye la frecuencia e intensidad de los episodios, así como el riesgo de complicaciones.
Otras medidas clave incluyen:
- Lavado frecuente de manos, ya que el contacto con superficies contaminadas es una vía común de transmisión.
- Evitar enviar a niños con síntomas respiratorios al colegio, para reducir el riesgo de contagio masivo en las aulas.
- Mantener un estilo de vida saludable, con alimentación balanceada, actividad física regular, buen descanso y control del estrés, lo cual fortalece el sistema inmunológico.
Aunque muchas personas recurren a suplementos como vitamina C u otros productos para “subir las defensas”, su efectividad es limitada. Los cuatro pilares esenciales para una buena inmunidad son: alimentarse bien, hacer ejercicio, dormir lo suficiente y reducir el estrés.
Gracias por acompañarnos hasta el final de esta historia.
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